lunes, 16 de marzo de 2015
El Papa Francisco: Un pié en el cielo y otro pié en la tierra
El título no es mío: es una frase latina que se usa para caracterizar a los santos de la Iglesia Católica, siempre buscando a Dios pero anclados en la práctica social, en la ayuda al pobre. La uso porque resume lo dicho por Jorge Bergoglio (antes de ser Papa) en el libro de entrevistas "El jesuíta" (2010), y retrata también las páginas de Austen Ivereigh en su "The Great Reformer. Francis and the Making of a Radical Pope" (2014), una biografía y estudio del nuevo Papa.
El primer libro es una secuencia muy amena y certera de entrevistas hechas en varios tiempos por Sergio Rubin y Francesa Ambrogetti sobre: familia, emigración, nacimiento, infancia, adolescencia, tango, fútbol, amor, militancia religiosa y ayuda social, su encuentro con Jorge Luis Borges, problemas con el gobierno de Kichner y rumores de colaboracionismo con la dictadura militar argentina. Al final del libro, se incluye un largo e inteligente análisis literario de Bergoglio sobre "Martin Fierro", en el cual reflexiona sobre la argentineidad, el sentido de patria y el futuro del pueblo. De formación jesuíta (férrea, enciclopédica, actualizada y profunda) y con un regusto por el arte (alto y bajo), Bergoglio es un personante fascinante y, sobre todo, real, verdadero: dice las cosas de manera directa, sincera y oportuna. No hay sombra de petulancia, pero tampoco de cobardía.
Luego de leer este libro, resulta obvio que Bergoglio estaba listo para devenir en una figura mundial preponderante, de impacto, pues su sabiduría es la de los grandes, aquellos que generalmente son solo patrimonio de períodos y países. Aquí, para felicidad de millones, es un hombre de Dios con una clara opción por el pobre desde la Biblia, sin necesidad de entrar en radicalismos izquierdistas. Si se quiere conocerlo, entender su estilo (su humor, su jerga o su radical argentinismo, por ejemplo), o verlo en la dimensión más cercana y sin mediaciones, este libro es lo mejor (se lo puede bajar y gratuitamente en el internet). Si se quiere entender los estragos del cambio de Argentina por el Vaticano, quizá el libro de Ivereigh sea más oportuno. Veamos.
"The Great Reformer. Francis and the Making of a Radical Pope" apareció hace pocos meses. Su autor es un especialista en estudios religiosos (su tesis doctoral es una historia de la Iglesia Católica en Argentina) y conoce muy bien el tema. El libro, superbamente escrito y documentado, permite entender al hombre en su medio, su desarrollo, sus temores y fortalezas teológicas e intelectuales. Se distribuye en capítulos que corresponden de las áreas o períodos vitales en los que se podría estructurar la vida y obra del nuevo Papa. Sin embargo, más allá de las bondades de toda biografía de famosos, ésta apunta, está abalada por una herencia de miles de años, tanto en estilo como en concepción. Así, de repente, nos encontramos con el hecho de que el discurso hagiográfico se filtra y genera ramas, subtemas, tópicos y párrafos enteros que van haciendo de la figura de Bergoglio la de un Papa y comienzan a coincidir con la de un posible santo.
Una excelente entrada en italiano, en el no siempre apropiado sistema de Wikipedia (tipear agiografia), incluye varios géneros y subgéneros que alimentan o construyen la figura de un santo desde la hagiografía. Esta realidad cobra sentido y fuerza si recordamos que los religiosos devotos de la piedad, como lo es Bergoglio, buscan "imitar a Cristo", lo cual conlleva una fuerte carga de sufrimiento, sacrificio, paciencia y madurez en el entorno. Y en esta vida que quieren moldear según el canon, será normal -y necesario para todo procesos de santificación- pasar por algunos requisitos:
1- venir de familia humilde o renunciar a las riquezas mundanas,
2- escuchar el llamado a la vida religiosa desde edad temprana,
3- pasar por pruebas de duda o renuncia de la fe;
4- ser marginado por la comunidad que lo acoge (incomprendido);
5- ser falsamente acusado;
6- mantener un activismo social constante;
7- reivindicarse en la fe;
8- morir en Dios;
9- hacer milagros port-mortem; entre otros
Los dos libros mencionados se nutren de la tradicion de la escritura religiosa, pues sus testimonios se emparentan con la llamada "vitae" o vida de santos (ver los dos oportunos volúmenes de la Vorágine). Quizá, algún día, el mismo Papa Francisco nos dé por escrito sus propias "Confesiones", a lo San Agustín. Por ahora, luego de leer lo que ha vivido en Argentina, en su amado Buenos Aires, es comprensible verlo sonriendo en el Vaticano, libre de las ataduras de los compromisos y las tensiones que debió enfrentar durante años en su tierra natal, sobre todo desde la política. Y es comprensible también escucharlo decir con humor una cosa y la otra (la gente que no lo ha leído no lo ha entendido, y de esos hay muchos, sobre todo cuando no quieren reconocer su calidad humana), expresar su nostalgia por volver a su casa (porteño, al fin al cabo, del San Lorenzo) y aventurarse a expresar su deseo por volver al relativo anonimato de antes, a manera de predicción divina: "Dos o tres años más".... porque uno idealiza el pasado, el lugar de origen, sobre todo cuando debe recomponer el gran deterioro institucional de la Iglesia Católica (corrupción a todo nivel, pedofilia, mafia, dinero robado, cuentas bancarias y gastos exagerados, etc), y lidiar con los burócratas que, de repente, ven su terreno mermado en el Vaticano.
Volviendo: los dos libros son una invitación para cualquier interesado en el Papa, en su palabra en directo. Son también una iniciación en sus escritos, pues hay un material abundante que aún no ha recibido la atención que merece, pues se trata de un hombre que llega a las mismas conclusiones desde un camino diferente, pero con la sabiduría que a todos nos falta a la hora de la hora.
miércoles, 18 de febrero de 2015
viernes, 13 de febrero de 2015
miércoles, 4 de febrero de 2015
Historia subjetiva de la miseria en Cuba
En estas últimas semanas he leído mucho de Pedro Juan Gutiérrez, el escritor cubano.
Mi primer encuentro con su literatura fue en Arizona, hace mucho ya. Me prestaron la "Trilogía sucia de la Habana". La leí prontamente y con fastidio me quedé con la certeza de que era una copia, adaptación tropical, de Henry Miller, el maestro de la literatura porno-existencial. Recuerdo que aparecía mucho la palabra: asere (pana, yunta, man, bróder, panelia, ñero). Y es es todo lo que recuerdo.

Hace un par de años, en una de mis visitas de verano a Guayaquil, sin entusiasmo me llevé prestados dos libros de Gutiérrez. Los leí y tuve una impresión similar: un mundo que estaba a la mano y de la mano de Henry Miller llegaba al mismo cubano y a los lectores que lo veneran. Pero reconocí, al final, algo de coherencia del protagonista: por su escepticismo renunció a todo espejismo y se fue a vivir con una mujer amada, en un bohío. Pero mi entusiasmo no cambió la percepción de Arizona. (Dice mi maiztra Asuncion Lavrin que es dificil ser original en un país donde no existe libertad. Se refiere a Cuba y ella conoce muy bien el asunto. Imposible discutirle).
En mis lecturas recientes me he topado con un escritor que se repite a sí mismo, una y otra vez (lo cual ya hizo Miller). Y, en ese estilo que forja en su adapción tropical, aparece el tiempo histórico revisado, criticado y amargo hasta la locura en los 50 años de revolución. El mensaje es obvio: Cuba es una isla de zombies, de gente muerta de hambre que sólo tiene sexo, tabaco y ron como únicas agarraderas de vida. Ni siquiera huir le interesa. La putería zumba, la homosexualidad está a la vuelta de la esquina y el militarismo se junta con la corruptela. Un país sin esperanza.

Por otro lado, tratando de hacer justicia y contra-balancear mi primera impresión, me parece que la obra de Gutiérrez está bien escrita. Esta construída a base de frases cortas, lenguaje coloquial, acciones que se amontonan a punta de diálogos chispeantes, combinados con alguna referencia literaria, humor político negro y ligero, y tres obsesiones: sexo, ron y tabaco. Todo escrito el primera persona, en una interminable y circular autobiografía y crónica de una sociedad, un país que se cae a pedazos desde el mismo día en que llegó Fidel al poder. Todos los libros van resultando testimonios de un voyerista, un caminante y viajero urbano o rural que se debate entre erecciones y autopromoción del tamaño de su pene a través de la masturbación, la penetración o la contemplación. Tal es el mundo de Henry Miller en el Paris de la entre-guerras y tal es el mundo de la Habana desde los años sesentas.
En mis lecturas a destiempos de Gutiérrez varias ideas me han venido a la cabeza: 1- copiar su estilo, cosa aparentemente fácil; 2- hacer una lista de cómo hacerlo; también asunto aparentemente fácil (de hecho, ya hay por ahí algunos despistados que juegan a ser "sucios", a lo Pedro Juan) porque creen que del dicho al hecho no hay mucho trecho... 3- tratar de responder la pregunta: ¿Por qué no se han rebelado los cubanos ante tanta miseria? que es la única pregunta que se me ocurre con sentido cuando el "realismo sucio" tiene asidero en un país latinoamericano; 4- escribir un ensayo sobre los dilemas de una figura masculina que vive enamorada de su propio pene; o sobre cómo son descritas las mujeres; o sobre el papel que juega la música en la poética de Gutiérrez...
Otra idea que se me cruzó fue, y con el ánimo de desofender al autor cubano; reconocer que la brevedad, el mensaje directo, el humor y el dato mordaz con pinceladas poéticas, existen en la gran literatura de Cuba (y a pesar de Fidel) antes de que la fiebre henrymilleriana fuera puesta nuevamente en boga por Gutiérrez. Así lo demuestran Guillermo Cabrera Infante (en su "Habana para un Infante difunto"), Virgilio Piñera (en "La carne de René") y el deslumbrante Reynaldo Arenas (desde "Antes que anochezca" hasta "El color del verano"). No es justo entonces, creer que todo es influencia de Miller en Gutiérrez.
Pero esos ya son temas de vago.... Seguiré llenando esta páginas mientras siga leyendo.

Mi primer encuentro con su literatura fue en Arizona, hace mucho ya. Me prestaron la "Trilogía sucia de la Habana". La leí prontamente y con fastidio me quedé con la certeza de que era una copia, adaptación tropical, de Henry Miller, el maestro de la literatura porno-existencial. Recuerdo que aparecía mucho la palabra: asere (pana, yunta, man, bróder, panelia, ñero). Y es es todo lo que recuerdo.
Hace un par de años, en una de mis visitas de verano a Guayaquil, sin entusiasmo me llevé prestados dos libros de Gutiérrez. Los leí y tuve una impresión similar: un mundo que estaba a la mano y de la mano de Henry Miller llegaba al mismo cubano y a los lectores que lo veneran. Pero reconocí, al final, algo de coherencia del protagonista: por su escepticismo renunció a todo espejismo y se fue a vivir con una mujer amada, en un bohío. Pero mi entusiasmo no cambió la percepción de Arizona. (Dice mi maiztra Asuncion Lavrin que es dificil ser original en un país donde no existe libertad. Se refiere a Cuba y ella conoce muy bien el asunto. Imposible discutirle).
En mis lecturas recientes me he topado con un escritor que se repite a sí mismo, una y otra vez (lo cual ya hizo Miller). Y, en ese estilo que forja en su adapción tropical, aparece el tiempo histórico revisado, criticado y amargo hasta la locura en los 50 años de revolución. El mensaje es obvio: Cuba es una isla de zombies, de gente muerta de hambre que sólo tiene sexo, tabaco y ron como únicas agarraderas de vida. Ni siquiera huir le interesa. La putería zumba, la homosexualidad está a la vuelta de la esquina y el militarismo se junta con la corruptela. Un país sin esperanza.
Por otro lado, tratando de hacer justicia y contra-balancear mi primera impresión, me parece que la obra de Gutiérrez está bien escrita. Esta construída a base de frases cortas, lenguaje coloquial, acciones que se amontonan a punta de diálogos chispeantes, combinados con alguna referencia literaria, humor político negro y ligero, y tres obsesiones: sexo, ron y tabaco. Todo escrito el primera persona, en una interminable y circular autobiografía y crónica de una sociedad, un país que se cae a pedazos desde el mismo día en que llegó Fidel al poder. Todos los libros van resultando testimonios de un voyerista, un caminante y viajero urbano o rural que se debate entre erecciones y autopromoción del tamaño de su pene a través de la masturbación, la penetración o la contemplación. Tal es el mundo de Henry Miller en el Paris de la entre-guerras y tal es el mundo de la Habana desde los años sesentas.
En mis lecturas a destiempos de Gutiérrez varias ideas me han venido a la cabeza: 1- copiar su estilo, cosa aparentemente fácil; 2- hacer una lista de cómo hacerlo; también asunto aparentemente fácil (de hecho, ya hay por ahí algunos despistados que juegan a ser "sucios", a lo Pedro Juan) porque creen que del dicho al hecho no hay mucho trecho... 3- tratar de responder la pregunta: ¿Por qué no se han rebelado los cubanos ante tanta miseria? que es la única pregunta que se me ocurre con sentido cuando el "realismo sucio" tiene asidero en un país latinoamericano; 4- escribir un ensayo sobre los dilemas de una figura masculina que vive enamorada de su propio pene; o sobre cómo son descritas las mujeres; o sobre el papel que juega la música en la poética de Gutiérrez...
Otra idea que se me cruzó fue, y con el ánimo de desofender al autor cubano; reconocer que la brevedad, el mensaje directo, el humor y el dato mordaz con pinceladas poéticas, existen en la gran literatura de Cuba (y a pesar de Fidel) antes de que la fiebre henrymilleriana fuera puesta nuevamente en boga por Gutiérrez. Así lo demuestran Guillermo Cabrera Infante (en su "Habana para un Infante difunto"), Virgilio Piñera (en "La carne de René") y el deslumbrante Reynaldo Arenas (desde "Antes que anochezca" hasta "El color del verano"). No es justo entonces, creer que todo es influencia de Miller en Gutiérrez.
Pero esos ya son temas de vago.... Seguiré llenando esta páginas mientras siga leyendo.
miércoles, 28 de enero de 2015
Un hermoso soneto de Nicolás Guillén con música de Amaury Pérez
¿Por qué noche decir, si es mediodía?
Si arde mi piel, ¿por qué la tuya es fría?
si digo vida yo, ¿por qué tú muerte?
Ay, ¿por qué este tenerte sin tenerte?
Este llanto ¿por qué, no la alegría?
¿Por qué de mi camino te desvía
quien me vence tal vez sin ser más fuerte?
Silencio. Nadie a mi dolor responde.
Tus labios callan y tu voz se esconde.
¿A quién decir lo que mi pecho siente?
A ti, François Villón, poeta triste,
lejana sombra que también supiste
lo que es morir de sed junto a la fuente.
viernes, 16 de enero de 2015
Mi experiencia con el Proyecto Prometeo (o Joseph K frente al castillo)
El Proyecto Prometeo del gobierno de Ecuador busca captar profesionales con Ph.D. o Maestrías que trabajen en el extranjero para que ayuden a mejorar la calidad de la educación. Es un muy buen esfuerzo... en teoría. Pero, en lo personal: ¿Por qué dejaría mi cátedra titular en EEUU para ir a Ecuador a ganar menos trabajando cuatro veces más? ¿Por qué cambiaría la excelente educación pública de mis hijas en EEUU por la de escuelas caras y/o de dudosa calidad en Guayaquil? Dos fuertes razones determinaron que tratara de participar en este Proyecto hace ocho meses: 1-Me gusta aceptar un desafío si puedo ayudar a mejorar la educación. 2- Mi esposa no se siente cómoda en Plattsburgh, New York: no le gusta el frío, extraña e idealiza Ecuador y su actual gobierno, quiere estar entre sus amigas, en su linda casa del sur. Lo que escribo a continuación es la crónica de un fracaso frente a la burocracia con la que tuve que lidiar. Mis objetivos son ayudar a que los interesados no repitan mis errores y esquiven las taras administrativas del sistema implantado.
En Mayo del 2014 llené el formulario en línea para inscribirme en el Proyecto Prometeo. Luego de tres meses fui contactado para "aclarar" detalles que, en realidad, ya estaban en el formulario pero no fueron leídos por los encargados. Fines de Julio, tres meses solo para eso.

En Septiembre del 2014 me escribieron desde Yachay. Hablé con un coodinador y el rector, ambos muy educados, cálidos y directos en su propuesta para que trabajara desde Octubre. Esto me sorprendió gratamente. Sin embargo, tuve que dejar pasar la oportunidad. Habría sido irresponsable abandonar mi trabajo repentinamente. Les agradecí y manifesté que estaría encantado de hacerlo el año siguiente, de ser comunicado con la debida anticipación. (En EEUU, generalmente, se hace una propuesta de trabajo en firme muchos meses antes de empezar las clases). Me gusta la gente profesional que hace bien su trabajo. Lamentablemente, semanas después se inició otro proceso que fue sufrir el infierno de trámites interminables: a fines de Septiembre del 2014, los encargados del Proyecto Prometeo, por su cuenta, decidieron ubicarme en la Universidad Estatal de Guayaquil (UG).
En esta crónica usaré letras, en vez de nombres, para no auspiciar una cacería administrativa (esa es tarea de la policía o el mismo gobierno, si es que les interesa mejorar el personal de servicio) o servir a los que se oponen irracionalmente a la actual administración.
La persona de Prometeo que me escribió fue Y, diciéndome que debía ponerme en contacto con X, quien me guiaría en este proceso. X era "la parte técnica" encargada de que los documentos estuvieran tal como lo querían los que tomaban decisiones en Quito (una "parte técnica" que, como se verá, jamás hizo bien su trabajo). De entrada, X me envió un formulario con errores que luego tuvo que corregir; y semanas después otro. Me puso en contacto con XX, un docente de una carrera diferente a la mía para que trabajaramos juntos la Propuesta que se debía enviar al Proyecto (a través de Y). Luego de varios días de mensajes que tanto X como yo le enviamos a XX, nos dimos cuenta de que nunca nos contestaría. En Octubre, X me puso en contacto con XXX, otro docente que tampoco era de mi área. Este, al igual que XX, tampoco contestó nuestros mensajes. Los días pasaban. Al final, nombraron a Z para producir la Propuesta de trabajo. Por suerte, yo conocía a Z y sabía que la información fluiría entre ambos.
Z me contó que estaba fuera de lo administrativo pero que me ayudaría. Z tuvo que bregar para encontrar a X disponible. X debía explicarle a Z lo que debía hacer, pues Z era "el contacto académico". Z asistió a charlas y cursillos en donde iluminaban a los asistentes en la oculta ciencia de la formulogía. Cuando Z tuvo la información cumplió su labor con eficacia y paciencia. Listo todo, lo enviamos a X quien, a su vez, lo enviaba a Y. A pesar de que lo hacíamos con Z, y luego X lo "revisaba", los de"arriba" devolvían lo enviado porque tal cosa estaba mal. A veces, el mismo X nos decía poner algo y luego que no, que había estado bien. Incluyo las varias veces en que los formularios enviados no fueron aceptados por las computadoras de mi universidad, protegidas por el sistema de potenciales virus; y las varias veces en que no pudieron ser "guardados" e hicieron que se cayera el sistema. Así se fueron Octubre y parte de Noviembre.
Completar los dos documentos, incluyendo consultas, borradores, revisiones y resultado final, no toma más de diez horas.... si es que dan instrucciones claras y detalladas de antemano y una sola persona tiene el conocimiento y poder para definir las cosas. Pero en este caso ocurrió justamente lo contrario. Anoto abajo una breve descripción de los dos formularios.
El Cronograma es un documento de una página en Excel que debe contener números de clases, semestre, años y porcentajes de actividades, todo lo cual debe obviamente completar un 100% de tiempo trabajado. La Propuesta es un documento de cinco páginas en PDF de contenidos de clases, actividades administrativas y académicas. ¿Cuál es el problema entonces? Los intermediarios, "filtros" y "Comités" de Prometeo nunca dicen qué quieren encontrar con precisión. (Este es otro mal del mundo académico ecuatoriano: la falta de previsión y especificidad). Algunas categorías y ventanillas del PDF son de contenido obvio (por ejemplo: datos personales), otras ambiguas por la ausencia de instrucciones; o sea, se puede poner lo que uno crea conveniente pero nunca acertar.
La Propuesta fue el problema mayor del proceso y, a su vez, el símbolo del burocratismo prometeico porque hay que llenarlo jugando a la adivinanza. Z y yo nunca supimos, hasta hoy, exactamente lo que "los fitros" esperaban encontrar. Hacer perder el tiempo a los ciudadanos es la razón de ser, la justificación principal de los burócratas. Lo supieron Kafka y Kundera. (Cualquiera que haya leído "El Proceso" o "El Castillo", la misma "En la Colonia Penitenciaria" o "La insoportable levedad del ser" sabe a qué me refiero). ¿Mala fe de los funcionarios? No creo. ¿Sentirse importantes por el poder de decidir sobre otros? A lo mejor, es parte de su estilo de vida. ¿Centralismo? Es la regla en Ecuador. Pero, como diría el mismo Correa hablando de los pelucones: "Es normal para ellos. Así son, así crecieron. No son personas malas. Posiblemente ni siquiera se dan cuenta del daño que hacen". A pesar de que Z y yo hicimos todo el trabajo siempre, la Propuesta aparecía firmada por X.
En uno de nuestros tantos cruces de documentos, de repente, apareció un nuevo "filtro". Recibimos a través de Y reparos a la Propuesta de la mano de Y2. Ya no éramos el triángulo de siempre (X,Z y yo), tampoco el cuadrado de a veces (Y, X, Z y yo). Ahora, desde los márgenes, en ventanillas amarillas, aparecía la voz de Y2 que nos decía aquí está mal, a empezar de nuevo. Esto, obviamente, ya nos tenía cansados y creó molestias. Ni yo ni Z teníamos tiempo para perderlo pues no vivimos de la tramitología ni del reunionismo. No es nuestro trabajo. No nos pagan por eso. A veces, X se desaparecía durante varios días y era otro tiempo perdido. Una vez le escribí a Y sobre el asunto y medio le tiraron de las orejas. Pero, sabiduría burocrática ante todo, sotto voce X me pidió que no le informara a Y de lo que hacía sin primero comunicárselo. Entiendo, repliqué, pero Y me pidió que lo hiciera. X replicó que, de hacerlo así, Y podría mandar al traste la Propuesta para siempre. Sí, tales fueron, a grandes rasgos, las idas y venidas de esas semanas de Octubre a Diciembre. Veamos otros detalles que provocan risa de lo absurdo.

Recordemos nuevamente que Z me está haciéndo un favor y no puedo pedir caridad con escopeta. Pasamos días produciendo, puliendo, aclarando y definiendo la Propuesta, armando la bibliografía, los cursos, elaborando ideas para el cambio de la malla curricular o la Certificación de la UG. En medio de esto, ocurrían cosas extrañas. Por ejemplo, una vez recibí de X, quizá por error, una lista de más de cien nombres de ingenieros, con sus números de cédulas ¿Para qué? Ni idea. Cuando le pregunté no hubo respuesta. Otra vez, supongo por error también, Y me envió una lista de unos cuarenta Prometeos a quienes les pedía que apresuraran sus Propuestas porque se acercaba la fecha tope. Noté que algunos tenían más de tres meses de atraso, lo cual me dio tranquilidad porque supe no era el único que no podía entrar al castillo kafkiano. Eso incluyó varias veces el mandato de Y de cambiar todo y aplicarlo a un nuevo formulario, siempre un día antes de la fecha límite (borra y va de nuevo por enésima vez). Un día Y me informó que yo no era un Prometeo sino un Ateneo (categoría creada por ellos días antes), es decir, era un docente no-investigador (aunque, en la Propuesta, Y2 me exigió que incluyera una investigación). Por ser ahora Ateneo tenía que cambiar nuevamente el formulario. Ahí me dije a mis adentros: "Prometeos: mejor ateneos".
En Noviembre del 2014, en mi universidad (SUNY-Plattsburgh) me pidieron que definiera el asunto, pues de quedarme tendría que asumir la Dirección del Departamento o, en caso de irme, ellos contratar mi reemplazo y buscar un nuevo Director. Me dieron hasta el 15 de Enero del 2015 para hacerlo (recuerden, esto empezó en Mayo del 2014), y así se lo comuniqué a Y quien, inmediatemente, se desentendió del problema diciendo que no podía darme fechas, que había filtros, que esto y lo otro y que a lo mejor yo no obtendría nada (recuerden que ellos fueron los que me pusieron en la UG). O sea, Y no tenía el "sentido de urgencia" que Correa tanto reclama a los burócratas. Mi deseo de hacer lo posible para que mi esposa viviera un año en Guayaquil estaba en pié, pero nunca dependió de mí. Prometeos: no prometais si no está en vuestras manos cumplir, mejor ateneos.
Para principios de Diciembre estaba ya fundido y harto de todo esto. Mi paciencia se terminó y también mis deseos de servicio o trabajo en circunstancias adversas. Pero gracias a un esfuerzo grande de Z (había una circunstancia personal muy dura con la que tuvo que bregar) hicimos el último envío el 11 de Diciembre, con la esperanza de que lo revisaran el 15 de Diciembre y tener una respuesta en firme antes de mediados de Enero del 2015. Luego del envío no volví a saber nada de Y ni de X, ni de los filtros, ni los Comités, tampoco de Y2. Llegó el fin de año y le dije felíz navidad y próspero año a Z.
El 8 de Enero del 2015, solo para cerrar oficialmente el proceso, le pregunté a Y sobre el estatus de la Propuesta. Luego de varios mensajes admitió que ni siquiera la había enviado ni discutido, pues, ¿qué creen? estaba "pasando por filtros de corrección" y que a lo mejor se la discutiría a fines de Enero, o sea después del límite dado por Plattsburgh. Ese "a lo mejor" que Y anunció no era el momento final del proceso sino, a lo más, el paso a otros "filtros" y "Comités de revisión". Es decir, la cosa podía seguir quién sabe hasta cuándo. No son malos funcionarios, simplemente trabajan así, es el estilo made in Quito-Ecuador, debería decir Correa.
A todo esto: ¿Qué hizo X, como "parte técnica" y responsable de que la Propuesta llegara a los filtros ya corregida? Simplemente nada. X nunca hizo su trabajo. Su presencia fue innecesaria porque su labor fue de simple intermediario. De hecho, una vez descubrí que había enviado una versión con varias fallas ortográficas, las mismas que Y2 tampoco había revisado en la devolución. O sea, la versión "final", cada vez que pasó por X, era mandaba con nuevos errores que ni Z ni yo descubrimos a tiempo.
Hoy es 16 de Enero y se ha vencido el plazo dado por Plattsburgh. No sé nada más del Proyecto Prometeo y ya no importa. Lo único bueno es que he terminado estos largos e inútiles meses de tiempo perdido, todo por ser coherente con mi palabra como esposo.
Pero, como se dice en la calle: las cosas ocurren por algo. De pronto, es mejor quedarse aquí en vez de ir a Guayaquil a tener que lidiar con X,Y, Y2, los filtros, el "Comité" y el otro "Comité", aunque solo sería una cyber-molestia porque los reyes de la tramitología y el reunionismo son de o viven en Quito, aunque resuelvan los destinos de la Universidad de Guayaquil. Como siempre hay alguien que me dirá que no hice todo lo que podía haber hecho, informo que contacté a ZR, una persona en la UG que estaba en posición de ver qué mismo ocurría con mi situación. ZR me dijo que me contestaría a la semana siguiente pero nunca lo hizo. Nunca fui buen diplomático ni amarrador, está claro. No volví a buscar la "influencia" de ZR.
Ahora mi esposa está frustrada con lo ocurrido, un poco molesta, pero no conmigo (dice ella). Sigue creyendo en Correa y la Revolución Ciudadana, piensa que en Ecuador todo es lindo y mejor que acá. El calor, que en Guayaquil nadie soporta, ella lo ve como bendición, comparado con el frío de aquí. Por el contrario, para mí, a estas alturas de mi vida y con dos niñas que criar, lo único que cuenta es tener trabajo para pagar las facturas. Pienso en los meses perdidos y me doy cuenta de que a pesar de no ser el típico militante de derecha, ni empresario ni del MPD, a pesar de que no ser de la Conaie ni de los partidos políticos de oposición, no tengo un lugar en el Ecuador de La Revolución Ciudadana. Tampoco estoy afiliado a Alianza País, no he tenido cargo ni trabajo directo o indirecto por/con ellos y mi posición personal ha sido crítica o de apoyo, según, Tengo un lugar en EEUU, mi país adoptivo, pero no en Ecuador. A lo mejor más que antes, muchos, todos tienen nuevas oportunidades, pero yo no: el centralismo nunca me favoreció, tampoco la derecha. Siempre hay un precio que pagar en la vida y, en mi caso, este es uno de ellos. Asumo que, hasta que me jubile, mi residencia seguirá en Plattsburgh, NY. Aquí nacieron mis hijas y aquí son felices a su manera.
Espero que este largo recuento sirva para que otros puedan sortear el burocratismo que me tocó vivir en el Proyecto Prometeo. Como siempre, en todas partes hay gente valiosa y pragmática (como Z en Guayaquil y los de Yachay, que me trataron tan bien), pero también hay gente lamentable, como X, o Y con su auto-exclusión de problemas que ellos crean. Ambos son prescindibles en este trámite. Los llamados "filtros", "Comités", o personas como Y2, viven jugando a la adivinanza y corrigiendo una cosa y otra no sin decir de antemano qué mismo es lo que quieren. Propician lo que se llama: PERDER EL TIEMPO. El peligro de fondo es que gente así decide los rumbos de la educación en Ecuador, una burocracia mal preparada y entrampada en superficialidades. ¿Por qué no dan instrucciones específicas desde el principio? Porque no las tienen o no saben el ABC de la metodología más elemental. Como ocurre en la obra de Kafka, personas así tienen el poder de decisión sobre otros sin ninguna justificación ética. Juegan con un fuego que no conocen, y no es el fuego de Prometeo, tampoco la sabiduría de Atenea.
Por lo demás, me toca ahora ser el nuevo Director del Departamento de Culturas y Lenguas Modernas en SUNY-Plattsburgh. En mis funciones, espero no lidiar nuevamente con futuros X o Y, o Y2 para no convertirme en "un monstruoso insecto", como ocurrió con Gregorio Samsa (otra vez Kafka en "La Metamorfosis"). Después de todo, la incompetencia burocrática y la evasión de responsabilidades son problemas universales, aunque la culpa de los errores siempre cae solo sobre el ciudadano.
atte: Joseph K
En Mayo del 2014 llené el formulario en línea para inscribirme en el Proyecto Prometeo. Luego de tres meses fui contactado para "aclarar" detalles que, en realidad, ya estaban en el formulario pero no fueron leídos por los encargados. Fines de Julio, tres meses solo para eso.
En Septiembre del 2014 me escribieron desde Yachay. Hablé con un coodinador y el rector, ambos muy educados, cálidos y directos en su propuesta para que trabajara desde Octubre. Esto me sorprendió gratamente. Sin embargo, tuve que dejar pasar la oportunidad. Habría sido irresponsable abandonar mi trabajo repentinamente. Les agradecí y manifesté que estaría encantado de hacerlo el año siguiente, de ser comunicado con la debida anticipación. (En EEUU, generalmente, se hace una propuesta de trabajo en firme muchos meses antes de empezar las clases). Me gusta la gente profesional que hace bien su trabajo. Lamentablemente, semanas después se inició otro proceso que fue sufrir el infierno de trámites interminables: a fines de Septiembre del 2014, los encargados del Proyecto Prometeo, por su cuenta, decidieron ubicarme en la Universidad Estatal de Guayaquil (UG).
En esta crónica usaré letras, en vez de nombres, para no auspiciar una cacería administrativa (esa es tarea de la policía o el mismo gobierno, si es que les interesa mejorar el personal de servicio) o servir a los que se oponen irracionalmente a la actual administración.
La persona de Prometeo que me escribió fue Y, diciéndome que debía ponerme en contacto con X, quien me guiaría en este proceso. X era "la parte técnica" encargada de que los documentos estuvieran tal como lo querían los que tomaban decisiones en Quito (una "parte técnica" que, como se verá, jamás hizo bien su trabajo). De entrada, X me envió un formulario con errores que luego tuvo que corregir; y semanas después otro. Me puso en contacto con XX, un docente de una carrera diferente a la mía para que trabajaramos juntos la Propuesta que se debía enviar al Proyecto (a través de Y). Luego de varios días de mensajes que tanto X como yo le enviamos a XX, nos dimos cuenta de que nunca nos contestaría. En Octubre, X me puso en contacto con XXX, otro docente que tampoco era de mi área. Este, al igual que XX, tampoco contestó nuestros mensajes. Los días pasaban. Al final, nombraron a Z para producir la Propuesta de trabajo. Por suerte, yo conocía a Z y sabía que la información fluiría entre ambos.
Z me contó que estaba fuera de lo administrativo pero que me ayudaría. Z tuvo que bregar para encontrar a X disponible. X debía explicarle a Z lo que debía hacer, pues Z era "el contacto académico". Z asistió a charlas y cursillos en donde iluminaban a los asistentes en la oculta ciencia de la formulogía. Cuando Z tuvo la información cumplió su labor con eficacia y paciencia. Listo todo, lo enviamos a X quien, a su vez, lo enviaba a Y. A pesar de que lo hacíamos con Z, y luego X lo "revisaba", los de"arriba" devolvían lo enviado porque tal cosa estaba mal. A veces, el mismo X nos decía poner algo y luego que no, que había estado bien. Incluyo las varias veces en que los formularios enviados no fueron aceptados por las computadoras de mi universidad, protegidas por el sistema de potenciales virus; y las varias veces en que no pudieron ser "guardados" e hicieron que se cayera el sistema. Así se fueron Octubre y parte de Noviembre.
Completar los dos documentos, incluyendo consultas, borradores, revisiones y resultado final, no toma más de diez horas.... si es que dan instrucciones claras y detalladas de antemano y una sola persona tiene el conocimiento y poder para definir las cosas. Pero en este caso ocurrió justamente lo contrario. Anoto abajo una breve descripción de los dos formularios.
El Cronograma es un documento de una página en Excel que debe contener números de clases, semestre, años y porcentajes de actividades, todo lo cual debe obviamente completar un 100% de tiempo trabajado. La Propuesta es un documento de cinco páginas en PDF de contenidos de clases, actividades administrativas y académicas. ¿Cuál es el problema entonces? Los intermediarios, "filtros" y "Comités" de Prometeo nunca dicen qué quieren encontrar con precisión. (Este es otro mal del mundo académico ecuatoriano: la falta de previsión y especificidad). Algunas categorías y ventanillas del PDF son de contenido obvio (por ejemplo: datos personales), otras ambiguas por la ausencia de instrucciones; o sea, se puede poner lo que uno crea conveniente pero nunca acertar.
La Propuesta fue el problema mayor del proceso y, a su vez, el símbolo del burocratismo prometeico porque hay que llenarlo jugando a la adivinanza. Z y yo nunca supimos, hasta hoy, exactamente lo que "los fitros" esperaban encontrar. Hacer perder el tiempo a los ciudadanos es la razón de ser, la justificación principal de los burócratas. Lo supieron Kafka y Kundera. (Cualquiera que haya leído "El Proceso" o "El Castillo", la misma "En la Colonia Penitenciaria" o "La insoportable levedad del ser" sabe a qué me refiero). ¿Mala fe de los funcionarios? No creo. ¿Sentirse importantes por el poder de decidir sobre otros? A lo mejor, es parte de su estilo de vida. ¿Centralismo? Es la regla en Ecuador. Pero, como diría el mismo Correa hablando de los pelucones: "Es normal para ellos. Así son, así crecieron. No son personas malas. Posiblemente ni siquiera se dan cuenta del daño que hacen". A pesar de que Z y yo hicimos todo el trabajo siempre, la Propuesta aparecía firmada por X.
En uno de nuestros tantos cruces de documentos, de repente, apareció un nuevo "filtro". Recibimos a través de Y reparos a la Propuesta de la mano de Y2. Ya no éramos el triángulo de siempre (X,Z y yo), tampoco el cuadrado de a veces (Y, X, Z y yo). Ahora, desde los márgenes, en ventanillas amarillas, aparecía la voz de Y2 que nos decía aquí está mal, a empezar de nuevo. Esto, obviamente, ya nos tenía cansados y creó molestias. Ni yo ni Z teníamos tiempo para perderlo pues no vivimos de la tramitología ni del reunionismo. No es nuestro trabajo. No nos pagan por eso. A veces, X se desaparecía durante varios días y era otro tiempo perdido. Una vez le escribí a Y sobre el asunto y medio le tiraron de las orejas. Pero, sabiduría burocrática ante todo, sotto voce X me pidió que no le informara a Y de lo que hacía sin primero comunicárselo. Entiendo, repliqué, pero Y me pidió que lo hiciera. X replicó que, de hacerlo así, Y podría mandar al traste la Propuesta para siempre. Sí, tales fueron, a grandes rasgos, las idas y venidas de esas semanas de Octubre a Diciembre. Veamos otros detalles que provocan risa de lo absurdo.

Recordemos nuevamente que Z me está haciéndo un favor y no puedo pedir caridad con escopeta. Pasamos días produciendo, puliendo, aclarando y definiendo la Propuesta, armando la bibliografía, los cursos, elaborando ideas para el cambio de la malla curricular o la Certificación de la UG. En medio de esto, ocurrían cosas extrañas. Por ejemplo, una vez recibí de X, quizá por error, una lista de más de cien nombres de ingenieros, con sus números de cédulas ¿Para qué? Ni idea. Cuando le pregunté no hubo respuesta. Otra vez, supongo por error también, Y me envió una lista de unos cuarenta Prometeos a quienes les pedía que apresuraran sus Propuestas porque se acercaba la fecha tope. Noté que algunos tenían más de tres meses de atraso, lo cual me dio tranquilidad porque supe no era el único que no podía entrar al castillo kafkiano. Eso incluyó varias veces el mandato de Y de cambiar todo y aplicarlo a un nuevo formulario, siempre un día antes de la fecha límite (borra y va de nuevo por enésima vez). Un día Y me informó que yo no era un Prometeo sino un Ateneo (categoría creada por ellos días antes), es decir, era un docente no-investigador (aunque, en la Propuesta, Y2 me exigió que incluyera una investigación). Por ser ahora Ateneo tenía que cambiar nuevamente el formulario. Ahí me dije a mis adentros: "Prometeos: mejor ateneos".
En Noviembre del 2014, en mi universidad (SUNY-Plattsburgh) me pidieron que definiera el asunto, pues de quedarme tendría que asumir la Dirección del Departamento o, en caso de irme, ellos contratar mi reemplazo y buscar un nuevo Director. Me dieron hasta el 15 de Enero del 2015 para hacerlo (recuerden, esto empezó en Mayo del 2014), y así se lo comuniqué a Y quien, inmediatemente, se desentendió del problema diciendo que no podía darme fechas, que había filtros, que esto y lo otro y que a lo mejor yo no obtendría nada (recuerden que ellos fueron los que me pusieron en la UG). O sea, Y no tenía el "sentido de urgencia" que Correa tanto reclama a los burócratas. Mi deseo de hacer lo posible para que mi esposa viviera un año en Guayaquil estaba en pié, pero nunca dependió de mí. Prometeos: no prometais si no está en vuestras manos cumplir, mejor ateneos.
Para principios de Diciembre estaba ya fundido y harto de todo esto. Mi paciencia se terminó y también mis deseos de servicio o trabajo en circunstancias adversas. Pero gracias a un esfuerzo grande de Z (había una circunstancia personal muy dura con la que tuvo que bregar) hicimos el último envío el 11 de Diciembre, con la esperanza de que lo revisaran el 15 de Diciembre y tener una respuesta en firme antes de mediados de Enero del 2015. Luego del envío no volví a saber nada de Y ni de X, ni de los filtros, ni los Comités, tampoco de Y2. Llegó el fin de año y le dije felíz navidad y próspero año a Z.
El 8 de Enero del 2015, solo para cerrar oficialmente el proceso, le pregunté a Y sobre el estatus de la Propuesta. Luego de varios mensajes admitió que ni siquiera la había enviado ni discutido, pues, ¿qué creen? estaba "pasando por filtros de corrección" y que a lo mejor se la discutiría a fines de Enero, o sea después del límite dado por Plattsburgh. Ese "a lo mejor" que Y anunció no era el momento final del proceso sino, a lo más, el paso a otros "filtros" y "Comités de revisión". Es decir, la cosa podía seguir quién sabe hasta cuándo. No son malos funcionarios, simplemente trabajan así, es el estilo made in Quito-Ecuador, debería decir Correa.
A todo esto: ¿Qué hizo X, como "parte técnica" y responsable de que la Propuesta llegara a los filtros ya corregida? Simplemente nada. X nunca hizo su trabajo. Su presencia fue innecesaria porque su labor fue de simple intermediario. De hecho, una vez descubrí que había enviado una versión con varias fallas ortográficas, las mismas que Y2 tampoco había revisado en la devolución. O sea, la versión "final", cada vez que pasó por X, era mandaba con nuevos errores que ni Z ni yo descubrimos a tiempo.
Hoy es 16 de Enero y se ha vencido el plazo dado por Plattsburgh. No sé nada más del Proyecto Prometeo y ya no importa. Lo único bueno es que he terminado estos largos e inútiles meses de tiempo perdido, todo por ser coherente con mi palabra como esposo.
Pero, como se dice en la calle: las cosas ocurren por algo. De pronto, es mejor quedarse aquí en vez de ir a Guayaquil a tener que lidiar con X,Y, Y2, los filtros, el "Comité" y el otro "Comité", aunque solo sería una cyber-molestia porque los reyes de la tramitología y el reunionismo son de o viven en Quito, aunque resuelvan los destinos de la Universidad de Guayaquil. Como siempre hay alguien que me dirá que no hice todo lo que podía haber hecho, informo que contacté a ZR, una persona en la UG que estaba en posición de ver qué mismo ocurría con mi situación. ZR me dijo que me contestaría a la semana siguiente pero nunca lo hizo. Nunca fui buen diplomático ni amarrador, está claro. No volví a buscar la "influencia" de ZR.
Ahora mi esposa está frustrada con lo ocurrido, un poco molesta, pero no conmigo (dice ella). Sigue creyendo en Correa y la Revolución Ciudadana, piensa que en Ecuador todo es lindo y mejor que acá. El calor, que en Guayaquil nadie soporta, ella lo ve como bendición, comparado con el frío de aquí. Por el contrario, para mí, a estas alturas de mi vida y con dos niñas que criar, lo único que cuenta es tener trabajo para pagar las facturas. Pienso en los meses perdidos y me doy cuenta de que a pesar de no ser el típico militante de derecha, ni empresario ni del MPD, a pesar de que no ser de la Conaie ni de los partidos políticos de oposición, no tengo un lugar en el Ecuador de La Revolución Ciudadana. Tampoco estoy afiliado a Alianza País, no he tenido cargo ni trabajo directo o indirecto por/con ellos y mi posición personal ha sido crítica o de apoyo, según, Tengo un lugar en EEUU, mi país adoptivo, pero no en Ecuador. A lo mejor más que antes, muchos, todos tienen nuevas oportunidades, pero yo no: el centralismo nunca me favoreció, tampoco la derecha. Siempre hay un precio que pagar en la vida y, en mi caso, este es uno de ellos. Asumo que, hasta que me jubile, mi residencia seguirá en Plattsburgh, NY. Aquí nacieron mis hijas y aquí son felices a su manera.
Espero que este largo recuento sirva para que otros puedan sortear el burocratismo que me tocó vivir en el Proyecto Prometeo. Como siempre, en todas partes hay gente valiosa y pragmática (como Z en Guayaquil y los de Yachay, que me trataron tan bien), pero también hay gente lamentable, como X, o Y con su auto-exclusión de problemas que ellos crean. Ambos son prescindibles en este trámite. Los llamados "filtros", "Comités", o personas como Y2, viven jugando a la adivinanza y corrigiendo una cosa y otra no sin decir de antemano qué mismo es lo que quieren. Propician lo que se llama: PERDER EL TIEMPO. El peligro de fondo es que gente así decide los rumbos de la educación en Ecuador, una burocracia mal preparada y entrampada en superficialidades. ¿Por qué no dan instrucciones específicas desde el principio? Porque no las tienen o no saben el ABC de la metodología más elemental. Como ocurre en la obra de Kafka, personas así tienen el poder de decisión sobre otros sin ninguna justificación ética. Juegan con un fuego que no conocen, y no es el fuego de Prometeo, tampoco la sabiduría de Atenea.
Por lo demás, me toca ahora ser el nuevo Director del Departamento de Culturas y Lenguas Modernas en SUNY-Plattsburgh. En mis funciones, espero no lidiar nuevamente con futuros X o Y, o Y2 para no convertirme en "un monstruoso insecto", como ocurrió con Gregorio Samsa (otra vez Kafka en "La Metamorfosis"). Después de todo, la incompetencia burocrática y la evasión de responsabilidades son problemas universales, aunque la culpa de los errores siempre cae solo sobre el ciudadano.
atte: Joseph K
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