viernes, 21 de julio de 2017

Poemas de la norteamericana Jo Carson

Libre traducción:

[Llegué a este libro buscando en la biblioteca pública con mi Fabia a otro autor. Lo leimos con gusto y decidí traducir algunos poemas, quizá aumente la lista en los próximos días. Según cuenta la autora, son básicamente monólogos y conversaciones, confesiones e historias que escuchó en la calle, pueblos y tiendas de la parte Este de Tennessee y la región Appalachia. Me ha recordado el maravilloso y sencillo "Spoon River" de Edgar Lee Master, aunque lo de Jo Carson está más pegado a la tierra y a los vivos]

De: "historias que no le he contado a nadie todavía"



2

Se está llegando a un punto
donde no puedes darle nada a nadie
y eso una desgracia.

Por ejemplo, mi vecino
podría mirar al diablo a sus ojos
y decir no gracias no quiero ir al infierno,
mientras al mismo tiempo
trata de llevársele a Jesucristo un par de dólares
por el gratuito regalo de la salvación.

Es un hombre difícil
y está a punto de volverme loco.
Quince centavos pone en mi casilla,
o un dólar o algo más,
y lo único que hice fue darle a su esposa
un par de tomates
y un puñado de frejoles viejos.

Y ellos no ricos.

Luego, ayer mismo, agarré media caja
de zucchinis pequeños
llevé unos cinco o seis
y los puse en su porche
con una nota que decía:
"Son un regalo".
Regalo estaba subrayado.
Y hoy
encuentro un dólar en mi casillero.

Este hombre no entiende
que me está haciendo un favor
cuando los toma y se come los malditos zucchinis,
y cuando paga por ellos
cuando paga por ellos
soy yo el que se siente en deuda con él.

4

Ahora Jorge está enfermo
no hay duda,
y le he dicho
desde hace como un año
que debe ver al doctor
y dice
"Nooo, no, no"
Pero voy a hacer que vaya ahora.
La cosa está mala.
Quiero decir,
Jorge está tan enfermo
que ni siquiera
ir a los funerales le gusta ya.

10

La señora que vive cerca
me llamó el otro día
que tenía una nueva alfombra
y quería que fuera a
beber un café y la admirara.

Puedo hacer eso por una persona.
Pego un papel de pared yo mismo
y le digo al primero que se aparece que
venga a verlo...

Bueno, llegué a la puerta,
y me dice: "Ten cuidado
límpiate los pies"
Y tuve cuidado
pero la yerba estaba todavía un poco húmeda
de la lluvia de la mañana,
y ella me pregunta si me importaría
sacarme los zapatos.

Bueno, hice eso también
y entré a la sala,
y la alfrombra nueva era blanca. Blanquísima.

Y bebimos un par de cafés en la cocina.
Lo mejor que pude decir
fue que parecía nieve sobre la que nadie aún había caminado.
Y pensé en que no habrían niños
llevando pedazos de torta de chocolate
para ver tevé,
ni perro revolcándose para jugar
en la alfombra de la sala,
ni correteos en esa parte
por sentarse frente al porche una noche
y tener que contestar el teléfono,
nadie viniendo desde la puerta delantera
luego de trabajar en el jardín
o recogiendo el correo
o llevando a través de la sala un manojo
de flores recien cortadas.

"Hace que la sala parezca realmente limpia" le dije.

"Eso es lo que más me gusta", me dijo,
"claro, tendré que ser muy cuidadosa
con todo tan blanco"

16

La gente de la montaña
no puede leer
no puede escribir
no lleva zapatos
no tiene dientes
no usa jabón
y no habla claro.
Les pegan a sus hijos
les pegan a sus amigos
les pegan a sus vecinos
y les pegan a sus perros.
Viven de caupí
grasa de cerdo y veinte acres
completamente.
No tienen dinero.
Tienen pulgas
overoles
parches de nicotina
chozas
escopetas
bonos de comida
aguardiente
y al menos seis carros inservibles al frente de sus casas.
¿Verdad?
Bueno, déjenme decirles:
Soy de aquí,
no soy así
Y ya estoy hostigado de que me digan lo que soy.

19

Un dia
voy a escribir una carta
 a esos tipos de Washington
¿Saben lo que voy a decir?
Voy a decir
"No necesitamos más caminos".

Tenemos más caminos ahora
de los que podemos usar
y donde sea que miren
hay otro que se construye.

Lo que les voy a decir a esos tipos es esto:
que hay suficientes caminos
para los grandes que la gente quiere
y también para los pequenos que la gente quiere.
Más grandes van a traer más gente
más pequenños van a traer más gente
y no necesitamos más gente.

Sobre todo,
no necesitamos más caminos nuevos.



30

Este es el único depósito de chatarra en el condado.
¿No es hermoso?

Paso cada viernes y sábado por la noche
yendo a los remates para logra esto.
Compro con mucho cuidado:
el dinero no crece en los árboles por esta zona
y tengo prácticamente todo
lo que el cuerpo necesita.

Me especializo en tapacubos
pero tengo cosas buenas,
cables y ropa y candados y tazas de café
y herramientas y cazuelas y muebles.
Lo que quieras, lo tengo o lo tendré
y te lo vendo a precio de remate.
Mira, lo que importa
es el ángulo de la nariz de una persona
para saber si algo ha sido usado antes o no.

Hago también el servicio de buscar.
Dime lo que quieres
y si no lo tengo aquí
tendré un ojo abierto. No carga extra.