jueves, 28 de septiembre de 2017

el lenguaje de los guayaquileños

En el período subjetivo de la linguística muchas posiciones se tomaron sin razones. A través de la crisis se formula la exigencia del razonamiento de la argumentación, de la demostración, y no hay por qué renegar ni refutar las opiniones no fundamentadas; ellas se extinguen por sí solas.

(Louis Hjemslev, El Lenguaje, 10)

o.
El presente trabajo fue elaborado para ser leído en una conferencia (Jornadas de identidad Nacional: Guayaquil. Enero del 88 en la Casa de la Cultura). La premura me impidió elaborarlo mejor. Durante la conferencia noté que -una vez más- la parte mayoritaria de los asistentes se inclinaba al comentario da la performance, y no al de la competencia, como hubiare sido ideal. Esa inclinación era, para traducirlo a más claros términos, una creciente y legítima preceocupación por la manera en la cual el lenguaje se relacionaba con "lo social": el habla y el argot vistos como mecanismo de comunicación.

Posteriormente revisé el trabajo a la luz de los escritos de Nicolas Ruwet, en ese entonces Director del Departemento de Linguística de la U. Paris VIII-Vyncennes, sobre todo aquellos que hacen referencia al estudio de expresiones y modismos, y a la utilización de la e femenina en francés. Esta información subyace a las “Notas” que terminan el ensayo.

1.

No necesariamente un conjunto de preposiciones refleja la constitución de una ciencia ni de un pensamiento científico. Al abordar el lenguaje, debemos aún limitarnos al campo de la competemcia, o sea, conocimiento que el locutor tiene de su lengua, y no al de la performance, es decir, al empleo efectivo de la lengua en situaciones concretas. Esta necesaria delimitación nos pone frente a un hecho no totalmente estructurado: el lenguaje como signo crucial de la humanidad, el lenguaje humano. En sentido estricto, lo que concierne al argot y a determinados estilos del habla popular pertenece al campo de la sociolinguística. Esta rama de la linguística, de inacabada constitución, se ayuda de otras áreas, como la psicología de masas, la filosofía del lenguaje, la antropología, y la metodología de investigación. No obstante esta dramática situación, es necesario sugerir ideas que nos permitan percibir mejor el problema.

2.

El lenguaje es un signo: posee estructuras y leyes que organizan su existencia. Tiene una dinámica propia y autónoma y es indispensable en la mayoría de las culturas de los diferentes pueblos a lo largo de su historia. Es también un conjunto de signos (que algunos llaman “sistemas) frente al cual se alinean los parlantes. En el caso que nos compete (la producción y existencia del argot) vale dejar en claro que sus bases de formación, su proceso, no reviste mayor singularidad. Las reglas de combinación y la materia prima (el alfabeto) son válidas y equivalentes para (y en) cuaquier proceso de creación de nuevas palabras. Chomsky señala muy bien estas posbilidades de expresión infinitas con medios y reglas finitos (1969, para la edición en español). No se trara de una innovación lingüística que parte de lo social, sino de una regla inherente a toda lengua. “Lo social” tiene que ver con la performance y ésta, a su vez, con el plano semántico, cuya situación, según el estado actual de las investigaciones, depende de la arbitrariedad del auditor, de su capacidad interpretativa que está, a su vez, determinada por la historia, la psicología, la sensibilidad estética, la educación, entre otros factores. Es decir, por varioss niveles que nadie ha podido integrar científicamente (ver nota 1). El plano fonológicojuega un rol secundario y su participación tiene que ver con la modulación y manejo d eritmos vocales que modifican, en determinadas circunstancias, el mensaje.

Parecería que el argot llama la atención únicamente por su “explosividad”, su pintoresca transmisión y, junto a ellos, las connotaciones referidas a una supuesta génesis de carácter sociológico. Es indudable que el espacio urbano y la tradición jergal callejera e inclusive la literatura, influencian y acrecientan esta tentaiva: tradicionalmente se hace hincapié en la metáfora, la metonimia y la sugerencia como motores de creación del habla popular y el ragot. Una invitación para hacer el amor es “echar un polvo”, “ir a un entierro”, “lanzar o echar un palito” (metáforas), “tener un cuerpeo” (metonimia: la relación se reduce a lo físico del encuentro), “ir a la cama” (sugerencia: el lugar sustituye la acción).

Se ha considerado el argot como producto de una voluntad clandestina: la necesidad de los ladrones para no ser situados. En Europa, los delincuentes y el hampa, desde el siglo XV, ya tenían un lenguaje secreto para comunicarse entre ellos. Aún hoy se conoce que el hampa italiana posee un código cerrado de simbolización. Actualmente, todo argumento en este sentido es insatisfactorio.

Junto al argot tenemos otra dimensión del lenguaje: el habla popular. Este se diferencia por no ser de utilización exclusiva. Las fronteras entre ambos no son fáciles de establecer pues viven asimiládose continuamente. El auge de la jerga tiene que ver, de un lado, con una necesidad humana de "expresar de manera distinta" el mundo, con la situación de la lengua impuesta (nuestro español portuario, por ejemplo) y las influencias idiomáticas prestigiadas por el pueblo o las clases sociales en su conjunto, como ocurre con los anglicismos. De otro lado, y en términos más subjetivos, con el prestigio que tiene quien mejor domina el argot. Este último punto podría integrarse a un estudio de los personajes del barrio (o de la ciudad): los líderes de pandillas, la mujer deseada, los casanovas, los vendedores ambulantes, los tenderos, etc.

En un sentido más preciso, y ligado a un postulado de la gramática generativa, podemos decir que el argot reafirma la idea de que la misión fundamental del lenguaje no es conmunicar sino enunciar. Podemos valernos del lenguaje para conunicar algo, pero esto no significa que el fin del lenguaje sea la comunicación. El sujeto parlante del argot enuncia y sabe que el receptor no está a su nivel para descodificar lo enunciado, volviendo el lenguaje algo cerrado y personal. Esto -aparte de los comentarios psicoanalíticos o psicológicos- no suprime en nada el hecho de que lo enunciado sea lenguaje. El que no se acentúe el marco referencial común (para recordar el esquema de comunicación de Jackobson, cuando habla del lenguaje como proceso) no significa que no deba y ser considerado como no correspondiente a la norma, aunque conceptos como regla y excepción son aplicables a determinadas normas gramaticales de consenso, pero en sí, no tocan en lo absoluto la validez de la emisión.

El argot es un hecho oral. Su inmediatez y espontaneidad lo vuelven casi inasible en la escritura. Esta última queda impresa, mientras que el argot rechaza toda fijación temporal. De allí que la literatura argótica precisa de acotaciones, aclaraciones, notas al pié de página; y aún así, con el tienpo esas palabras seran sustituídas.

Podemos acotar con Pierre Giraud (1969) que el argot es pintoresco, rico y técnico. No obstante su basamento en la gramática de la lengua, trastoca los tiempos del verbo, la construcción de la frase, etc. Su ser clandestino se expresa en la forma o en el sentido de lo enunciado, esto se ve como amibivalencia de significado o como equivocación en la expresión. Los grupos sociales establecen qué es lo positivo y lo negativo del hombre y la sociedad. Y, por lo general, expresar lo negativo lo que interesa al argot: la miseria, las enfermedades, la cobardía, el miedo, la mentira, la sociedad, la infidelidad, etc. Mientras que lo positivo tiene menos denominaciones: la belleza, la justicia, la armonía, la fidelidad, etc.

3.

¿Cómo se forma el argot? En su interior encontramos reglas generales que sirven a todo proceso de renovación linguística. Puntualizando tendríamos: a) por epíteto y metáfora de naturaleza; b) por sustitución sinonímica; c) por sustitución homonímica; consiste en reemplazar un término secreto por una palabra de la misma forma, un homónimo es una suerte de calembour; d) por sustituciones de forma; de la misma manera que se puede esconder una palabra bajo otra de sentido diferente, se puede sustituir una forma (derivada) de la primera; esto lo conocemos como indirectas o palabras de doble sentido, cuya manifestación depende mucho de la entonación que utiliza el hablante; e) el código: consiste en marcar la palabra deformándola por introducción, sustitución o intervención de letras o sílabas (parásitas o no); ejemplo: loco=locadio==locario=lucrecio=loco; f) inversión de sílabas, letras o palabras: esto es muy usual en inglés y se lo conoce con el nonbre de back-slang. En nuestro medio, un ejenplo podrla ser: mujer=jermu, marido=dorima; g) el prefijo parásito que deriva de un roodo peculiar de codificación, es más rudinentario y consiste en marcar las palabras con una sílaba convencional, se lo ve mucho en los locutores infantiles; ejemplo: chacó chamo chaes chatás=¿Cómo estás?; h) el corte. Es uno de los procedimientos normales de las lenguas técnicas pero puede asegurar un rol críptico, ejemplo: esfero (gráfica), uni (versidad), presi (dente), compa(ñero), (compa)ñero; j) por préstamo; se hace alusión a denoninaciones básicamente nacionales que, por lo general, tienen un carácter despectivo: gringos (estadounidenses) , rusos (soviéticos) , gallinas (peruanos) , corronchos (colombianos) , che (argentinos) , monos (ecuatorianos) , ticos (costaricenses), nicas (nicaraguenses). (ver nota 2).

Es probable que en varios de estos puntos, sobre todo en el h (el corte), exista un principio de economía del lenguaje, propio de sociedades de desarrollo tecnológico avanzado y de determinadas formas literarias. En inglés el verbo to get nb sólo tiene varias significaciones sino también una altísima cantidad de usos. En nuestro caso, el corte tendría que ver con la urgencia, prontitud y eficacia con que se transmite el mensaje ya que, al igual que ocurre con el humor, el argot tiene un corto tiempo de duración y debe ser instantáneamente aprovechado para ser entendido.

4.

En Guayaquil, el argot es conocido como coba. Jerga de.delincuentes y transeúntes femeninos o masculinos, generalmente radical según su educacióny origen seocial. El uso de la coba pasa por la opinión que el consenso manifiesta, pero aun así, tiene muchos adictos y una manera muy fácil de penetrar y organizar gran parte del habla popular y de la comunicación corriente de la calle. Quizá sea en el habla popular en donde el elemento "humor" se presenta, neutraliza y modifica las descargas, a veces groseras, de la coba (piénsese en los “piropos” que se escuchan en las calles del puerto, y cuyos receptores, verdaderas "víctimas", son generalmente las mujeres). Sólo una disminución de la descarga agresiva y violencia del mensaje jergal puede provocar acogida del mensaje de parte del receptor (la mujer). Al mismo tiempo, esto nos remite a la idea enunciada antes de que el objetivo del lenguaje no es la comunicación sino la enunciación, sobre todo en el contexto social y verbal de fines de los años 60, fecha en la cual, coincidentemente, Guayaquil sufre una expansión urbana descontrolado, que desemboca en la destrucción casi total de su infraestructura.

De esta manera podría reconstituirse el plano de la comunicaci6n y completar el círculo Emisor-Mensaje-Recepeptor-Mensaje-Emisor (ver nota 3).

El habla popular guayaquileña tiene en la coba una fuente y a su vez un enemigo que impide la utilizaci6n generalizada de una forma más homogénea de discurso callejero, algo que podríamos denominar hipotética e ilusoriamente: el lenguaje de los guayaquileños. ¿Cuáles son los antecedentes de la coba? ¿Cómo surge? Para contestar estas preguntas debernos hacer referencia al proceso de constitución del espacio urbano, Guayaquil como lugar de encuentros multiculturales y multiraciales, como campo de convergencia de diferentes pronunciaciones, vocablos, estilos, lenguas. Es el caso de la emigración serrana y su canpesinado indígena que aportan con el quichua. Guayaquil es el espacio en el que aparecen se configuran y modifican cientos de formas argóticas de comunicación. En esta configuración, hay un par de aspectos a tomar en cuenta: el interno y que tiene que ver con la vivencialidad de los sectores que se asientan y contribuyen a estructurar la ciudad; y el externo, que se relaciona con la problemática. de las emigraciones: procedencia geográfica, causas de la emigración, tipo de clases sociales, entre otros.

En el aspecto de las emigraciones podemos decir que éstas son múltiples. Desde el siglo XIX llegan ciudadanos europeos quienes, al poco tiempo, desarrollaron una intensa actividad comercial. Esta misma dinámica, referida al movimento económico, será más clara con la posterior llegada de emigrantes del medio oriente y, en menor proporción, de italianos. En los úiltimos añtos, el predominio pertenece indudablemente a emigrantes asiáticos: antes fueron chinos, actualmente son coreanos, tailandeses y, en menor medida, camboyanos y vietnamitas. Todos ellos, ligados al intercambio comercial. A nivel del aporte linguístico su aporte es nulo porque mantienen el espiritu de comunidad racial y de secta, totalmente cerrado a la integración nacional.

Otro tipo de emigración, cuyo efecto es radicalmente contrario al primer caso ocurre en los estratos bajos de la sociedad, es la de los campesinos de las provincias de El Oro, Los Ríos y Guayas, explicables por la estrecha relación con esas zonas y la hegemonía del modelo agro-exportador. Reglón aparte merece la notable influencia de la emigración de la provincia afro-ecuatoriana: Esmeraldas; cuya herencia expresiva nos conecta directamente con lo Caribe. En la década del 60, Guayaquil experimenta la llegada de esmeraldeños (antes, y con motivo de la construcci6n de ferrocarril, estuvieron y se quedaron en Durán, junto a los jamaicanos): en pleno boom bananero. Ellos formarón al sur de la ciudad el barrio conocido cono "Cristo del Consuelo", antes llaniado "de los Estei" (en alusión a los negros de EEUU, dada la vistosidad, estatura y manera de ser de los esmeraldeños). En la actualidad, la emigración esmeraldeña es permanente (aunque se ha registrado, desde poco antes del 2000, una notoria inclinación por emigrar a Quito y países europeos), y existen, por lo menos, dos generaciones de afro-ecuatorianos nacidos (y crecidos) en Guayaquil. Ellos, de todos modos, mantienen un puente de comunicación con la provincia de Esmeraldas.

Punto aparte merece también la emigracion del campesinado indígena, que desde la epeca de la Revolución Liberal buscaba mejorar sus precarias condiciones de vida y cambiar el modelo económico feudal y esclavista en el que vivían. Otro impulso dinamizador del habla popular fue dado por los marinos extranjeros que llegaban del Caribe y el Pacífico sur. Ellos tenían la facilidad para recoger y divulgar formas expresivas portuarias, manifestaciones culturales que más tarde definirán el aspecto del habla popular en Guayaquil.

Para los años 70, Guayaquil sufrirá una ruptura total en su ritmo de desarrollo urbanístico. Los barrios residenciales que eran el límite de la ciudad, se verán cercados por inmensas barriadas marginales, resultantes de las tomas de tierras. Guayaquil entrará al ciclo del desarrollo brutal, disparejo y anarquizado que existe en las grandes ciudades del Tercer Mundo y, sobre todo, de América Latina.

Los años 70 dinamizan y redefinen las formas de relación cultural en Guayaquil. Empezará la destrucción del difuso y anquilosado concepto de guayaquileñismo promovido por la oligarquía local después de la Independencia, en el siglo XIX, caracterizado por proclamas de civismo, cantos de himnos y banderitas en épocas de aniversarios de la fundación de la ciudad. Lo institucional será caotizado: la Municipalidad de Guayaquil será destruída a manos de la política y los partidos populistas, y los sistemas educativos secundarios y universitarios entrarán en una crisis desgastadora y en un anacronisiro singular. En este contexto, una de las manifestaciones culturales más afectadas fue el habla popular, sobre todo el auge y masiva divulgación de la coba en otras esferas de la sociedad.

De manera general se ha dicho que las vertientes que constituyen la coba guayaquileña actual son: la del Caribe, que llega via marítima y por la emigración esmeraldeña (y colombiana, en menor medida), la misma que es divulgada por la radio y televisión bajo formas de música tropical, telenovelas y propagandas. Otra es la vertiente de La Plata: Apareció con el lunfardo escuchado en los tangos (de vieja aceptación en Guayaquil) y en el argot del fútbol, el deporte de las masas que filtra la vitalidad popular del estadio y las canchas deportivas los fines de semana. Hay que añadir también la vertiente indígena; su aparecimiento se registra en el centro de Guayaquil, en la llamada Zona Roja del Mercado Central. Es posible hablar también de una cuarta vertiente; la que llega via New York y Los Angeles, que utlliza anglicismos, un espanol mixturado con inglés (recordemos el habla de los chicanos y de los boricuas) cuyos transmisores son los numerosos viajeros. Finalmente, ya en los años de la computación y el internet, una vertiente informática: la que flexiblemente se apropia del vocabulario tecnológico para producir palabras como chateo (de chat=conversar informalmente, en inglés).

En torno a estas grandes vertientes se organiza el vocabulario de la coba en Guayaquil. En la entonación, por ejemplo, se nota la hegemonía de lo Caribe (que a su vez corresponde a un Castellano pronunciado en el sur de España y que sufre la influencia de la cadencia tonal y melódica de dialectos africanos, sobre todo en la época de la colonización española). Entre nosotros, ejemplo de esto es la pérdida de la pronunciación del fonema s, sobre todo al final de las palabras, como en máj o meno (más o menos).

La modulación y el ritmo son también componentes de éste fenómeno. Se podría codificar las distintas modalidades rítmicas del habla popular guayaquileña en un estudio de frecuencias y distinguirlas con relativo éxito de las correspondientes a la coba. Por ejemplo, en el sector llamado (no sé si exagerada o despectivamente) "lumpen", hay una cadencia en el fonema sh que la identifica plenamente. El antecedente de este fonema es el s. Para ilustrar: de sabe se desprende sá, luego shabe, cuya pronunciación es similar a la ch/y platense. Hay ademcás otra variante: el prolongamiento del sonido en la primera sílaba: shabe deviene en shaaaaaabe. La burguesía guayaquileña habla con una cadencia en la cual los sonidos nasales son su distintivo; muchos trasvestis de la farándula nocturna (sobre todo en el momento de la extroversion) tienen otra; los sectores ligados a la actividad portuaria tienen no sólo otro ritmo sino tarn bien un código gestual distinto; sólo por citar unos cuantos. Como resulta obvio de este punteado, hace falta un minucioso trabajo de documentación que incluya biografías, crónicas urbanas, y documentos de archivo con el fin de armar un cuadro sociolinguístico más completo del problema. De la misma manera, se debe recuperar y actualizar las investigaciones realizadas por el gran y llorado Dr. Justino Cornejo, quizá el único linguista ecuatoriano que ha escrito una parte significativa de su obra teniendo en cuenta al habla popular, la jerga y el lenguaje a nivel performativo.

5.

Como conclusiones a esta breve introducción al habla popular de los guayaquileñoa tendríamos:

1) hay que distinguir metodológicaniente el habla popular del argot. El prinnero es más amplio que el segundo, no tiene su carácter cerrado y exclusivo pero lo acepta como contribuyente;

2) los mecanismos de formación del argot deben ser estudiados como constitutivos de todo sistema de lenguaje hablado, y no como un hecho aislado, por más innovador que resulte;

3) desde el punto de vista linguístico, el argot reviste una particularidad: es un código cuyo significado es traducible a otra lengua pero no de manera total;

4) en situaciones de efervescencia social (de caracter populista, sobre todo) el argot tiende a radicalizarse como fenómeno del lenguaje, sus características y utilización se vuelven más amplias, asumidas, burladas y criticadas por la sociedad;

5) en Guayaquil, los componentes del argot (la coba) son: lo Caribe, el lunfardo, el quichua, los anglicismos y neologismos, provenientes del habla de los latinos residentes en EEUU, y, en los últimos años, de España, así como el lenguaje de la informática;

6) los medios de comunicación aseguran la divulgación e influencia del habla popular;

7) el idioma español es el macrccosmos que cohesiona la coba, es el lugar matriz que origina y acepta nuevos vocablos y es el cuerpo que presta nuevas normas gramáticales en el ordenamiento de la frase. La coba está sujeta a la gramática castellana: el verbo incluye el pronombre y la frase el sujeto y el predicado (ver nota 4);

8) las formas coberas ininteligibles se divorcian de esta gramática escolar pero se integran a una modalidad poética, caracterizada (como ocurre con cualquier poema escrito en cualquier idioma) por un fraseo alterno al corriente, ligado más a lo imaginativo y auditivo (caso de imágenes y metáforas, y de los trabalenguas o los juegos verbales infantiles);

9) en la coba, la mujer aparece como sujeto agredido, en la performance de la coba, el sujeto parlante femenino es menos numeroso.

notas

1.- Para Rodríguez Castelo lo que explica o da cuenta del cambio, pertenece al campo semántico (al menos, es al "cambio" a lo que más se refiere (1971). Hay que establecer dos cosas; cuando Hjemslev o el propio Chomsky hacen referencia a la substancia de contenido, o al plano de profundidad, no se refieren al campo semántico, tal como lo entiende la doxa, no se refiere "al significado de las palabras o frases", sino a un nivel determinado por el plano sintáctico en el que uno explica los cambios linguísticos que originan frases de manera infinita. Posteriormente, y para esto es necesario seguir cualquier historia actualizada del pensamiento linguístico no-francés, Chomsky y varios de sus seguidores (Halle, Keyser, Ruwet, Milner) han insistido en tomar distancia y ser científicamente más escépticos del éxito de las investigaciones en el plano semántico ya que, teóricamente, no hay fundamentos reales para reflexionar con éxito definitivo. No obstante, los menos ortodoxos han realizado estudios de semántica (estructural, semiótica, generativista) e inclusive han abordado el estudio de la literatura desde tesis que originalmente no fueron concebidas para ello, confundiendo el lenguaje literario con el lenguaje cotidiano, susceptible este último de ser -con todo derecho- revisado a la luz de la gramática normativa. No es de extrañarse que gran parte de este debate aún continúe. Esto, a mi modo de ver, es otra preocupación que tiene como fondo la "disputa de la verdad social", en este caso de la verdad acerca de la relación hombre-lenguaje-mundo.

2.- El párrafo que corresponde a los tipos de renovación linguística, repite normas de producción que existen para todos los idiomas y para todas las formas productivas y no únicamente argóticas. De ahí que es probable que los ejemplos sean coincidentes con modismos que se emplean en otras regiones geográficas. Hay, entonces, un lado inmotivado de producción de significantes y sonidos, que no se debe explicar necesariamente desde la noción de "influencia linguística".

3.- Generalmente se hace referencia a la comunicación como un esquema de tres elementos: emisor -mensaje-receptor/emisor. He suprimido este esquema porque lo considero injustificado: el lenguaje no tiene como fin intrínseco la comunicación (ésta es de carácter social, cultural). Este proceso de enunciados que quieren ser descodificados y sirven para "aclarar" las relaciones humanas (hablo de la comunicación) en realidad hace del lenguaje un medio. Y la teoría de la comunicación no está ligada directamente con la formulación de la autonomía del lenguaje. Prefiero hablar del lenguaje en su dimensión "infeliz", o sea, cuando no aparece con el evidente fin de unir las voluntades de los emisores.

4.- Otro ejemplo de esta obediencia del argot a las reglas gramáticales del castellano es la asunción del femenino; por ejemplo: la palabra SERRANO ha sido muy utilizada (en Guayaquil es injustificadamente un insulto); el argot, por corte, la transforma en RRANO, y luego por trastoque ( inversión), la vuelve NORRA. Según Justino Cornejo (1958), NORRA se aplicaba "a los hombres naturales de la región andina del Ecuador". Pues bien, la gramatica obligó a que la a fuera sustitulda por la o, ya que es la terminación para el masculino: NORRO. Quedando la primera forma (NORRA) para el femenino "Una regla idiomática es por tanto una suerte de regla de reestructuración..." (Ruwet 1983).

obras citadas

Cornejo, Justino. Diccionario del hampa guayaguileña. U. Estatal. Guayaquil. 1958.
Chomsky, Noam. El lenguaje. Credos. Madrid. 1969.
Denis, Francoise. El argot en El Lenguaje y los grupos humanos. BBAA. Nueva Visión. 1976.
Giraud, Pierre. L'argot. Paris. PUF. 1969.
Hjemslev, Louis. El Lenguaje. Madrid. Credos. 1976.
Rodríguez Castelo, Hernán. Léxico sexual ecuatoriano y latinoamericano. Otavalo. Gallo Capitán. 1979.
Ruwet, Nicolas. Du bon usage des expressions idiomatiques in Recherches Linguistiques. U. Paris VIII-Vyncennes. 1983.


 
 
 

viernes, 25 de agosto de 2017

¿Para qué y cómo leer a Eugenio Espejo?

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Anoto abajo una síntesis de mi lectura del Chuzig y luego repondo las preguntas.

Termino mis lecturas de vacaciones estivales con tres libritos de Eugenio Espejo que incluye la vieja Clásicos Ariel: dos volúmenes de El Nuevo Luciano de Quito (56, 73) y uno de Obras escogidas (77). En ellos se nota el método del autor: observar, leer y escribir para aclarar o polemizar sobre lo que percibía como equivocado.

Su estilo, propio del periodo colonial influido por el Renacimiento, promovía ampliamente un espíritu enciclopedista. Por ello, no obstante Espejo cita a algunos autores de la Ilustración, su herencia queda como sólidamente clásica. En sus escritos usa el diálogo socrático para hacer hablar a dos de sus personajes (el doctor Mera -proyección de sí mismo- y el doctor Murillo) en un despliegue de humor barroco, picaresca y debate retórico. Incluye también cartas, ensayo breve, notas, poemas de ilustración, avisos y discursos.  Entre las fuentes que Espejo usa para autorizarse, abundan los autores franceses y algunos Padres de la Iglesia, empezando por San Agustín (vale realzar la gran labor editorial del llorado Hernán Rodríguez Castello, sumergido siempre en la erudición de la filología).

Espejo explica citas de autores y hace reflexiones médicas basadas en lecturas de libros (extrañamente, aunque menciona la observación, se hace eco más de lo que dicen los libros que de su experiencia personal, como en la Lección de Anatomía de Rembrand).

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Junto a estos rasgos de estilo literario propio de su tiempo, hay que resaltar otros de caracter histórico: la comprensión y elaboración de un pensamiento crítico a favor de los indios andinos explotados en huasipungos, y su fuerte crítica a los mestizos, españoles y criollos que se valían de trucos legales y maromas religiosas (con el apoyo de curas) para mantenerlos dominados.

Mis años de juventud no incluyeron a este notable autor, a pesar de ser selección directa en cualquier antología crítica de la literatura latinoamericana del periodo tardío colonial. Ahora que el tiempo ha sido benigno para hacerlo y las aguas de la nostalgia a veces crecen, me pregunto si, además del lector o investigador interesado Espejo, algun joven se interesaría por abrir sus libros. La gran masa juvenil del sur, atrapada entre el reguetón, los plagios académicos por internet y una displicencia feroz difícilmente se podría enganchar en la lectura, a no ser que se le proponga hacerlo en la hora de clase, con ejercicios prácticos de lectura y discusión. Creo que solo de esas maneras se podrá tentar a los jóvenes. Eso en cuanto a recursos, medios de conquista lectoril. ¿Para qué leerlo?

Ecuador es un país pequeño, fragmentado y víctima de sistemas de opresión mental, económica y cultural que requiren de un esfuerzo magno, de un soporte educativo mayor para amortiguar las crisis y los escándalos a los que su población se ha visto sometida a lo largo de su historia. Espejo ofrece claridad frente al caos y referencia política frente a la injusticia. Es un ejemplo a seguir, a poner en contacto con otras alternativas ideológicas de su tiempo y la posteridad. Espejo es también un autor que toca varios temas de plena vigencia, como la corrupción endémica nacional e internacional, la insalubridad, el alcoholismo y la falta de víveres, el fanatismo y la manipulación religiosos, entre otros (leer desde la sección "Remedios" de su Reflexiones sobre la viruela). Igualmente ocurre con el cuadro de explotación commercial que sirve de fondo a las Reflexiones varias del tomo Obras escogidas.

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Obviamente, hay muchos elementos más, a veces ocultos entre lineas o en los márgenes de los comentarios centrales. Si inicio una cazería de Espejo en búsqueda de su actualización, trabajaría más a fondo con el mismo tomo de Obras escogidas y haría una breve lista de temas y formas de trabajo. Incluiría por ejemplo:

* Queja del provincianismo de Quito, su aislamiento cultural
* Ideas del regionalismo y de la identidad del serrano (indio de la sierra, no mestizo, criollo o español)
* Selección de fragmentos para una lectura active en clase
* Parodiar con los amigos del barrio, compañeros de clase o en teatro callejero los diálogos de Mera y Murillo
* Chateos simulando ser dichos personajes
* Detectar las causas sociales de las enfermedades y pestes que ocurren el la sierra y la Amazonía
* Establecer el esquema de explotación a los indios en la organización de fiestas populares
* Desmontar el argumento de que el alcoholismo en los indios resulta en falta de trabajo y ésta en la razón por la que no pagan más impuestos
*  Responder: ¿Por qué firma las Cartas riobambenses con nombre de mujeres, como Manuela o Madamita Monteverde?
* Responder: ¿Cómo construye la identidad femenina en la carta que firmó como Europhilia? (77, pp. 159-165)...

Como muchos autores ecuatorianos, el caso de Espejo clama por ser rescatado de la ignorante, vacía y usualmente ceremoniosa mención de aniversario. Lo suyo está en el centro de la historia diaria, de la vida y del debate nacional. Es cuestión de vencer el primer bostezo.

miércoles, 16 de agosto de 2017

¿Qué hacer con Rusia? (dos libros de Svetlana Alexievich)




De joven, pensaba que de no ir a Francia podría tratar de ganar una beca para estudiar en Rusia, la tierra de Tolstoi y Dostoivesky, de Lenin y Turguniev, de Valentina Tereshkova, los soviets, los formalistas rusos y Bajtin. Algunos conocidos estaban en Moscú o habían estudiado en la Patricio Lumumba. Pero, en realidad, mi deseo real era viajar lejos, a un lugar remoto y frío. Así, me fui a Paris.

En la Ciudad Luz, una noche en que despedí en la estación de tren a un amigo ya perdido, noté que ese mismo tren llegaría a Moscú. Recuerdo que pensé si debería tomarlo y viajar aún más lejos, en medio de la nieve y el misterio. A lo mejor todo fue parte del ideal romántico que se había fraguado en mí escuchando canciones de mis hermanos, como Natalie, de los Arriagada, o los circos rusos con sus hermosas bailarinas que llegaban cada año a Guayaquil, o las magníficas películas que siempre produjo Rusia (Eiseinstein,Vertov o Tarkovsky).

Diez años después, el nombre de Rusia para mí evocaba la cruel vida de Bajtin y su brillante pensamiento, la crueldad del stalinismo y el orgullo ruso por un imperio que ya no existía sino como un deseo de control mundial (de los viejos zares a los nuevos zares del Partido Comunista y la KGB). Con el fin de la Guerra Fría y la caída del muro de Berlín cayeron los ideales transatlánticos. Sin embargo, confieso que la idea romántica de un hombre que camina en la nieve y la ventisca se mantiene (ahora que lo pienso, quizá por eso me atrae últimamente Game of Thrones, con la vida ascética en la gigante pared de hielo, y más allá: la vuelta a una vida congelada). Esa Rusia, quedó ahí, en esos dos momentos del pasado. ¿Y ahora?

Hace poco encontré un par de libros de la ukraniana Svetlana Alexievich: Boys in Zinc (voces soviéticas de la Guerra afgana) y Chernobyl (La historia oral del desastre nuclear). Ellos me devolvieron a un cruel pasado que, cuando en su hora fue puesto delante mío, ignoré por completo: El primer libro es sobre la invasión rusa a Afganistán. De joven, leía en los periódicos de izquierda que se trataba de una guerra de liberación del enemigo pro-imperialista yanqui, periódicos que hasta hacían derroche de tácticas militares. Pero eso era solo el eco de los dictámenes del Partico Comunista Ruso, encargado de diseminar la version oficial de los hechos (es decir: esconder la verdad).

El segundo libro de Svetlana Alexievich es sobre el desastre nuclear que siempre vi remoto pero que, sin sentirlo íntimamente, lamenté hubiera ocurrido. Muchas vidas se perdieron, uno tiende a decir. Pobre gente, una pena, que tristeza...



Pero el poder de la palabra directa, de los testimonios, es muy grande. Alexievich graba, anota, escribe y traslada a sus páginas las historias horrendas de los cientos de miles de jóvenes que fueron a una guerra estúpida, en la que murieron o quedaron mutilados en nombre de la patria, una patria que se empezaba a llenar de oportunistas, mafiosos e inmundicia. Paralelo a eso, ocurre el desastre de Chernobyl. Y en este libro, la autora hace algo similar, quizá más ordenado y más elocuente, pues quienes hablan no son los jóvenes reclutados sino los habitantes de un pueblo aniquilado, discriminado y ocultado.

Quienes aparecen en las páginas son personas de varios niveles sociales e intelectuales, con sueños, deseos y frustraciones como cada uno de nosotros. Son humanos, pero quebrados. El recién casado que muere lentamente, los niños que nacen con problemas genéticos, los alimentos que nadie más come, solo ellos porque saben que igual morirán de radiación, o la niña que en el campo vacacional era llamada por otros niños "conejo brillante" y pusieron desnuda en medio de la noche para ver si era verdad que su cuerpo brillaba.

Ambas lecturas, terminadas poco antes de volver a mis clases, me hicieron recorrer la percepción de Rusia en mi vida. Tengo una ex-alumna que vivió allá varios años pero, al igual que con el resto de habitants de Plattsburgh, temo abordar con fines literarios, de que me cuenten su vida. Me parece sería una falta de respeto. Ese mismo temor marca los libros de Svetlana Alexievich cuando los entrevistados la recriminan y le dicen "no pongas nada" o "pon eso, con mi nombre completo".

Hoy Rusia, para mí, es la amenaza de Putin y su juego internacional (es indudable que Trump fue beneficiado por su hackeo y bombardeo contra Hillary Clinton, a través de Assange y con el permiso de Rafael Correa, hoy transmitiendo desde  como loco desde un ático en Bruselas). Pero es también las víctimas de Afaganistán y Chernobil y los millones que protestan en sus calles contra un gobierno corrupto, porque si hay algo claro en el mundo es que los pobres siguen multiplicándose y los viejos y nuevos ricos siguen acaparando las riquezas, sea en Rusia, EEUU o el Tercer Mundo.

¿Qué hacer con Rusia? Lejana y cercana a la vez, valoro a su gente, sus logros, su braveza de pelearla día a día, su orgullo patrio (aunque a veces esté mal ubicado). Detesto a quienes se aprovechan de los otros, los explotan o los ocultan. Y es lo mismo que diría de cualquier país del mundo, como esos nuevos quijotes de fantasía que salen a pelear contra quienes matan al indefenso.



viernes, 21 de julio de 2017

Poemas de la norteamericana Jo Carson

Libre traducción:

[Llegué a este libro buscando en la biblioteca pública con mi Fabia a otro autor. Lo leimos con gusto y decidí traducir algunos poemas, quizá aumente la lista en los próximos días. Según cuenta la autora, son básicamente monólogos y conversaciones, confesiones e historias que escuchó en la calle, pueblos y tiendas de la parte Este de Tennessee y la región Appalachia. Me ha recordado el maravilloso y sencillo "Spoon River" de Edgar Lee Master, aunque lo de Jo Carson está más pegado a la tierra y a los vivos]

De: "historias que no le he contado a nadie todavía"



2

Se está llegando a un punto
donde no puedes darle nada a nadie
y eso es una desgracia.

Por ejemplo, mi vecino
podría mirar al diablo a sus ojos
y decir no gracias no quiero ir al infierno,
mientras al mismo tiempo
trata de llevársele a Jesucristo un par de dólares
por el gratuito regalo de la salvación.

Es un hombre difícil
y está a punto de volverme loco.
Quince centavos pone en mi casilla,
o un dólar o algo más,
y lo único que hice fue darle a su esposa
un par de tomates
y un puñado de frejoles viejos.

Y ellos no son ricos.

Luego, ayer mismo, agarré media caja
de zucchinis pequeños
llevé unos cinco o seis
y los puse en su porche
con una nota que decía:
"Son un regalo".
Regalo estaba subrayado.
Y hoy
encuentro un dólar en mi casillero.

Este hombre no entiende
que me está haciendo un favor
cuando los toma y se come los malditos zucchinis,
y cuando paga por ellos
cuando paga por ellos
soy yo el que se siente en deuda con él.

4

Ahora Jorge está enfermo
no hay duda,
y le he dicho
desde hace como un año
que debe ver al doctor
y dice
"Nooo, no, no"
Pero voy a hacer que vaya ahora.
La cosa está mala.
Quiero decir,
Jorge está tan enfermo
que ni siquiera
ir a los funerales le gusta ya.

10

La señora que vive cerca
me llamó el otro día
que tenía una nueva alfombra
y quería que fuera a
beber un café y la admirara.

Puedo hacer eso por una persona.
Pego un papel de pared yo mismo
y le digo al primero que se aparece que
venga a verlo...

Bueno, llegué a la puerta,
y me dice: "Ten cuidado
límpiate los pies"
Y tuve cuidado
pero la yerba estaba todavía un poco húmeda
de la lluvia de la mañana,
y ella me pregunta si me importaría
sacarme los zapatos.

Bueno, hice eso también
y entré a la sala,
y la alfrombra nueva era blanca. Blanquísima.

Y bebimos un par de cafés en la cocina.
Lo mejor que pude decir
fue que parecía nieve sobre la que nadie aún había caminado.
Y pensé en que no habría niños
llevando pedazos de torta de chocolate
para ver tevé,
ni perro revolcándose para jugar
en la alfombra de la sala,
ni correteos en esa parte
por sentarse frente al porche una noche
y tener que contestar el teléfono,
nadie viniendo desde la puerta delantera
luego de trabajar en el jardín
o recogiendo el correo
o llevando a través de la sala un manojo
de flores recien cortadas.

"Hace que la sala parezca realmente limpia" le dije.

"Eso es lo que más me gusta", me dijo,
"claro, tendré que ser muy cuidadosa
con todo tan blanco"

16

La gente de la montaña
no puede leer
no puede escribir
no lleva zapatos
no tiene dientes
no usa jabón
y no habla claro.
Les pegan a sus hijos
les pegan a sus amigos
les pegan a sus vecinos
y les pegan a sus perros.
Viven de caupí
grasa de cerdo y veinte acres
completamente.
No tienen dinero.
Tienen pulgas
overoles
parches de nicotina
chozas
escopetas
bonos de comida
aguardiente
y al menos seis carros inservibles al frente de sus casas.
¿Verdad?
Bueno, déjenme decirles:
Soy de aquí,
no soy así
Y ya estoy hostigado de que me digan lo que soy.

19

Un dia
voy a escribir una carta
 a esos tipos de Washington
¿Saben lo que voy a decir?
Voy a decir
"No necesitamos más caminos".

Tenemos más caminos ahora
de los que podemos usar
y donde sea que miren
hay otro que se construye.

Lo que les voy a decir a esos tipos es esto:
que hay suficientes caminos
para los grandes que la gente quiere
y también para los pequeños que la gente quiere.
Más grandes van a traer más gente
más pequeños van a traer más gente
y no necesitamos más gente.

Sobre todo,
no necesitamos más caminos nuevos.



30

Este es el único depósito de chatarra en el condado.
¿No es hermoso?

Paso cada viernes y sábado por la noche
yendo a los remates para lograr esto.
Compro con mucho cuidado:
el dinero no crece en los árboles por esta zona
y tengo prácticamente todo
lo que el cuerpo necesita.

Me especializo en tapacubos
pero tengo cosas buenas,
cables y ropa y candados y tazas de café
y herramientas y cazuelas y muebles.
Lo que quieras, lo tengo o lo tendré
y te lo vendo a precio de remate.
Mira, lo que importa
es el ángulo de la nariz de una persona
para saber si algo ha sido usado antes o no.

Hago también el servicio de buscar.
Dime lo que quieres
y si no lo tengo aquí
tendré un ojo abierto. Sin carga extra.




miércoles, 21 de junio de 2017

Tardes de sol en Plattsburgh

Blaise Cendrars es el más americano de los escritores franceses, escribió Henry Miller. Lo recordé mientras hablaba con Margaret. Me voy a Niza, dijo ella contenta. Hablamos un poco más de los problemas del trabajo pero se me quedó en la mente la frase de Miller. Ten cuidado le dije, ese Buda que sostiene tus libros se puede caer, mientras le mostraba la estatua al borde de la percha. No, dijo aún sonriente, es muy pesado. No si está junto a Camus o Balzac, repliqué. Le conté que Serafita y Luis Lambert eran dos libros favoritos de Miller. Ah, tendré que leerlos. Nos despedimos. Me metí a la oficina e inmediatamente sonó el teléfono. Era Phil. Nos vemos el viernes, dijo. Seguro, te llevo esas cervezas baratas y malas te gustan. Ok, terminó.



Lo vi temprano en su casa. Como siempre, tenía las puertas de los garages levantadas dejando divisar las herramientas colgadas en las paredes, el Mercedes convertible, la podadora y la Ford blanca doble cabina. Junto a él, el nuevo inquilino: Martin, un perro labrador que había rescatado de Texas dos semanas atrás. Como Phil, Martin era "un gigante delicado". Sólo bastaba acercársele y él ponía su cabeza en el regazo y se quedaba inmóvil, recibiendo caricias.  La primera vez que Phil me vio arreglando el jardín puso junto a la puerta una sierra de cortar ramas. Le fui a agradecer. No hay de qué, yo tengo dos y esa pertenecía al anterior dueño de casa. Ese árbol en tu patio, de joven yo podía escalarlo sin problemas. Pero no ahora. Tengo la espalda hecha pedazos. Mira, dijo, mostrándome las cicatrices de las operaciones. A veces el dolor me llega a las piernas. Ya llevo mucho así pero este será mi año de recuperación porque no me puede ir tan mal por tanto tiempo, concluía mientras limpiaba unas piezas del carro.

La imagen puede contener: árbol, cielo, planta, casa, nube y exterior

Phil vivía al cruzar la calle. Al lado derecho vivía una familia de tres que incluía al pequeño Thomas. Mientras hablaba con Phil lo veíamos andando en su monopatín a toda velocidad. Dos veces había hablado con él. La primera fue para decirle que no golpeara el pequeño árbol que habíamos sembrado, y la segunda cuando me preguntó si quería verlo andar en su monopatín. Claro, contesté, mientras iba veloz y contento desmostrando pericia a lo largo de la vereda. Muy bien, añadí casi saber qué más decir. ¿Tienes padre? preguntó. Sí, le contesté, pero ya es muy viejo. ¿Eres un buen padre? Trato de serlo, contesté. Yo tengo un padre, continuó, pero es un mal padre. Y partió veloz nuevamente mientras yo agarraba las fundas de compras y me metía a la casa.

El verano había demorado en llegar. De hecho, estábamos a finales de Junio y solo habíamos tenido un par de días de calor insoportable. El viernes fuimos donde Phil. La tarde estaba hermosa,  tranquila y soleada pero el lago aún frío. Las nenas jugaron con Martin y la madre bebió unas cervezas. Me tiré al cesped, junto a un árbol, viendo las nubes. Estaba ya muy lejos de todo. El tiempo y su geografía eran recuerdos cada vez más lejanos. Solo quedaban las nubes. Y, a lo mejor, ni siquiera eso.

La imagen puede contener: una o varias personas y personas sentadas


martes, 30 de mayo de 2017

20 años en Plattsburgh, New York

Llegué a Plattsburgh en Agosto del 98. Pronto vino el otoño y después el largo, frío y temible invierno con nieve y ventarrones, y el lago Champlain se convirtió en una inmensa estepa de hielo en donde, cercanos a la orilla, algunos pescadores hacían un hueco y se sentaban a esperar que mordieran el anzuelo. En estos casi veinte años he visto cómo el tiempo pasa y cómo se detiene. Por ejemplo, en los días cálidos el cielo azul y el escurridizo sol me llevaban al trópico de mi infancia. En los primeros años en Plattsburgh sentía que estaba solo pero conmigo, de alguna manera atrapado en un eterno pasado con los patriotas del sur. Lo recreaba mientras caminaba descalzo por las limpias veredas y el cesped del pueblo.

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Quizá por ello, con el paso de los años, Plattsburgh se convirtió también en un espacio literario: poemas personales, crónicas y cuentos reproducen vivencias y personajes que he visto, vivido o imaginado: la Guereja, por ejemplo, una mujer albina con un niño en un coche, que recorría las calles a pié y aparecía en los lugares y momentos menos esperados, vivía cerca de casa. Ahora habita mucho más lejos y su niño ha crecido. Pero ella aún camina las calles. Igual me pasaba con un hombre alto y gordo, de lentes, de piel bronceada, que caminaba todo el año sin mirar a nadie y luego se hizo muy delgado y dejé de ver hace un par de años. Alguna vez me dijeron que estaba enfermo. Lo mismo debería decir de otro hombre, éste muy bajo de estatura, de barba, callado, de quien sé no puede dejar de caminar porque comienza a escuchar voces y se pierde. Extrañamente, ahora también cruza por mi casa en las mañanas.


En estos años de Plattsburgh también ha ocurrido algo extraño que no disputo: en la calle o en algún almacén, a veces me saludan afectuosamente y con familiaridad, me preguntan algo y contesto de la manera más natural posible. Pero sé que me han confundido con alguien porque una vez un ex-estudiante (ahora maestro del colegio de mi Fabia) se acercó sonriente y me dijo: "profesor, muchos saludos, pero sepa que lo confundí con mi amigo Mike Bruso" (he logrado dar con la imagen de Bruso y, efectivamente, nos parecemos)... Así, cuando saludan a quien imaginan saludar, simplemente, como Borges, me dejo ser otro sin disputar identidades, sin aclarar lo innecesario.
No ha cambiado nada en Plattsburgh pero ha cambiado mucho: con mis ladies la vida es otra y con el paso del tiempo ese cambio se acentúa. He pensado escribir la historia de Plattsburgh, de su gente, de lo aquí pasa o no pasa (dice Fabia que algún día hará una película de Plattsburgh, algo como mi "Los patriotas del sur"). He pensado, por ejemplo, entrevistar a los veteranos de guerra. Debe haber alguno que otro de la segunda Guerra Mundial, con seguridad varios de la guerra con Corea, muchos de la guerra con Vietnam y muchos más que hicieron su carrera en el Medio Oriente. Para ellos, los nombres de Afaganistán e Irak son comunes. Pero no estoy seguro de que sea una obra apreciada, publicable.
La imagen puede contener: una o varias personas, personas de pie y exterior
El deseo de escribir esas historias aparece cuando recuerdo a Bob, un mecánico graduado en Filosofía que fue a Vietnam y a su regreso tomó su Harley Davidson y con su esposa recorrieron los EEUU. O cuando pienso en el mismo presidente de la universidad, quien un día me dijo: "Hace tanto de eso... Justamente el otro día, mientras viajaba en un avión, supe que el hombre que iba a mi lado también había sido piloto de bombardero. Fuimos a Vietnam porque no quedaba otra, sin pensarlo. Yo era muy joven..." En esa misma línea de vida testimonial está el papa de Anna, una amiga de mi Fabia, quien peleó en Afganistán y quedó lisiado. Vivía en el campo pero, para estar más cerca de sus hijas, se compró un departamento en el pueblo. Pienso en Lee, mi vecino, indio Mohawk de la reservación de Messina, al norte del estado de New York. Ex-marine, ocho años en servicio. Lee es callado y servicial y trabaja en lo que venga y con orgullo también sale en su ruidosa Harley Davidson.
A veces, Lee se pone de acuerdo con Phil.
La imagen puede contener: 2 personas, personas sonriendo, árbol, césped, planta, exterior y naturaleza

Phil era bombero y ahora, luego de muchas tribulaciones con su salud y los trámites médicos, se ha jubilado. Tiene un permanente dolor en la espalda que esperamos haya terminado con su última operación. Abre su garage y se pasa horas de horas limpiando y arreglando. Tiene todas las herramientas para reparar cualquier cosa. A veces, mira los altos árboles del barrio y con nostalgia dice: "de joven los subía muy rápido". Lee y Phil, como buenos y típicos yankees, arreglan casi todo lo que se dañe en casa: "Si no lo haces tú, te va a costar muy caro". Les pregunto qué cervezan beben y me dicen que Bud Light y me les río. Esa cerveza mala y barata es para solteros, replico. ¿Richard bebe? le pregunto a Phil. Claro, dice con seriedad, le gusta la misma mierda amarga esa que tú tomas, esos ales. Y ahí nos ponemos a pelear sobre quién canta qué canción que suena en la radio o me cuenta cómo los Dire Straits escribieron Money for nothing.


Hay días de lluvia en el verano y me entristecen porque nuevamente me envían a las vacaciones escolares del trópico. Hay tantas historia aquí y en cualquier parte del mundo, es asunto de descubrirlas y valorarlas, como la de Steve o la de Beverly y Jack... Hay tantas historias como la vida misma.
Así han pasado y pasan los años en Plattsburgh, New York. Pero, como digo a todos: de aquí ya no me muevo.

viernes, 28 de abril de 2017

MEMORIAS DEL HOMBRE CALVO


El hombre que se está quedando calvo, para despistar usa sombrero, se deja crecer la melena (como caricatura de Quino), la barba, las cejas y hasta los pelos de las orejas.




Sentado en su casa, mira a través de la ventana y con nostalgia recuerda sus años mozos, cuando tenía una leónica cabellera que incitaba las más bajas pasiones en las damiselas de su barrio y mataba de envidia a los otros, esos que ya se le habían adelantado en el camino calvil.




Cuando notó los primeros síntomas de su calvicie aún era joven, no llegaba a los treinta. Reacio como aquel que no quiere aceptar el cruel destino, empezó a usar viseras, pañoletas de pandillero (esas que llaman bandanas) y hacía como que manejaba una Harley-Davidson a todo vapor por las carreteras de su campo, engalanado su rostro con unas gafas Ray-Ban y acaso un chaleco de cuero.




Frente al espejo, mientras con cuidado se afeita los pelos de la cara para no desbalancear la barba, como al descuido toma un pequeño espejo y lo pone sobre la coronilla. Lleno de valentía mira la claridad que se perfila debajo de la rala cubierta. Se peina echando los mechones hacia adelante mientras lucha por ocultar, al mismo tiempo, las entradas de la inobjetable frente de playa que tiene consagrada. Vencido por el tiempo y la ausencia de pelaje, dice: "qué chucha, no soy el primero ni el último". Y sale del baño perfumado, casi heroico...

En sus mensajes anota también lo que le cuentan al compartir sus preocupaciones con amigos y allegados. Así, le dice Patricia León que puede peinarse con gel, pero Francisco Oliva replica que no hace falta porque los calvos somos cabezas brillantes.

Luego de bregar consigo mismo, el tiempo, la peinilla y el pelo ralo, recuerda haber leído que a las mujeres les gustan los hombres calvos, que son sexis, muy varoniles, maduros. Envalentonado con esta última memoria, busca afanoso el diario. Llama por teléfono, le dan los horarios y anotan su nombre. Desde el lunes, alzar pesas y caminar desaforado por las calles para combinar calvicie con cuerpo de Adonis, como sale en los videos.