viernes, 14 de marzo de 2014

Para una teoría sin pelos en la lengua de la novela ecuatoriana

"LITERATOS Y ESCRITORES: mi teoría sobre la novela ecuatoriana es que tiene dos ramales: 

1- la MONOvela, 
2- la noveLONGA. 

La primera se desarrollo hasta los 50; la segunda desde esa época hasta hoy, habiendo ganado adeptos, sobre todo en la juventud, que escriben cualquier pendejada de/sobre y por Quito..... y reciben premios, becas, viajes y publicaciones del Longisterio de Cultura"

Escribí esto en mi página de fb hace unos días. Una persona me pidió desarrollarla. Aquí empieza mi semana de vacaciones y me tomaré algunos minutos en tipear otras ideas.

La intención y la visión son reales: Ecuador es un país en donde se premia lo local porque no existe lo nacional. En ese localismo de todos, algunos escritores de Quito (o que viven en Quito o se benefician de sus palancas culturales) se aventuran con ideas que sólo reflejan la inseguridad en esa identidad que promueven: siempre quieren ser otros, lo que no son y no podrán ser: uno tiene algo llamado "El puerto de Quito" (Quito no tiene puerto), otro: que Quito se destruye por el calor (en Quito no hace calor), otro: que Quito es centro vanguardista (nadie fuera de Quito reconoce a ese grupo)... Sólo por nombrars algunas novelongas que vienen a mi mente vaga. Dejo afuera otras, por aburridas (hagan ustedes la lista).

¿Y por el lado de Guayaquil? NADA. A duras penas unas cuántas páginas de monovelas de Jorge Velasco más algunos jueguitos temporales con lenguaje de computadoras y ipads y fb y hasta tweeter (o como se escriba). ¿Y en las otras provincias? Silencio sepulcral. Damas y caballeros: hasta ahí llega esta historia. ¿Excepciones? Ni las conozco. Esto en cuanto a la creación/escritura propiamente. En el caso de Quito: todo lo que es sobre Quito se publica, dentro del aparato del gobierno y/o Estado, o en imprentas nacionales o colombianas privadas que tienen el aparato del Estado detrás, a veces para ensalzarlo, a veces para criticarlo. Es de payasos creer en unos enemigos del gobierno que se afanan en proponerse como tales, hasta con su ímpetu de eterno insatisfecho, para disfrutar de sus limosnas. Los hechos señalan que escribir,  contra el gobierno o hablar mal, VENDE, incluyendo Quito, ciudad en la cual les da lo mismo tener un gobierno de derecha o izquiera porque, al final de cuentas, tienen sus mecanismos centralistas perfectamente engranados para que funcionen siempre, aunque es cierto que el centralismo se ha robustecido con el gobierno de Correa, es un hecho. Ah, dirá alguien ¿y las escuelas del milenio en la Amazonía? Contesto: El desembolso es mínimo frente a lo que se llevan a Quito y Quito sigue siendo, falsamente, depositario de las rentas del petróleo, como si fueran ellos los que lo producen.... Pero este es el cuento del gallo pelón desde la dictadura militar de los 70s, y Correa se debe a ese proyecto centralista, a esa visión de Ecuador desde Quito, aunque le hayan pagado mal en las últimas elecciones (por la sencilla razón de lo que digo antes: Quito se puede dar el lujo de seguir floreciendo, gracias al centralismo afianzado, a pesar del tinte de los gobiernos).

¿Todo esto ya parece llanto de vieja? Posiblemente lo sea, si reivindicamos como esa vieja llorona al resto del Ecuador que no ha visto mejorar su condición urbana (las carreteras están fuera de las ciudades y los pueblos; y los parques son sólo una pequeña parte de una deuda que lleva pendiente más de 200 años). Pero hay otros servicios, avances, dirán. Claro, pero las migajas son migajas, y la corrupción es peor que antes, y sale desde el mismo grupo de ministros del gobierno, cosa que todo Ecuador sabe menos el presidente, quien insiste en que le den pruebas. O sea, quiere que Ecuador se convierta en el policía que debe hacer su tarea, mientras todos sabemos que estos grupos son maffias que pueden terminar con la vida de cualquiera.... Pero me he apartado del tema, volvamos.

Lo que vive la novela ecuatoriana no es una parálisis creativa sino una enfermedad reflejo de lo que se llama Estado centralista. Es una novela ahora despedazada entre la promoción ex-abrupta de imágenes incongruentes de Quito (esto se lo ve también en varios de los LONGOMETRAJES del centarlismo financiados por el Ministerio de Cultura, que llamo Longosterio de Cultura) y referencias a todo lo que se relaciones, salga de "las redes sociales", como llaman ahora a los interminables medios de comunicación.

¿Quién gana de todo eso? (Alguien siempre gana, alguien siempre pierde): Los que tienen dinero, mucho dinero. A ellos no les afecta el ritmo de la historia, los sucesos diarios, la vida cotidiana. Nacen y mueren, nada más. En ese espasmo que es la vida se farrean lo que puedan y ya. Ah, y los escritores que se bebefician del centralismo y sus publicaciones, públicas o privadas, aunque es un premio a la pequeñez humana y a la ya olvidada calidad artística, al esfuerzo literario... Esas cosas de viejas lloronas. (La cantidad de cosas que uno puede escribir en 40 minutos, con razón...).

jueves, 13 de febrero de 2014

¿Quién es Elizabeth Davis?

Hay varias maneras de decirlo, selecciono acaso la más simple: Elizabeth Davis es una profesora especializada en Siglo de Oro español, sobre todo en el Barroco, Quevedo y la épica, pero, como ocurre con los investigadores y "scholars" de la vieja guardia de Estados Unidos, Elizabeth tira a sabia. Su universo de conocimiento es extremadamente amplio y profundo, algo que se logra sólo con mucho trabajo docente e investigativo, lucidez, disciplina personal, sacrificio y generosidad. Sus obras son contundentes y muy bien escritas, en español o en inglés. De su paso por la Universidad de Oregon (en donde la mediocridad le hizo la vida imposible) a la Universidad del Estado de Ohio (Columbus) hay un largo camino en el que se ha consagrado como la mejor de su temido y adorable campo de trabajo (temido porque requiere de una magna preparación en estudios clásicos, no es para hacer malabares verbosos o vanguardismos del apuro). Hasta aquí la primera noticia. Paso a la segunda, cercana a lo que más valoro al final del día.
Elizabeth Davis

Considero a Elizabeth mi amiga desde muy poco después de conocerla como profesora en la U. de Oregon (Eugene). Aprendí muchísimo en sus reveladoras clases. Ella conocía el método de trabajo y de lectura de textos clásicos y renacentistas, algo de lo cual yo ni siquiera tenía idea. Gracias a ella y sus reflexiones desde la Teoría de la Imitatio, pude saltar sin problema a la cultura popular colonial de América Latina y la vida diaria del sur (de Guayaquil), así como entender el rol de la música en mi vida y en la construcción de mi identidad de joven y hombre, junto a la de mis amigos de barrio y generación. Gracias a Elizabeth se me abrió un mundo de amabilidad profesional, de aprender a cómo ayudar a los demás para que desarrollen su potencial. Me senté también junto a ella en un ejemplar seminario sobre La Dorotea (Lope de Vega), dictado por el llorado Perry Powers (alumno de Leo Spitzer) y compartí los pormenores de la prodigiosa obra del español, de "el monstruo de (la) naturaleza", como lo llamaba Cervantes. Con Elizabeth nos reimos y comentamos las minucias de tan deliciosa clase, así como los episodios de Santa Teresa de Avila y San Juan de la Cruz. Y cuando estudié bajo su tutela me di cuenta que entender y estudiar esa España era, en gran parte, igual que estudiar y comprender el período colonial que era lo mío, lo que llevaba a cuestas. (Ahora pienso que es el período colonial, y no el siglo XIX, el que forja nuestra identidad mestiza y mulata, nuestra misma herencia antropológica).
He escrito estas líneas porque quiero mucho a Elizabeth en la distancia y porque se las debo aunque nunca me las haya pedido. Le debo, por ejemplo, haberme tenido paciencia y dado su conocimiento académico tanto como su sensibilidad de amiga, haberme presentado a su niña Eliana (con la que estoy en guerra ahora pero sigo queriendo y llamando "Ayuburí", como en la canción del boricua Roy Brown) que me iluminó con su sonrisa esos días de hierro y sol en Oregon. Le debo también esos años, el recuerdo, los discos de Bola de Nieve, el Cancionero de Baena, los poemas de Petrarca, las obras de Nebrija y Garcilaso, y las breves reuniones que tuvimos con otros en su casa. Pero, sobre todo, le debo su calidad humana, su entereza, su ser gringa, española y latinoamericana al mismo tiempo (aunque esto último creo que aún no lo sabe a plenitud... en fin, nadie es perfecto). Hoy lo escribo porque ya era hora. Abajo copio la página de su universidad que, me parece, debe ser actualizada.

Elizabeth Davis

Faculty
Associate Professor Iberian Studies
Elizabeth Davis teaches and writes about the literature and culture of early modern Spain (16th and 17th centuries), particularly the novel, poetry, and nonfiction narrative.  She is the author of Myth and Identity in the Epic of Imperial Spain (University of Missouri Press), and the co-editor, with Elizabeth R. Wright, of Calíope, Special Issue: Mare Nostrum?: Navigating the Mediterranean Crosscurrents in Spanish Poetry. Her publications also include numerous articles and book chapters that focus on the contribution of epic poetry to the project of Spanish empire, on hagiographic jest and other topics in the poetry of Francisco de Quevedo, on exemplary women in "Golden Age" literature, on perilous crossings of the Spanish Atlantic, and on early modern Spanish travel narrative, generally. She is currently engaged in a book project titled The Seafarer’s Bond: Risk, Transaction and Textual Circulation in the Spanish Atlantic World (1492-1650). Professor Davis serves as President of the Society for Renaissance and Baroque Hispanic Poetry.
Dr. Davis’s graduate courses focus on such topics as pseudo-autobiography and the picaresque novel; theatrical culture in the time of Lope de Vega and William Shakespeare; early modern Spanish cities, particularly Seville and Madrid; transatlantic shipwreck and captivity; and “road stories” of Spain’s 16th and 17th centuries. She regularly teaches undergraduate classes on the critical reading of Hispanic texts and on the literature and culture of Renaissance and Baroque Spain. She was also the creator of a popular General Education Course on Don Quijote in English Translation.

Research Interests:

  • Atlantic Studies
  • Mediterranean Studies
  • Poetics and political discourses
Areas of Expertise
  • Spanish Renaissance and Baroque
  • Poetry and Critical Theory
  • Infrastructure and Culture of Early Modern Spanish Travel
Education
  • Ph.D. and M.Phil., Yale University
  • A.B., University of Arizona
Escribiré en otro momento de mi Maiztra Mayor: Asunción Lavrin, y de Nieves Romero-Díaz (la Zayas de las Zayas), muy importantes para mí pocos años después.

sábado, 1 de febrero de 2014

Al Desconocido Dios del Amor




When shadows fall
And trees whisper, "Day is ending",
My thoughts are ever wending home.
When crickets call,
My heart is forever yearning
Once more to be returning home.

When the hills conceal the setting sun,
Stars begin a-peeping, one by one.
Night covers all,
And though fortune may forsake me,
Sweet dreams will ever take me home.
(Canción Home, de Peter Van Steeden / Jeff Clarkson / Harry Clarkson, 1931)

a ellas

Y entonces empecé a soñarme muerto. Y luego, a pensarme muerto. Y luego ya era la muerte misma dentro de mí y arreciando en caminos y alturas. Y en lo bajo del paisaje, desde mi vuelo, vi a Fabia y Fabiana corriendo y peleando, riéndose a través del campo de trigo, bordeando el lago de su infancia. Y ellas, que a veces salían de sus juegos, me saludaron desde la distancia. Padre, por qué no juegas con nosotras, me preguntaron. Juguemos a que visitamos una ciudad que no conocen, que es la ciudad en donde padre fue un niño y luego un hombre joven. ¿Por qué?  reclamaron, eso es aburrido. Y me costó convencerlas de que no era así, y tuve entonces que construir con el poder que tenía (que era mucho, pues ya estaba muerto) y la imaginación de un ciego, la ciudad de las iguanas que siempre me ha habitado. Vamos a Guayaquil, les dije. Cierren sus ojos, denme sus manos y corramos hacia el tiempo perdido.
Ahora, están sólo con su padre, el que las adora, el que ha vuelto de la muerte por ellas. Cuando abrimos los ojos estábamos frente a la iglesia de la virgen de Monserrate. Pero no había misa y las puertas estaban cerradas. No hay, no puede haber puertas cerradas para mis niñas, me dije valiente, y la puerta se abrió. La iglesia estaba en silencio y les dije: su padre se arrodillaba de niño, rezando y cantando a un Dios desconocido, y se alegraba cada diciembre porque nacía el niño junto con las lluvias y las vacaciones. Ellas corrieron nuevamente y se pusieron a jugar al vale, libremente. Y fueron felices metiéndose entre las largas bancas y detrás de las imágenes de los santos. Salimos y reparé en la mañana fresca y nublada y en la plazoleta y calles vacías. ¿No vive nadie aquí? Me preguntaron con asombro. Viven todos, siempre viven, sólo deben imaginarlo. Y tan pronto como lo hicieron notaron los grafitis detrás de la escuela Baltazara, corazones de enamorados que el tiempo no borraba y muchos nombres que ellas no conocían. ¿Quiénes son? ¿Los conoces papá? preguntó Fabiana. Son los amigos de la infancia repliqué, los patriotas del sur. Están allá, a la vuelta de la esquina. Y al virar la cuadra vimos a los muchachos jugando pelota en canchas pintadas con cal. Una detrás de otra, a lo largo de la calle 7ma.  
Y encontramos al Príncipe Kakoko y las niñas se tiraron a sus brazos. El me vio, nos dimos un abrazo y con sorpresa me preguntó: ¿También estoy muerto? Sí, le contesté, pero eso ahora no importa. Sí importa, me dijo con tono desafiante, porque entonces la muerte me ha traído aquí también, y ahora mismo estoy por llamar a mis nietas para que jueguen con las niñas. Que vengan entonces, dije contento. Y así, por arte de magia, aparecieron las rosas más lindas de la Florida. Ahora serán  primas, en la vida y en la muerte, sentenció el moreno Príncipe del Más Allá. Lo que sea, le dije al apuro. Y luego las niñas se quedaron viendo el partido del barrio: en el arco Ceviche de Concha Chichuribe, en la defensa Sir Dángala y el Cholo Cepeda, en la media el Pájaro Villagra, en la delantera Manuelón y el Oso, al cambio por el Padre Bazurco. En el otro equipo: Vladi en las dos piedras, Pastora y Carechancho en la defensa,  Capiello en el medio, 15 libras en una punta y Cuerislai en la otra. Petete de árbitro. El Cuervo en el banco, con zapatos de cuero y medias hasta la canilla. Y así volvimos mientras Fabia y Fabiana se aburrían. Hey, les dije al verles la cara, vamos al parque infinito. Y yo, que era tan joven como ellas, corrí en medio del crecido monte y algunas sandías que habían nacido con las lluvias. Llevémoslas al Guasmo, dijo el Príncipe de Haití. ¿Qué es el Guasmo? Preguntaron en coro. Es un campo abierto, ahora inundado por las lluvias, contestó. Es Febrero, recuerden. No si ellas no quieren, le dije al Príncipe del Caimito, puede ser Julio, como lo era al salir de la iglesia. Nos tomamos de la mano como en un juego y estábamos ya en media planicie, con el sol de la mañana amenazando. La tirrea era seca y cuarteada como en la vida y en las páginas que escribí. Fabia, Fabiana, por aquí también corrió su padre cuando el terreno escondía sabandijas. Un día que ya es pasado esto será casas, calles, gente que emigró de muchos lados. Pero en este mismo momento es el gran terreno en donde los patriotas del sur jugamos a la guerra y a la paz, tumbando panales y huyendo de las culebras. Y luego fue un terreno poco agradable, porque crecimos y la maldad llegó a nosotros. Un día ustedes crecerán y también deberán huir de aquel que todo lo destruye. Pero ya hablaremos de eso. Vamos a la ciudad, les dije, mientras me despedía del Príncipe del Adiós y sus nenas con un más tarde volveremos.
En la ciudad, por la zona de Ayacucho y Los Ríos, había unos árboles frondosos cercados por veredas. Crecieron fuertes e invencibles. Fabia, Fabiana, ustedes serán esos árboles y la vida el tiempo y las veredas. Luego de esto, les mostré unos cuartuchos abandonados donde vivía el maligno y había cuerpos dormidos, sucios, drogados y arrebatados a la vida, y mis hijas sintieron mucho miedo. Vimos también círculos y cruces pintados con hojas de almendro por El Matemático. Son las mismas que vi hace mucho tiempo, les dije para tranquilizarlas. Las hizo un hombre enloquecido que sólo Jorge Velasco pudo entender. ¿Quién es Jorge Velasco? preguntaron las diablas con los ojos muy abiertos. Es la memoria de una ciudad que perdimos, les dije. Y en ese momento Velasco apareció con dos guitarristas, una fundita de fritada y el pelo largo y plateado sobre los hombros. Los tres se pusieron a cantar canciones de Daniel Santos y Julio Jaramillo. Yo me reí. ¿De la Cofradía del Bolero? pregunté. No de La Lagartera, respondió Velasco casi al descuido. Pero las nenas no entendieron lo del Matemático y cerrando los ojos nos llevamos a Velasco a su estudio. Una vez ahí, se puso los quevedos y hurgó entre páginas y papiros. Cuando encontró una lámina gritó eureka. ¿Eureka? Velasco, nadie dice esa palabra. El de los quevedos me miró molesto y dijo: déjame decir como me dé la gana. Eureka queda entonces, repliqué mientras las diablas se reían.
Apenas nos mostró la lámina, una luz se reflejó en nuestros rostros, y vimos en secuencia rápida  imágenes de Fabia y Fabiana creciendo en muchos lugares. Velasco enrolló la lámina y nos dijo: por ahora es suficiente. ¿Podemos regresar al barrio? me preguntaron las diabliquillas. Sonreí y frente al parque vieron una mujer venía hacia nosotros sonriente. ¿Quién es esa niña? preguntaron. No es niña, les dije, ese es su porte y le decimos la Chocota.  Los muchachos aún jugaban el partido de índor.

miércoles, 22 de enero de 2014

¿Jaime Nebot o Viviana Bonilla o Rafael Correa? Tiempo de elecciones en Guayaquil

Por lo visto, hay mucha pasión política y mucho ánimo, positivo y negativo, en torno a estos tres nombres. Mucho más en las últimas y próximas semanas, época de elecciones provinciales en Ecuador. Lo constato diariamente en los dimes y diretes de algunos amigos y conocidos del facebook.
Aparte de la posición personal de cada uno, me parece que: 1- hay mucha ignorancia de por medio, se verifica una gran falta de información sobre el otro bando y el propio; 2- aquello de que : "no hay peor ciego que el que no quiere ver" es una verdad: los fanáticos no solamente no ven/quieren ver el otro lado sino que tampoco aceptan que están cegados (¿qué es peor: ser ciego y no ver el entorno o ser ciego y no reconocer que uno es ciego?); digo esto porque sólo basta dar un vistazo a lo que se publica en el fb para encontrar una avalancha de resentimientos, indirectas, insultos, etc; pero jamás se va a encontrar uno que reconozca que se estaba equivocado o que el otro llevaba algo de razón, pues esto último requiere de madurez psicológica, emocional y política, y también de reflexión e información balanceada.
También creo que: 3- Nebot será nuevamente eligido como alcalde: al menos hasta ahora, la gente en Guayaquil no está muy interesada en saber o reconocer los argumentos de la oposición como válidos, y el alcalde aún tiene muy buena fama en la historia de Guayaquil como el segundo que adecentó la ciudad (siendo Febres-Cordero el primero). 4- Por otro lado, la joven candidata del gobierno es principiante en política y en lides electorales y, lastimosamente, está pésimamente asesorada: la han silenciado cuando se necesita escuchar su voz, y, cuando tiene forum, no logra conectarse con su electorado. Es tan malo el asesoramiento a Bonilla que pienso, inclusive, lo están haciendo a propósito. De hecho, ni siquiera se configura el electorado potencial de ella (¿Quiénes podrían darle el voto?). El de Nebot, en cambio, es muy sólido: la clase media y alta de Guayaquil y algunos segmentos sociales populares. Ojalá no terminen quemándola políticamente a la candidata. 5- La presencia y apoyo del presidente Rafael Correa es muy tibio y siempre encajado en su discurso sabatino, abundante en consignas, contrapunteos y breves explicaciones, dinámica verbal ya bastante conocida y que no sirve para inyectar la idea de que se trata de una nueva generación, creativa e inteligente (¡pero si todavía cantan aquella canción tan fea y aburrida sobre el Che Guevara!). 6- Debo añadir un problema quizá inexistente para Correa pero decisivo: él no llegó al poder desde Guayaquil sino desde Quito, su vida académica y política floreció en los Andes y sus viajes a Tierra Caliente saben más a visita de extranjero que retorno a casa. Es, en otras palabras, un presidente que no encaja en el imaginario actual de los guayaquileños. De hecho, la neblina que lo rodea lo deja entrever casi como traidor a su ciudad, aunque pueda ser lo contrario (para eso sirve la ideología).7- La relación de las clases y diferentes sectores sociales con la derecha, en una ciudad como Guayaquil, tan móvil, de inmigrantes casi en su totalidad, es mucho más compleja de lo que los rivales de Nebot piensan. Personalmente, creo que ni siquiera saben que existe dicha relación, históricamente rastreable, de la misma manera que tampoco conocen a la burguesía guayaquileña (bueno, en parte porque la burguesía tampoco se conoce a sí misma, ni ha desarrollado o descubierto su potencial). Culpo de esto a los esquematistas del centralismo que, como se puede verificar en las páginas de El Telégrafo (diario del Estado al servicio del gobierno de turno), cuando se trata de Guayaquil no entienden nada y dan muestras de perfecta ignorancia y quemeimportismo (generalmente las cosas complejas no son para políticos ni "intelectuales de a gamba", como decía la desaparecida bloguera Clos Yeah).
Más que un triunfo para Nebot, veo el fracaso de Alianza País en Guayaquil, un grupo político que teniendo los recursos no ha sido, no es capaz de pensar fuera de su modelo mental, algunas veces culturalmente atrasado. Esto seguirá así mientras no sea el mismo Rafael Correa el candidato a la alcaldía de Guayaquil, mientras no viva a tiempo completo en esta ciudad y se encuentre con el conjunto social real y el imaginario colectivo de la ciudad en la que nació y creció. Hasta ahora, mucho me temo que se lo percibe como un político alejado de la muchedumbre, esa que llevó al poder a don Buca, a Roldós, al loco ACdalá, a León y al mismo Nebot. Ese Guayaquil de la Boca del Pozo y la Sur Oscura, del centro de la ciudad y de sus bares y sus calles nocturnas, ese Guayaquil que el mismo Correa invocaba en las primeras elecciones de su gobierno. Creo que por ahí, cuando él logre traducir sus ideales al contexto del Puerto, quizá la suerte de su partido e ideales sean percibidos de mejor manera y cambie la suerte. Hasta ahora, con todos sus errores (menos que sus aciertos para sus votantes), el triunfo es para Nebot.

miércoles, 15 de enero de 2014

Para cuando haya muerto

Miramos la ciudad desde lo alto. Allá abajo millones de personas viven y mueren. Tú y tu hermana también lo harán. En el gran papel del tiempo están sus fotos. En mi recuerdo, tu padre ha muerto pero están ambas con él, frente a esa ciudad de millones de golpes. La vida fue un golpe en el infinito, un latido que sólo importa al que lo siente. No sé por qué te veo sentada, callada, con un cigarrillo en la mano, aunque para esos años ya nadie debería fumar. Fabia se ha puesto un blujean y una camisa blanca, y con esa sencillez se ve hermosa. Fabia, Fabiana: vendrán los muchachos a buscarlas y quizá también alguien que nació bajo el sello de la maldad y el caos. Pero no hay tiempo para enderezar las almas perdidas. No es misión de ustedes hacerlo. Uno vive la vida de la mejor manera posible, lucha por salir adelante y crecer, ser fuerte y evitar que ocurran cosas peores. 
Vamos a andar por los interminables caminos de Eugene, Oregon. La mañana está fresca. A la orilla del rio hay niebla y entra por los árboles junto a los rayos del sol. He andado muchas veces este camino. Su padre corría heroico durante horas a orillas del Willamette desde Springfield. Cuando ya las piernas no daban más, tomaba otra vez la bicicleta. Pero no pedaleaba para llegar a un destino sino para continuar el destino porquel el mismo paseo viene ocurriendo desde la niñez, en ese largo viaje de la Ciudadela 9 de Octubre a Durán. Son lugares que ustedes no conocen pero quizá remotamente los imaginen. Por ahí anduvo su padre, en una vieja bicicleta, con su hermano el Cholo Cepeda y los del barrio, aquellos a quienes llamó con cariño los patriotas del sur.
Ya no estoy con ustedes pero desde ahora mismo estoy con ustedes para siempre. Cuando lean este libro les perteneceré y estaré en su alma, porque sólo en el alma viven los que ya se fueron. O viven en el alma como un suspiro, o no viven del todo porque el recuerdo es una operación engañosa, una reconstrucción a conveniencia. Miren cómo la gente sale airosa en el pasado. Tienen miedo de su propia vida. Se engañan con el presente y más con el pasado. Fabia y Fabiana: deben vivir a plenitud la vida, no perder el tiempo, tampoco tomarse las cosas muy a pecho. Deben dejar que la mala suerte se vaya junto con las malas decisiones. 
Es diciembre. El año no es importante y yo vivo ya sin sueños. No tengo tiempo para eso. La realidad me ocupa todo lo que me queda de vida. El presente se lleva lo que me queda porque en el presente están ustedes dos y ya soy un hombre mayor. Les escribo porque -lo digo sin sentirme triste- a lo mejor no estaré cuando me necesiten. Así, deben tomar estas líneas como lo que son: sólo para ustedes y las que ya no tienen padre o nunca lo tuvieron, para decirles una y otra vez que las amo tanto como desde que supe que existían porque desde ahí nos conocemos. Les escribo también porque ahora ya puedo ver el futuro. El futuro ya me ha sido revelado: nací para ustedes. Antes, el tiempo sólo fue deseo, pretensión, pajareo mental. Pero en el futuro ustedes están intactas frente a mí y mi corazon. La metafísica, que es una palabra muy fea, es también la única manera de nunca separarnos (Dios bendiga la metafísica). Y cuando lean algún libro de la biblioteca, yo sentiré lo que piensan y escucharé lo que dicen porque los he reunido sólo para conversar con ustedes. Muchachas: yo no sabía que iban a ser tan lindas, tan listas y tan malgenio también. Pero así son y en buenahora. En esos libros encontrarán notas mías, líneas subrayadas que nos ayudarán a mantener el hilo de la conversación. (Ahora que me estoy yendo, pienso que de haber sabido que llegarían a mi vida todo habría sido dramáticamente diferente: tendría dinero y las cosas serían más fáciles).
Fabia, Fabiana: en la ciudad que se pierde en la planicie vivió su padre. A los 23 dejé el país y viví en Paris poco más de dos años. Amé a varias mujeres y luego dejé de amarlas. Las olvidé y ellas también me olvidaron. Fui traicionado y traicioné -muchachas: en esta vida nunca hay que tirar la primera piedra- y luego regresé y salí brevemente de la ciudad y volví  y otra vez vine al norte hasta que me di cuenta de que ya había pasado el tiempo y que estaba atado a este lugar que me gusta. Y luego ustedes llegaron a mi vida y empezaron a crecer rápidamente. Lo que necesitan saber es poco, pues quien soy fue contado oblicuamente en lo que he escrito. No es mucho y acaso sólo motivo de simple curiosidad biográfica para ustedes...
He hablado de todo esto mientras miramos en el futuro la ciudad desde lo alto.

viernes, 29 de noviembre de 2013

De por qué Guayaquil no es un destino turístico

Algunos libros, como los celebrados "A la Costa", "Las cruces sobre el agua" y "El Rincón de los Justos", nos informan de cómo se dio la emigración a Guayaquil desde otras partes del país, sobre todo desde la sierra central. Otros libros, ya en prosa como en verso, en los años 60 y 70, detallan la presencia de sectores discriminados, marginados y desplazados hacia tugurios o zonas periféricas de la urbe más poblada de Ecuador. De manera indirecta, textos menores, como canciones viejas, pasillos y valses principalmente, dan cuenta de "la manera de sentir" de dichos grupos, y elaboran un mundo vivido, imaginado, acaso deseado, que forma parte de la visión que algunos tienen o perciben de Guayaquil. Y ese Guayaquil, forjado de manera cruenta, en procesos brutales de lucha por la vida, tiene también su arquitectura, su "urbanismo", por llamarlo de alguna manera. Las fotos que he posteado hace pocos minutos (mirar más abajo) muestran cómo, en la carencia de infraestructura, en la falta de parques y veredas, calles amplias y espacios verdes, ha transcurrido y transcurre la vida de los guayaquileños. Y esta faltante, que atañe a la mayoría, no es atracción turística.
La Municipalidad de Guayaquil, que salió del caos gracias a los derechistas social-cristianos Febres-Cordero y Nebot, desarrolló un modelo de re-urbanización que ordenó el aparato administrativo y desplegó la mayor cantidad de esfuerzo para pavimentar calles olvidadas, construir pasos a desnivel y adornarlos con parterres (o con murales en los que ellos mismo se retratan) que, en realidad, no ejercieron ningún beneficio directo a las grandes mayorías. Obviamente, no se trataba de eso cuanto de racionalizar el proceso de vida de la gente, siguiendo parámetros de eficiencia: buenas calles para que los buses saquen a la fuerza de trabajo, para que los estudiantes lleguen a tiempo a clase, agua para que el producto vital no sea un lujo, recolección de basura, alcantarillado para que la ciudad no colapse, etc; en contradicción con una visión más global, democrática y moderna de la calidad de la vida. En otras palabras: fue y es bueno, pero en un sentido muy limitado. Hoy, lastimosamente, ya es tarde, ya es cosa juzgada, no hay nada que hacer.
En los últimos 20 años, en Guayaquil la gente ha visto, paralelamente, el desarrollo de un modelo de construcción vía privada ("sólo para la gallada", como diría el mashi Correa) que busca rescatar espacios emblemáticos, adornarlos y funcionalizarlos de acuerdo a la lógica comercial del Municipio: el Malecón dejó de ser un sucio y largo parque lleno de muelles viejos y malolientes, infestado de ratas y personajes marginales, y pasó a ser un mall de comida rápida frente, con breves espacios verdes, parqueadero y una que otra distracción de temporada. Algo similar ocurrió con El Salado y sectores aledaños, sin olvidar aquello de maquillar la pobreza al obligar a pintar las covachas de colores vivos. Dentro de la ciudad propiamente, los pocos y viejos parques fueron limpiados, pintados y cercados.  En ambos casos se hizo una amplia propaganda del supuesto beneficio para esas labores, algo que todavía dura pero convence menos. O, mejor dicho, se muestra como muy limitado a la hora de rendir cuentas.
Irónicamente, la clase media-alta y la vieja oligarquía de Guayaquil, cuando empezó este proceso, simplemente huyeron al otro lado del río: construyeron algo que llaman erróneamente Samborondón, a imagen y semejanza de urbanizaciones del sur de EEUU, desde Miami hasta San Diego, sin pensarlo dos veces. 
¿Y qué tiene ahora Guayaquil, hablando del turismo? Nada que le interese al turista internacional y poco al nacional: un minúsculo parque con iguanas, si acaso. ¿Qué le falta? Demasiado: respeto al ciudadano, espaciosas veredas para caminar y descansar, parques y lugares públicos agradables, educación de conductores por aquello de que le tiran el carro a los peatones, hacen uso innecesario de pitos y no obedecen las señales de tránsito, espectáculos variados de calidad y a bajo precio, menos violencia verbal y práctica, etc. ¿Le interesa eso a la Municipalidad? Concediendo que la burguesía guayaquileña sea medianamente inteligente, diría que no le interesa, si fuera lo contrario otra sería la historia. No les interesa atraer turistas a Guayaquil porque eso supone tener una actitud de servicio al prójimo y de inversión a largo plazo (las buenas costumbres demoran en asimilarse), y no hay nada más mezquino en Guayaquil que un viejo ricachón o un nuevo rico. Les interesa creerse exclusivos y fingir que viven en una ciudad extranjera, así se explica todo lo que es y ocurre en Samborondón.  Y hacer dinero de lo que se pueda, total, viviendo en la búrbuja, al otro lado del río, es innecesario perder el tiempo en gente e historias que no les afectan.
Estas son parte de las razones por las que Guayaquil no es y no será un destino turístico de importancia. Si acaso algún día esto ocurre será gracias a un cambio de visión e interés social muy grande de sus habitantes y autoridades. Y eso, ahora mismo, parece imposible. 
Este caso de Guayaquil como destino no-turístico, genera mucha resistencia y pone a la gente a la defensiva. La inseguridad es tan grande que no nos gusta aceptar nuestros errores ni debilidades. Vemos lo mismo en otras áreas, como la educación: las universidades ecuatorianas son pésimas, en general y en particular, pero pocos quieren aceptarlo, no importa la evidencia. Es la misma inconsistencia que hemos visto año a año en el fútbol, de tanto interés para los guayaquileños: sea la selección nacional, Barcelona o Emelec, importa sólo si cumple el mínimo de calidad. Así, Guayaquil vive de improvisación en improvisación, de nerviosismo en nerviosismo. Personalmente, dudo que esto cambie con una nueva administración, pues, pese a que la actual está desgastada, la alternativa no reúne las condiciones para cambiar las cosas porque la matriz ideológica y estructural de las clases sociales es mucho más poderosa que las intenciones de un día.

lunes, 11 de noviembre de 2013

¿Quién le entiende a Correa cuando habla inglés o francés?

Una pregunta así escribieron hace poco en mi muro de facebook con motivo de la charla del presidente Correa en la Sorbona (no recuerdo si era Sorbona la Nueva, aunque de ser así seguro le quitarán méritos los exquisitos). Como la persona que lo hizo odia profundamente al mandatario, asumo que es otro de los argumentos que se repiten en las redes sociales. Mi respuesta fue corta y quisiera ampliarla en estas líneas que vienen.

1- En EEUU, que es donde vivo y enseño español, hace muchos años los gringos dejaron de preocuparse por "el acento" de los extranjeros cuando hablan inglés porque lo importante no es tal (cosa por demáas social, regional e histórica) sino la claridad con la que se comunican las ideas y se logra la intercomunicación. Cuando la mala pronunciación impide comprender el mensaje, se trata de un problema real, humano, pues es la relación humana misma que está en juego. Ejemplos de esta molestia y confusión hay millones, cuento sólo uno personal: en un viaje a Londres una policía inglesa me ordenaba en francés: PA-LA, a lo cual yo me movía hacia el extremo opuesto del lugar que ella señalaba; ella volvía y repetía con ánimo y molestia, ya gritando: PA-LA, PA-LA, y yo hacía lo mismo. Luego me di cuenta de que ella quería decír PAR LA, es decir: por allá; y no: no aquí, que era lo que yo entendía. En algunos casos, más vale tratar de pronunciar bien las cosas para evitar problemas (aunque al poder nunca le interesa hablar claro). Muchas veces, los hispanos quedamos pagando en eso pues hay sonidos que simplemente no tenemos en la lengua de Cervantes, la "i" del inglés it por ejemplo, que suena más bien tirando a "e". Algo parecido ocurre con la doble e en inglés y su pronunciación: una exagerada y clara "i", como en la palabra "fino"... etc etc. Pero el nivel de tolerancia linguística del inglés es más amplio que el del español y el francés. ¿Por qué entonces la resistencia a los "acentos" en países como Ecuador, o de los ecuatorianos cuando otros ecuatorianos hablan en una lengua extranjera?

2- El caracter conservador de los hispanoamericanos en relación a la ortografía y a la pronunciación del español se fraguó desde el siglo XIX, aunque no descarto que haya sido desde muchos antes, desde la época colonial misma, pues eso explica en parte que el español hablado aún por algunos grupos ultra explotados, como los indios y los campesinos, sea un español pre-moderno que muchos confunden con "incorrecto" (cuando en realidad es el buen español de esos siglos): ellos lo aprendieron a sangre por aquello de que "la letra con sangre entra" (era la lengua del imperio, en ese entonces) y hoy por hoy es huella de un proceso de culturización violento, salvaje, pero que se mantiene y ha forjado una identidad, cuestionable quizá pero real. Este mismo conservadurismo nos lleva a ser menos tolerantes con los extranjeros que hablan español. Pero no sólo eso: ocurre lo mismo cuando hablamos "mal" una lengua extranjera: inmediatamente alguien se burlará de nuestra pronunciación. Ese alguien, contradictoriamente, también habla con acento esa lengua extranjera, si es que la habla. Pero eso no importa, siempre vemos la paja en el ojo ajeno, nunca en el nuestro. Consecuentemente, se ve como un logro que un adulto hable "sin acento", y quizá lo sea porque reproducir sonidos foráneos con un órgano y cuerdas vocales que han sido reentrenadas y forzadas a producir sonidos para los que ya no estaban preparadas es digno de elogio, pues lograrlo toma mucho tiempo, práctica y contexto. Así, los hispanoamericanos somos más papistas que el papa en esta aplicación casi atávica de la defensa de un español puro, que realmente no existe. ¿Cómo es eso?

3- En mis años en la Católica tuve una compañera de Guayaquil (nacida y crecida, como se dice) que pronunciaba las zetas y ces, al más puro estilo castellano. ¿Por qué hablas así? le pregunté una vez. Su respuesta: ¡porque así debe hablarse! respondió. Ella no sabía que más de la mitad de España no habla así y que nuestra pronunciación varía simplemente porque fuimos "conquistados" por andaluces y gente del sur en varios períodos de manera simultánea, o por gente de Castilla y el norte, en otras ocasiones. Eso explica que el acento del Caribe, de una ciudad como Barranquilla por ejemplo, esté más cercano a la pronunciación de los guayaquileños y costeños de Ecuador que a la de los bogotanos. Y que la de Quito, por ejemplo, sea más parecida a la México DF que a la de Veracruz. A este empeño interiorizado cabe otra razón: el notable impulso dado por el franquismo y la ideología fascista protohispana (generalmente cirstiana del Opus-Dei, anti-judía y anti-árabe) en los años posteriores a la República, que tanto caló en las burguesías locales latinoamericanas, siempre alienadas, mirando al exterior.

4- Termino: ¿Quién le entiende a Correa cuando habla en inglés o francés? Cualquier persona natural de esas lenguas y cualquiera que los hable bien. Nunca hay problema de acento cuando lo importante es el contenido expresado de manera gramaticalmente correcta. El caso del presidente de Ecuador, en este sentido, es ejemplar: es un tipo que ha bregado mucho por estar en donde está y que no se dio tiempo de aprender a hablar "sin acento" porque tenía otras prioridades. Para él, es obvio, hablar otras lenguas nunca fue un fin sino un medio: el de su superación académica, política, profesional... aunque algunos encontrarán siempre cómo quitarle el mérito a quien lo tiene por razones que no vienen al caso pero que las visten de sensatez. Un conocido ecuatoriano que vive desde hace más de 30 años en la ciudad de NY, y habla inglés desde niño, me confesó que al principio le interesaba mucho hablar "perfecto", pero que luego se hostigó de eso y desde entonces habla con "su" inglés, y quiere dejar en claro que no le interesa ya más ni la perfección y, menos aún, pasar por gringo.

Hay muchas cosas en las que no comulgo con el presidente Correa, pero es un honor tenerlo como primer mandatario en el contexto que señalo arriba, sobre todo con la biografía que tiene (sumo el haberse ido a vivir con los indios y aprender quichua, con acento o sin él, a enseñarles matemáticas y español) sobre todo al ser de Ecuador, un país saqueado por los viejo y nuevos piratas, un país que, no obstante, como dijo Thomas Merton: "es un niño sabio hambriento, un niño antiguo, como el niño de los proverbios bíblicos que estuvo jugando siempre en el mundo frente al rostro del Creador..."