jueves, 2 de marzo de 2017

Eloy Alfaro bajo la lluvia


I.
De pronto se hizo el día. La mañana estaba húmeda, las veredas del parque limpias y la estatua de la madre blanca, delgada y alta. Cruzamos hacia el Alfaro, rompimos las cadenas de la puerta y entramos. En el taller de mecánica estaban Bone y Yagual, riéndose de sus maldades. Los vimos tomar los palillos de soldadura y pegárselos en el trasero a los que por ahí pasaban. Luego apareció Vives, el profesor, y les dijo dejen de molestar. Ellos agacharon la cabeza pero lo miraban con el rabito del ojo, hasta que se fue. Otra vez volvieron a sus maldades en el taller de mecánica. A un costado, en el de ebanistería, estaba Valeria. Le decíamos así por Muchacha italiana viene a casarse pero no se llamaba Valeria ni era mujer ni meco. Sólo se dejaba caer un largo mechón de pelo sobre el rostro. Valeria cepillaba madera y mostrando un trapecista de balsa lo hizo girar mientras apretaba la mano. Por ahí viene Payasito, dijo, y se puso a arremedarlo con una voz de gallina espantada. Valeria también vivía en sur, frente al Camal. Le gustaba leer y a veces nos quedábamos conversando de lo que se podía conversar a los 13 años, edad de patriotas. También estaba Soria, que era un cholo fuerte y alegre. Soria una vez dejó las clases por dos semanas. Se había con su padre en el barco pesquero a alta mar. Era temporada de pesca y había que ayudarlo. Con Soria a veces íbamos a casa y comíamos algo que preparaba mi vieja. Igual con Patrel, un muchacho flaco, blanco, con el pelo rizado corto y ademanes de mayor… Pasó el tiempo y nunca supe de ninguno de ellos.
II.
Fabia, Fabiana: las escenas se suceden como en un rollo de película mirado a contraluz: el día del examen de matemáticas que tenía que repetir. Nadie entendía qué eran las matemáticas porque nadie nos las había explicado. De repente, aparecía un sabio y se ponía a dibujar números y rayitas en la pizarra. Otras veces, mezclaba letras y números, y otras añadía figuras geométricas. Nadie sabía que cada letra era sólo un valor por descifrar, que había un solo camino y una sola llegada. Nadie sabía eso. Ni Moreano ni yo ni nadie de los que estábamos pasando vergüenza. Pero el profesor nos dio una oportunidad más. A la postre, fue igual que pedirnos sumar 2+2, pero muchos ya no entendían nada y se quedaban helados, inmóviles, como muertos. Y así, esa mañana húmeda de Abril y de estudiantes aplazados, mis compañeros salieron con sus padres con la cabeza baja, vencidos por los números y el sistema. No los volví a ver tampoco nunca más en mi vida. El colegio era el inicio de un viaje sin retorno. Agunos tomaban un camino, otros otro, pero nunca nadie regresaba. Era imposible detener el tiempo y eso lo comprendimos en ese instante de silencio y temor. Pocos días después terminó la cruel estación de la lluvia y volvimos al colegio, a un nuevo año de uniformes nuevos y libros nuevos y zapatos nuevos. Los problemas serían los mismos, o quizá más graves. Cuando uno crece, crecen también los problemas. Ese fue, a fin de cuentas, el viaje que cada uno de nosotros realizó en alta mar, en la noche negra y peligrosa de oleajes. Nosotros éramos Soria, Patrel, Bone y Yagual y Valeria… Al año siguiente fuimos menos inocentes.
III.
En un bus viajamos a la fría capital. Nos tomamos una foto debajo de la inmensa e inacabada estatua de la virgen, una mujer callada que nunca escuchó nuestros rezos. Prometí que las cosas serían diferentes. Y vino ese año y el amor por una niña que desapareció y cuando la volví a ver llevaba todo el tiempo del mundo sobre sus hombros. En ese remoto pasado oigo su risa, siento sus labios y estudio mucho y hago deportes y siento que voy siendo otro, más cercano a quien quería ser. Y pasó un año así, rápido, y yo entusiasmado por cualquier cosa mientras las huelgas colegiales y la dictadura militar copaban el tiempo. Y luego llegó diciembre y todo terminó y mis viejos me mandaron de vacaciones en un barco de guerra a las Galápagos. Y vi las islas Santa Cruz y Floreana con sus leyendas de alemanes locos y perdidos, y el volcán con su laguna marina en la San Cristóbal, y vi que en pocos minutos el terreno daba mangos y guayabas y en lo alto uvas y duraznos. Vi las inmensas tortugas, los piqueros patas azules, los lobos marinos, las focas y los pingüinos. Y en el mar un pez que se inflaba para ahuyentar a los peces más grandes. En el barco estaban los estudiantes de la universidad Vargas Torres de Esmeraldas. Y una hermosa muchacha estaba junto a ellos y conversamos mucho. Con los estudiantes armamos un equipo y jugamos contra los marinos en la Isla de Baltra. Los goleamos de lo lindo y nos hicieron caminar largos kilómetros de regreso al buque. Fabia, Fabiana: hay algo extraño en esa gente, deben andarse con cuidado. En el viaje iban también un profesor argentino que me habló de Cortázar y me dijo serás escritor, y cuatro aniñados de colegios religiosos que con los años volví a ver de pasada, y un colombiano de Manizales que resultó ser muy buena nota (¿debo contarles que se hicieron arquitectos de la Católica?)



IV.
Cuando regresé a Guayaquil, luego de pasar meciéndome tres días en medio de gigantes olas en el océano, ya era otro. Recordaba a la niña de repente, pero más a la chica de Esmeraldas. El tio Kukuku, que siempre viajaba a la provincia verde, una vez le llevó una carta mía y me trajo una de ella. Pero todo se perdió en la distancia. Y cuando empezaron las clases nuevamente, solo pero invencible, fui a ver todas las películas francesas que llegaron a Guayaquil, fui a todos los conciertos de música clásica y leí todos los libros que cayeron en mis manos. En Comala, un hijo desesperado busca a su padre en la ventisca y el terreno seco. En Macondo, la bella Remedios se va al cielo y hay mariposas amarillas cuando aparece Mauricio Babilonia, y hay fiestas en mi casa cada fin de semana y bailamos cumbias y música de la Motown, y en París muere Rocamadeur y la Maga le escribe una larga carta, y Oliveira no sabe qué hacer (nunca supo qué hacer), y Traveler regresa a una ciudad llamaba Montevideo (¿o era Buenos Aires?) y yo soy Michel Piccoli y busco a esa mujer vestida de azul en las calles de Paris, que se enamoró de un policía que fingía de banquero sólo para apresar a una pequeña banda de ladrones. Yo era otro y el pasado ya no existía. Al menos, eso pensaba…


martes, 3 de enero de 2017

¿Para qué sirve la literatura? (Butor vs Deleuze)

Leer el segundo tomo de "Sobre literatura" de Michel Butor y, paralelamente, una antología de Gilles Deleuze, me ha traído recuerdos asociados a esta pregunta. No hay cómo responderla satisfactoriamente para todos. Y, como siempre ocurre en el mundo del arte, su valoración depende de la coyuntura personal y el momento histórico, de su función social y las estructuras con las que funcionan el lenguaje y la imaginación.

En mis años colegiales, la literatura era un desafiante mecanismo de placer y conocimiento: resultaba innovador y refrescante leer sobre los griegos o Medardo Angel Silva, era también sorprendente aventurarse en los diferentes caminos de la escritura. Un adolescente vive y siente mucho pero piensa poco: su día a día se opone a cualquier proyección al futuro. La literatura, en esos años, era simplemente parte del presente. En el último año, con el Conde Martillo y por invitación de Gaitán Villavicencio, nos integramos al grupo Sicoseo.

Para cualquier colegial, estar junto a escritores mayores, aprender de ellos, reirse con ellos y abrirse a nuevas experiencias (literarias, artísticas, musicales, sentimentales) ejerce una influencia definitiva. Así, yo, que había pensado estudiar psicología, cambié a literatura, sin saber aún qué era, para qué servía, de qué me iba a ayudar.

Los años de la Católica fueron para sembrar más dudas que aclarar interrogantes, aceptando de antemano que no habría respuesta definitiva, quizá tampoco interesaría. Sartre nunca me convenció, es más: ni siquiera lo recuerdo. La vida era lo mismo que la literatura, la política era igual que la literatura, nuestros amores eran literarios y el tiempo era una ficción personal que mezclaba personajes de libros con banalidades cotidianas. Nosotros, nuestra vida, era la literatura misma. Así, no tenía sentido la pregunta porque la respuesta era obvia: la literatura sirve para vivir, aunque sea vivir por vivir, como dice la canción:

Cuando fui a estudiar a Paris (1984) pensaba, como todos, que la semiótica era lo mío. No la literatura, la semiótica (o semiología, para los puristas). El primer año fue para concentrarme en el francés y auto-formarme.  Fue un diálogo con Nicolas Ruwet, director de la colección Poétique de editorial Seuil, el que me hizo decidir por linguística. Durante el primer año, devoré todo lo que pude sobre Gramática Generativa, estructuralmente demoledora en comparación con la semiótica de Greimas y compañía. Ese año intenso vi en el campus los cartelitos que ponía Julia Kristeva en la Universidad de Paris VIII-Saint Dennis para formar grupos de estudio de psicoanálisis, estuve en una sustentación de tesis donde se encontraba Oswald Ducrot, rumbo a mis clases veía de lejos a Gilles Deleuze dando cine. ¿Y la literatura? ¿Servía para vivir? No lo sé. Estaba olvidada. Así de simple.

Al año siguiente, tenía que matricularme en un programa académico superior. Las opciones eran: linguística generativa con Ruwet, semiótica con Jean-Claude Coquet (o gente de Greimas) o volver a la literatura escrita en español. Hablé con Coquet, recuerdo, y me dijo que podían formar un comité con la gente de literatura latinoamericana para lo que podría ser mi tesis de maestría. En Guayaquil, Carlos Rojas me había hablado también del crítico argentino Saúl Yurkiévich y pedí una cita con él. Me presenté, conversamos y empecé a estudiar literatura latinoamericana (con permiso para escribir mis trabajos sobre ecuatoriana) y Estudios Latinoamericanos (un diploma superior interdisciplinario).

De repente, la obra y el encanto por Borges, Cortázar y Vallejo fue recuperado. El alivio de leer en mi lengua lo que me gustaba era inmenso, en comparación con la pesada teoría linguística, la métrica y la poética. No me veía ya en los próximos años estudiando algo que me resultaba árido. En ese momento noté con gusto, a lo mejor de manera más consciente, que la literatura sirve para dar placer, que ese es su motor principal, sea como lector o como crítico (ay del crítico que no sienta placer). Y luego de ese placer incial está permitido el resto.

Al terminar mi maestría con Yurkiévich (1986) no volví a plantearme la utilidad de la literatura, pues estaba otra vez metido en el mundo del lenguaje, la creatividad y sus regulaciones. Era claro que la gente "estudiaba" literatura y podía enseñarla también (y no vivir mal) siempre y cuando fuera en una ciudad con recursos y poblaciones que pagan bien por ello. Estudiar (o leer), enseñar y escribir se transformó en una agradable trilogía desde entonces y durante la siguiente década. La literatura, profesionalmente, sirve para vivir a varias aguas laborales, combinando una cosa con otra, regateando, luchando, pero siempre con el poderoso respaldo que da el conocimiento secreto (esa fantasía de ser un iniciado) o la información, según el afectado.

A partir de 1998 (año de mi trabajo en SUNY-Plattsburgh), la profesión redefinió el sentido de la literatura: se la puede producir, consumir y enseñar. La literatura sigue pidiendo prestado conceptos y vocabulario de otras disciplinas pero logra convertirse en una profesión, sirve laboralemente. Sin embargo, en EEUU, sirve más su parte formalizada como "enseñanza del idioma" (español o extranjero). Y el entrenamiento para ser profesores secundarios (tradicional mercado laboral para quienes estudian artes o humanidades) busca satisfacer la demanda por mejorar la capacidad letrada de los futuros profesionales en diferentes ramas.



El paralelismo entre leer comentarios, casi conversaciones, de una persona que sabe mucho de algo que los otros quieren conocer (Butor), versus un crítico que sabe cosas que poco interesan, crípticas o de recóndito acceso (Deleuze), está en el centro mismo de la pregunta "¿Para qué sirve la literatura?" Es obvio que, en el caso de Deleuze, la literatura dejó de ser importante y pasó a servir su interés especulativo. No importa el lector, cuanto el autor. Hay "escritores" (sobre todo en países con poco intercambio y desarrollo literario) que ensayan también ese modelo de auto-encierro meta-crítico y valoran decir incoherencias en muchas palabras que comunicar directamente lo original, lo que llevan dentro, su percepción del mundo (ay de los escritores "profundos" o deleuzianos). Hay otros, como Michel Butor, que escriben para los lectores, comparten con ellos sus secretos y temores, sus fortalezas y hallazgos. Siempre abierto, franco, sencillo como los clásicos (diría el gordo Nieto), Butor cita y comenta, no anda jugando a la adivinanza ni perdiendo el tiempo. El placer que da la literatura, aunque sea en forma crítica, no puede posponerse. Es su condición vital, es un arte propiamente (al arte de la conversación).

Quizá los ejemplo que pongo abajo ilustren mejor ese placer literario al que me refiero. Son de Gabriela Vargas Aguirre (Guayaquil, 1984), una autora que me parece intelectual y poéticamente honesta y valiosa. Luego de su lectura, podremos pasar a la también placentera conversación de lo que significa:

PLANA

Los poetas caminan entre la gente y la gente los mira con cierta falla.
Los poetas caminan dejando un murmullo detrás nuestro que luego es pájaro y luego un dragón de papel en llamas.
Los poetas caminan con una convicción rabiosa hacia un nido de palabras detrás de todas las constelaciones.
Los poetas caminan de espaldas porque siempre están mirando el pasado.
Los poetas son como dioses envidiosos aun cuando cada uno NECESARIAMENTE ve la poesía de una forma distinta.
Los poetas caminan por encima de todos los cielos y muy por debajo, donde viven.
Los poetas caminan por las paredes por una cuerda floja de caramelo.
Los poetas caminan soñando porque de chicos les cortaron las alas.
Los poetas caminan, se pisan entre ellos, caminan, se chocan, se pisan.
Los poetas caminan alucinando con que serán inmortalizados, porque de ellos emerge el nuevo mundo, la última moda.

CONTEMPLACION

***
Anochece y sigues pegada a la misma ventana
y a veces está cerrada
y a veces su reflejo te aclara y me deja verte más adentro
y te miro por encima
y te ves más distante que otro planeta
y te miras en el espejo
y la cara te cambia
como si te hubieran apretado lo que te quedaba de alma
en otro pedacito de espacio en el que te deformas
y se te caen las manos
y la boca
en la contemplación de tu ser de agua
que busca fundirse con dioses vestidos de seda
(a veces índigo, a veces celestes, a veces azules)
de múltiples manos
y uñas pintadas
(a veces rosas, a veces rojas, a veces dedos en llamas)
que entonan flautas y danzan al ritmo de tambores
y entonces mi corazón se apaga
porque no contemplas tu sangre
derramada en piso,
y mis manos te buscan y solo siento
el sonido primordial que eres y somos:
la nada y el blanco.










lunes, 26 de diciembre de 2016

Michel Butor y Michel de Certeau: ¿Para qué sirve la teoría literaria?


En los años de la Católica, en una edición de Seix Barral, compré los dos tomos de Butor "Sobre literatura". Desde esa época hasta hoy, los he avanzado de a poco, sobre todo para llenar alguna curiosidad o necesidad bibliográfica específica, pero me han acompañado en mi auto-exilio. Hace un par de días decidí terminar el primer tomo. Abrí sus viejas páginas, reparé que ya no tenían portadas (¿en dónde se habrán perdido?) y que de alguna manera sigo siendo el jóven lector de esos años. Me explico: Un lector joven busca entender, aclararse, confirmar sospechas o pelearse con la crítica, en este caso. Al mismo tiempo, esa dimensión lúdica y placentera de la lectura debe verificar rigurosidad y desdén por la racionalidad extrema, pues al final es sólo una forma más de tiranía mental.
El resultado de mi lectura ha sido una experiencia muy agradable pues, a pesar de que los ensayos de Butor fueron escritos a fines de los 50s, se mantienen frescos, calmadamente eruditos, detallados y creativos.
He leído con emoción sus comentarios sobre "La princesa de Cleves", Dostoievsky, Kirkegaard y Julio Verne. Me he preguntado cómo aplicarlos a la literatura ecuatoriana, acaso a la de otras geografías. Y en ese proceso he hecho paralelismos, escrito o terminado en mi mente los ensayos que tengo en carpeta, inéditos, de los años en Oregon y un poco antes. Creo que para eso sirve la teoría literaria: para entender mejor las cosas. A mi edad (biológica e intelectual) puedo descartar con facilidad lo que no sirve o no funciona, y si la teoría no me sirve para un fin concreto (no confundir ser concreto con ser sectario) sé que nada pierdo al dejar de contar con ella. En el caso de Butor, felízmente ha ocurrido lo contrario. Sin embargo, no podría decir lo mismo de Michel de Certeau.
Jesuita francés (1925-1986) de formación clásica cuya obra se da a conocer en los 70s y 80s, no tuvo el reconocimiento mundial de Barthes, Derrida o Foucault tuvieron. Su nombre, para muchos, está aún por ser descubierto. Llegué a su obra por consejo de Piere Cesare Bori, profesor de Bologna que conocí en Oregon, cuando buscaba horizontes para mi tesis doctoral (sobre misticismo femenino en el período colonial de América Latina), pues Certeau escribió mucho sobre el tema.
Mi lectura pendiente era su "Heterologías. Discurso sobre el 'otro'", una llamativa antología de análisis literario y cultural. Al igual que con Butor, y para sorpresa mía, encontré autores en comun, sobre todo Julio Verne y Soren Kirkegaard.  Pero el camino recorrido por éste investigador es más formal y árido que el de Butor, y vale la pena distinguir sus diferentes aproximaciones al material de estudio. El Certeau de "Heterologías", a pesar de su fuerte engranaje en la teoría psicoanalítica de Freud o de algunas referencias a Foucault, se deja leer, da seguridad en el tratamiento del tema y la aplicación de la teoría al material bruto. Quizá su jesuitismo lo garantiza en la destreza, quizá su mismo proceso reflexivo, independiente de las trabas del dogma religioso.
Mientras su "La práctica de la vida diaria" se asume como un libro más abierto, de hecho más

(https://monoskop.org/images/2/2a/De_Certeau_Michel_The_Practice_of_Everyday_Life.pdf) se

conocido, sin llegar a la prosa no espcializada, en cambio "La escritura de la historia" es lo contrario: largas páginas de teorización sobre el mismo objeto en una espiral que agota, frustra y no tiene sentido, a no ser que uno guste de las dificultades gratuitas o las abstracciones, ambas textualidades propias de un momento de infancia académica. He revisado con cierta disciplina y esfuerzo las páginas de este último libro y sé que forma parte de esos que no son para mí. Y, como decía al inicio: la teoría solo me importa si me sirve, si tiene una aplicación práctica que mejore la calidad de la vida (esta tesis ya la he mencionado y sale de "Practicing Philosophy. Pragmatism and The Philosophical Life" de Richard Shusterman). O, para decirlo más concretamente: para descubrir lo que la literatura, el discurso, la vida y sus manifestaciones esconden, quizá para detectar mejor los resortes de la ideología que tanto reclamaban Karl Marx y Raymond Williams, entre otros.
...
Falta poco para terminar el año y mucho ha pasado, sobre todo muchas cosas malas: han muerto nuestros amigos y artistas favoritos, y un neo-nazi, corrupto y vulgar, con dinero y atroz ignorancia, será presidente de EEUU. El lector joven que fui y aún soy quiere dar batalla contra la fatal realidad y las páginas de libros olvidados o inconclusos: "y el negro ahí", como dice la canción.
Me queda mucho por leer aún, es obvio. Lo siguiente será el segundo volumen de Michel Butor y el "The Deleuze Reader", de aquel crítico a quien vi una tarde en Paris VIII, dando clase de cine, mientras Claudia, una linda italiana que apareció en la universidad, alumna de Mario Rossi, lo esperaba, porque quería que Deleuze dirigiera su tesis....

lunes, 19 de diciembre de 2016

Música popular y teoría cultural: nuevas experiencias





A fines de Agosto pasado, inciamos el semestre de otono con un curso que ya he dado varias veces: Aplicacion de Teoría Cultural a letras de canciones representativas, el cual me sirvio para reforzar algunas aplicaciones y distribución informativa (de ahí que incluyo los blogs de mis estudiantes al final de este punteado). La tesis principal era que se podía comprender más en detalle la cultura latinoamericana al estudiar dichas letras y, con ello, entender mejor, más empíricamente, los pormenores de nuestracivilizacion.

Para hacerlo, era imprescindible la aplicacion de conceptos correspondientes a las estructuras verbales predominantes en las canciones. Asi, por ejemplo, vimos que el concepto de "cronotopo" de Bajtin era apropiado para reflexionar sobre los corridos y narco-corridos mexicanos, a veces también sobre el vallenato y el merengue, entre otros. Vimos como el hip-hop, increíble y creativamente corresponde al concepto del "flaneur" de Walter Benjamin, pero llevado a la tensa radicalidad que evocan las peligrosas calles nocturnas y sub-proletarias de la geografia hispanoamericana. En todos los géneros musicales, verificamos como omnipresentes las categorias y figuras que Walter Ong y Roland Barthes establecen como "oralidad" y "discurso amoroso", sobre todo en el bolero y la balada.

Como tela de fondo, y por tratarse de un público estudiantil femenino, me interesaba que pusieran en contacto la reflexión personal/política que Frances Aparicio hace sobre crecer escuchando la música salsa, además de reconocer los tópicos retóricos de la tradición medieval y renacentista, proponderantes en las letras de canciones.

Mis estudiantes hiceron eso y mucho más. Como siempre, hay algo logrado y un largo camino por recorrer. Al final, distribuí en clase estas conclusiones (ver abajo) que son, como ya casi todo en la vida: provisionales, pero basadas en el contexto académico actual. Dejo entonces abajo parte de lo producido, y una invitacion a que nos sigamos encontrando, sobre todo en esta época en que el mundo entra en un proceso de mayor amenaza por el avance del ne-nazismo en diferentes latitudes y nos podría hacer retroceder 80 años o más. Que el diálogo de teoría y arte popular se extienda a otras esferas de la cultura.



CONCLUSIONES

1. La cultura de una sociedad puede ser estudiada a través de sus géneros musicales y canciones representativas;

2. Las letras de las canciones hispanoamericanas tienen una dimensión histórica (son producto de la historia, a la cual reflejan, interpretan y detallan) y un registro de emociones personales (en el caso del discurso amoroso), ambas son linguística e ideológicamente sofisticadas;

3. La teoría cultural es apropiada para analizar las canciones y descubrir sus complejidades como “objetos de estudio” (no son simples formas discursivas sino que tienen niveles complejos de significado);

4. Las letras de las canciones latinoamericanas son universales: tienen una estructura linguística “universal” (que existe en otras culturas y en otras épocas); por ejemplo: la oralidad que estudia Ong, se la puede verificar en las letras de cualquier cultura del mundo y de las canciones; el cronotopo que elabora Bajtin, se configura en el corrido y narco-corrido mexicanos; el discurso amoroso de boleros y baladas corresponde a los parámetros estudiados por Barthes, etc;

5. Las letras de las canciones latinoamericanas nos informan también de situaciones antropológicas, políticas, de género sexual, de jerarquías de poder, etc, como lo analiza Frances Aparicio;

6. Son paralelas al desarrollo y tradición de la cultura española pre-moderna y colonial, y añaden elementos propios del desarrollo de la América ibérica, desde el siglo XIX hasta el presente;

7. Puede rastrearse su génesis (el momento en que nacieron) en la cual se encuentran instrumentos musicales, motivos estéticos/líricos y huellas culturales que vienen de la presencia africana, indígena y española (y sus variaciones), y se funden con la nueva geografía y la vida diaria en diferentes regiones, localidades y países;

8. No queda 100% claro que las letras latinoamericanas sean únicas, que existan con esas características, pues se puede hacer paralelismos con otras culturas, como la estadounidense, y encontrar muchas similitudes, así como diferencias (sobre todo de caracter histórico);

BLOGS DE ESTUDIANTES:

http://ldave002.blogspot.com/2016/12/un-cuento-de-sentimientos.html

http://leahmariie.blogspot.com/2016/12/mi-ensayo-para-nuestra-clase-analizando.html

http://cafecitoconsherry.blogspot.com/

http://delsi25.blogspot.com/


jueves, 10 de noviembre de 2016

¿Réquiem por Estados Unidos o celebración del Cisne Negro?

Hace algunos meses, haciéndome eco de una sospecha que se había mencionado timidamente en otros blogs, anuncié que Trump podía ganar las elecciones presidenciales de EEUU. Mis notas venían de la elaboración que Taleb hace en su libro sobre "El Cisne negro" y los eventos nunca imaginados que, de repente, llegan y desbaratan todo orden pensado, establecido e imaginado, como fue el caso de los ataques terroristas del 11 de Septiembre en Estados Unidos, y la crisis económica del 2008.

Trump ha sido en realidad el Cisne Negro que nadie esperaba:  heredero de la fortuna de su padre y conocido por ser un personaje de TV, su extremo narcisismo, su vulgaridad, el mal gusto y el odio hacia las minorías, con un record empresarial que se teje entre los desfalcos al estado (declaró, solo en un año, pérdidas de casi mil millones de dólares), las quiebras de negocios (casinos, hoteles y productos varios) y las maniobras ilegales que , contradictoriamente, atacó duramente en su campaña. El mar de contradicciones entre lo que Trump dice y hace no fue nunca motivo para que perdiera; muy por el contrario: mientras más la prensa se hacía eco de sus escandalosas declaraciones, más crecía su optimismo y el número de seguidores.



Hoy, llegados al tercer momento del fenómeno llamado Cisne Negro, que es de explicación de lo inesperado como algo que se podía predecir, anoto abajo algunas de las razones por las cuales Hillary Clinton perdió las elecciones:

1- Su imagen nunca tuvo acogida optimista por parte de la mayoría de votantes (para ellos Hillary es corrupta, mentirosa, ambiciosa);
2- Los hispanos votaron por ella en mayor volumen, pero Trump sacó también más votos hispanos de lo esperado, y muchísimos más de los blancos y blancas;
3- Jamás visitó Wisconsin porque daba por hecho que estaba bajo control demócrata, y sus campañas en Ohio, Michigan y Pennsylvania fueron menores (también los suponía demócratas, cuando los 4 estados votaron  a favor de Trump);
4- Los afro-americanos y una gran cantidad de jóvenes votantes, potenciales seguidores de Bernie Sanders, simplemente no salieron a votar por ella, muchos por odio o resentimiento (gracias Wikileaks), otros porque pensaban que estaba asegurado su triunfo;
5- La incidencia de Wikileaks (a cargo de Julian Assange desde la Embajada de Ecuador y con el permiso de ese gobierno, en una sospechosa coincidencia con Putin) fue de bombardeo diario: diseminaron información confidencial o personal que levantaba más sospechas de la honestidad de Hillary (nada comparado con las pillerías de Trump, pero eso ya no importaba puesto que los republicanos centraron su ataque moralista en la deshonestiddad de Hillary, y al final nadie ve la paja en el ojo propio);
6- El rol de los medios de comunicación que dieron publicidad libre y gratuita 24/7 a Trump, quien sabe que no importa el contenido del escándalo sino estar en la mente de la gente, ser tema de conversación. Lo peor: convencieron al electorado de que Hillary era la segura ganadora, el Huffington Post, por ejemplo, le daba 97% de probabilidades de ganar a la demócrata (una estupidez);
7- El rol del director del FBI, el republicano Comey, quien 10 dias antes de la votación envió una carta al Congreso diciendo que habían encontrado nuevos emails de Hillary relacionados con los casos que le investigaban (le echan la culpa porque algunos diplomático fueron aseinados en Libia), con lo cual le quitó la viada que llevaba su candidatura; todo para 2 dias antes de la elección, cuando ya el daño estaba hecho, decir que no habían encontrado nada nuevo pues eran mensajes personales -ni siquiera de ella- o copias de otros emails;
8- El jamás haber evaluado ni haberse interesado en el descontento de millones de personas, en su mayoría hombres de raza blanca con poca educación, quienes han sufrido por más de 20 años los estragos del desempleo por culpa de la globalización; sobre todo en las zonas rurales del Mid-West (estados centrales) y que estaban hartos de la politiquería y los políticos tradicionales;
9- El hecho de que Trump capitalizó el respaldo de esos sectores -sin que haya habido una respuesta firme y detallada de Hillary- al ponerlos como eje de su campaña: crear trabajos, regresar a las industrias que se mudaron a otros países, terminar con los convenios internacionales, eliminar la emigración ("los mexicanos son, en su mayoría, delincuentes, violadores y rateros") y destruir los obstáculos que el gobierno pone a los empresarios, además de bajar impuestos (su plan lo hace para todos, pero con mucho mayor énfasis para los millonarios, o sea él mismo);
10- El bombardeo constante de una propaganda patriarcal y misógina: que si se viste así o asado, que no se sonríe, que si lo hace no es real, que habla muy en serio, que parece muy tensa, que apoya el aborto, gays, etc  (anotar aquí lo que se les ocurra);
11- el hecho de que las personas de Trump ("la mayoría silenciosa" como se autodenominaron) salieron a votar en masa, en proporción ni siquiera imaginada por Trump ni su equipo, con lo cual vencieron el porcentaje de votantes latinos e hispanos y jóvenes;
12- El hecho de que la mayoría de mujeres blancas (con educación o sin educación) votó a favor de Trump, lo cual también estaba fuera de cálculo;
13- Finalmente, el que en EEUU no gane el que tiene mayoría de votos (Hillary) sino el llamado Colegio Electoral, el mismo que está lejos de representar la voluntad popular real, siendo un modelo del siglo XVIII que los políticos y congresistas, por extrañas razones, no consideran cambiar.

Por ahora eso. Con seguridad, habrá más razones con el transcurso de los días, pero por ahora estas son suficiente.



Hace pocas horas escuché en la radio a una entusiasta republicana, mujer de empresa, celebrar al presidente Trump. Al pedirle una explicación sobre su apoyo dijo que ellos, gente del sector metalúrgico, habían sido golpeados por productos chinos y europeos (no sabe que Trump usó metal chino en sus construcciones o no quiso saber), que los costos eran muy bajos y la competencia feroz (no recuerda que el capitalismo tiene esa contradiccón permanente y así se mueve, o no quiere recordar). Y cree que Trump, un millonario que ha hecho siempre lo contraio de lo que ellos quieren, era el candidato ideal porque "ha sufrido en carne propia esos problemas" (en realidad, Trump heredó su fortuna y la hizo crecer gracias a quebrar a otros inversores, pero eso tampoco importa).

A más de estas razones, digo, hay otras, pero pienso que no dan cuenta de algo que se repite mucho pero se piensa poco: el odio y la frustración vuelven ciegas a las personas, y uno, al final, termina viendo y creyendo lo que le conviene para justificarse.

Hay muchas cosas que recién aparecen y escándalos que ya no importan pero volverán a la mesa cuando se den cuenta del grave error de la decisión apocalítica de elegir al candidato más egoista y menos preparado en la historia de Estados Unidos, un tipo que tiene más de 70 juicios pendientes en la justicia ordinaria por desfalco, escándalos económicos, acoso sexual, etc, desde mucho antes de ser candidato.... Pero esa es una lección dura que demorará en ser expuesta como error histórico.

Hoy es el momento del triunfalismo, de la organización de un gabinete, del tono conciliatorio... Pasado el romance, veremos si existe Dios y ocurre el milagro de que Trump haga lo contrario de lo que predicó en la campaña a avivó el legendario racismo y el Klu Klu Klan, o será otro gobierno de farsantes que se quedaron con el oro robado, o empezará el camino para convertir Estados Unidos en un simple territorio de caos en su conversión al subdesarrollo y el tercermundismo.


sábado, 24 de septiembre de 2016

LOS 3 LIBROS DEL CHOLO CEPEDA (de libre acceso)

https://www.academia.edu/28679670/EL_CHOLO_CEPEDA_DETECTIVE_PRIVADO

https://www.academia.edu/28679711/Otras_aventuras_del_cholo_Cepeda_Si_es_que_te_queda_cari%C3%B1o_Guayaquil_Imaginaria_2004_Ponte_duro

https://www.academia.edu/28679744/EL_REGRESO_DEL_CHOLO_CEPEDA