miércoles, 22 de enero de 2014

¿Jaime Nebot o Viviana Bonilla o Rafael Correa? Tiempo de elecciones en Guayaquil

Por lo visto, hay mucha pasión política y mucho ánimo, positivo y negativo, en torno a estos tres nombres. Mucho más en las últimas y próximas semanas, época de elecciones provinciales en Ecuador. Lo constato diariamente en los dimes y diretes de algunos amigos y conocidos del facebook.
Aparte de la posición personal de cada uno, me parece que: 1- hay mucha ignorancia de por medio, se verifica una gran falta de información sobre el otro bando y el propio; 2- aquello de que : "no hay peor ciego que el que no quiere ver" es una verdad: los fanáticos no solamente no ven/quieren ver el otro lado sino que tampoco aceptan que están cegados (¿qué es peor: ser ciego y no ver el entorno o ser ciego y no reconocer que uno es ciego?); digo esto porque sólo basta dar un vistazo a lo que se publica en el fb para encontrar una avalancha de resentimientos, indirectas, insultos, etc; pero jamás se va a encontrar uno que reconozca que se estaba equivocado o que el otro llevaba algo de razón, pues esto último requiere de madurez psicológica, emocional y política, y también de reflexión e información balanceada.
También creo que: 3- Nebot será nuevamente eligido como alcalde: al menos hasta ahora, la gente en Guayaquil no está muy interesada en saber o reconocer los argumentos de la oposición como válidos, y el alcalde aún tiene muy buena fama en la historia de Guayaquil como el segundo que adecentó la ciudad (siendo Febres-Cordero el primero). 4- Por otro lado, la joven candidata del gobierno es principiante en política y en lides electorales y, lastimosamente, está pésimamente asesorada: la han silenciado cuando se necesita escuchar su voz, y, cuando tiene forum, no logra conectarse con su electorado. Es tan malo el asesoramiento a Bonilla que pienso, inclusive, lo están haciendo a propósito. De hecho, ni siquiera se configura el electorado potencial de ella (¿Quiénes podrían darle el voto?). El de Nebot, en cambio, es muy sólido: la clase media y alta de Guayaquil y algunos segmentos sociales populares. Ojalá no terminen quemándola políticamente a la candidata. 5- La presencia y apoyo del presidente Rafael Correa es muy tibio y siempre encajado en su discurso sabatino, abundante en consignas, contrapunteos y breves explicaciones, dinámica verbal ya bastante conocida y que no sirve para inyectar la idea de que se trata de una nueva generación, creativa e inteligente (¡pero si todavía cantan aquella canción tan fea y aburrida sobre el Che Guevara!). 6- Debo añadir un problema quizá inexistente para Correa pero decisivo: él no llegó al poder desde Guayaquil sino desde Quito, su vida académica y política floreció en los Andes y sus viajes a Tierra Caliente saben más a visita de extranjero que retorno a casa. Es, en otras palabras, un presidente que no encaja en el imaginario actual de los guayaquileños. De hecho, la neblina que lo rodea lo deja entrever casi como traidor a su ciudad, aunque pueda ser lo contrario (para eso sirve la ideología).7- La relación de las clases y diferentes sectores sociales con la derecha, en una ciudad como Guayaquil, tan móvil, de inmigrantes casi en su totalidad, es mucho más compleja de lo que los rivales de Nebot piensan. Personalmente, creo que ni siquiera saben que existe dicha relación, históricamente rastreable, de la misma manera que tampoco conocen a la burguesía guayaquileña (bueno, en parte porque la burguesía tampoco se conoce a sí misma, ni ha desarrollado o descubierto su potencial). Culpo de esto a los esquematistas del centralismo que, como se puede verificar en las páginas de El Telégrafo (diario del Estado al servicio del gobierno de turno), cuando se trata de Guayaquil no entienden nada y dan muestras de perfecta ignorancia y quemeimportismo (generalmente las cosas complejas no son para políticos ni "intelectuales de a gamba", como decía la desaparecida bloguera Clos Yeah).
Más que un triunfo para Nebot, veo el fracaso de Alianza País en Guayaquil, un grupo político que teniendo los recursos no ha sido, no es capaz de pensar fuera de su modelo mental, algunas veces culturalmente atrasado. Esto seguirá así mientras no sea el mismo Rafael Correa el candidato a la alcaldía de Guayaquil, mientras no viva a tiempo completo en esta ciudad y se encuentre con el conjunto social real y el imaginario colectivo de la ciudad en la que nació y creció. Hasta ahora, mucho me temo que se lo percibe como un político alejado de la muchedumbre, esa que llevó al poder a don Buca, a Roldós, al loco ACdalá, a León y al mismo Nebot. Ese Guayaquil de la Boca del Pozo y la Sur Oscura, del centro de la ciudad y de sus bares y sus calles nocturnas, ese Guayaquil que el mismo Correa invocaba en las primeras elecciones de su gobierno. Creo que por ahí, cuando él logre traducir sus ideales al contexto del Puerto, quizá la suerte de su partido e ideales sean percibidos de mejor manera y cambie la suerte. Hasta ahora, con todos sus errores (menos que sus aciertos para sus votantes), el triunfo es para Nebot.

miércoles, 15 de enero de 2014

Para cuando haya muerto

Miramos la ciudad desde lo alto. Allá abajo millones de personas viven y mueren. Tú y tu hermana también lo harán. En el gran papel del tiempo están sus fotos. En mi recuerdo, tu padre ha muerto pero están ambas con él, frente a esa ciudad de millones de golpes. La vida fue un golpe en el infinito, un latido que sólo importa al que lo siente. No sé por qué te veo sentada, callada, con un cigarrillo en la mano, aunque para esos años ya nadie debería fumar. Fabia se ha puesto un blujean y una camisa blanca, y con esa sencillez se ve hermosa. Fabia, Fabiana: vendrán los muchachos a buscarlas y quizá también alguien que nació bajo el sello de la maldad y el caos. Pero no hay tiempo para enderezar las almas perdidas. No es misión de ustedes hacerlo. Uno vive la vida de la mejor manera posible, lucha por salir adelante y crecer, ser fuerte y evitar que ocurran cosas peores. 
Vamos a andar por los interminables caminos de Eugene, Oregon. La mañana está fresca. A la orilla del rio hay niebla y entra por los árboles junto a los rayos del sol. He andado muchas veces este camino. Su padre corría heroico durante horas a orillas del Willamette desde Springfield. Cuando ya las piernas no daban más, tomaba otra vez la bicicleta. Pero no pedaleaba para llegar a un destino sino para continuar el destino porquel el mismo paseo viene ocurriendo desde la niñez, en ese largo viaje de la Ciudadela 9 de Octubre a Durán. Son lugares que ustedes no conocen pero quizá remotamente los imaginen. Por ahí anduvo su padre, en una vieja bicicleta, con su hermano el Cholo Cepeda y los del barrio, aquellos a quienes llamó con cariño los patriotas del sur.
Ya no estoy con ustedes pero desde ahora mismo estoy con ustedes para siempre. Cuando lean este libro les perteneceré y estaré en su alma, porque sólo en el alma viven los que ya se fueron. O viven en el alma como un suspiro, o no viven del todo porque el recuerdo es una operación engañosa, una reconstrucción a conveniencia. Miren cómo la gente sale airosa en el pasado. Tienen miedo de su propia vida. Se engañan con el presente y más con el pasado. Fabia y Fabiana: deben vivir a plenitud la vida, no perder el tiempo, tampoco tomarse las cosas muy a pecho. Deben dejar que la mala suerte se vaya junto con las malas decisiones. 
Es diciembre. El año no es importante y yo vivo ya sin sueños. No tengo tiempo para eso. La realidad me ocupa todo lo que me queda de vida. El presente se lleva lo que me queda porque en el presente están ustedes dos y ya soy un hombre mayor. Les escribo porque -lo digo sin sentirme triste- a lo mejor no estaré cuando me necesiten. Así, deben tomar estas líneas como lo que son: sólo para ustedes y las que ya no tienen padre o nunca lo tuvieron, para decirles una y otra vez que las amo tanto como desde que supe que existían porque desde ahí nos conocemos. Les escribo también porque ahora ya puedo ver el futuro. El futuro ya me ha sido revelado: nací para ustedes. Antes, el tiempo sólo fue deseo, pretensión, pajareo mental. Pero en el futuro ustedes están intactas frente a mí y mi corazon. La metafísica, que es una palabra muy fea, es también la única manera de nunca separarnos (Dios bendiga la metafísica). Y cuando lean algún libro de la biblioteca, yo sentiré lo que piensan y escucharé lo que dicen porque los he reunido sólo para conversar con ustedes. Muchachas: yo no sabía que iban a ser tan lindas, tan listas y tan malgenio también. Pero así son y en buenahora. En esos libros encontrarán notas mías, líneas subrayadas que nos ayudarán a mantener el hilo de la conversación. (Ahora que me estoy yendo, pienso que de haber sabido que llegarían a mi vida todo habría sido dramáticamente diferente: tendría dinero y las cosas serían más fáciles).
Fabia, Fabiana: en la ciudad que se pierde en la planicie vivió su padre. A los 23 dejé el país y viví en Paris poco más de dos años. Amé a varias mujeres y luego dejé de amarlas. Las olvidé y ellas también me olvidaron. Fui traicionado y traicioné -muchachas: en esta vida nunca hay que tirar la primera piedra- y luego regresé y salí brevemente de la ciudad y volví  y otra vez vine al norte hasta que me di cuenta de que ya había pasado el tiempo y que estaba atado a este lugar que me gusta. Y luego ustedes llegaron a mi vida y empezaron a crecer rápidamente. Lo que necesitan saber es poco, pues quien soy fue contado oblicuamente en lo que he escrito. No es mucho y acaso sólo motivo de simple curiosidad biográfica para ustedes...
He hablado de todo esto mientras miramos en el futuro la ciudad desde lo alto.

viernes, 29 de noviembre de 2013

De por qué Guayaquil no es un destino turístico

Algunos libros, como los celebrados "A la Costa", "Las cruces sobre el agua" y "El Rincón de los Justos", nos informan de cómo se dio la emigración a Guayaquil desde otras partes del país, sobre todo desde la sierra central. Otros libros, ya en prosa como en verso, en los años 60 y 70, detallan la presencia de sectores discriminados, marginados y desplazados hacia tugurios o zonas periféricas de la urbe más poblada de Ecuador. De manera indirecta, textos menores, como canciones viejas, pasillos y valses principalmente, dan cuenta de "la manera de sentir" de dichos grupos, y elaboran un mundo vivido, imaginado, acaso deseado, que forma parte de la visión que algunos tienen o perciben de Guayaquil. Y ese Guayaquil, forjado de manera cruenta, en procesos brutales de lucha por la vida, tiene también su arquitectura, su "urbanismo", por llamarlo de alguna manera. Las fotos que he posteado hace pocos minutos (mirar más abajo) muestran cómo, en la carencia de infraestructura, en la falta de parques y veredas, calles amplias y espacios verdes, ha transcurrido y transcurre la vida de los guayaquileños. Y esta faltante, que atañe a la mayoría, no es atracción turística.
La Municipalidad de Guayaquil, que salió del caos gracias a los derechistas social-cristianos Febres-Cordero y Nebot, desarrolló un modelo de re-urbanización que ordenó el aparato administrativo y desplegó la mayor cantidad de esfuerzo para pavimentar calles olvidadas, construir pasos a desnivel y adornarlos con parterres (o con murales en los que ellos mismo se retratan) que, en realidad, no ejercieron ningún beneficio directo a las grandes mayorías. Obviamente, no se trataba de eso cuanto de racionalizar el proceso de vida de la gente, siguiendo parámetros de eficiencia: buenas calles para que los buses saquen a la fuerza de trabajo, para que los estudiantes lleguen a tiempo a clase, agua para que el producto vital no sea un lujo, recolección de basura, alcantarillado para que la ciudad no colapse, etc; en contradicción con una visión más global, democrática y moderna de la calidad de la vida. En otras palabras: fue y es bueno, pero en un sentido muy limitado. Hoy, lastimosamente, ya es tarde, ya es cosa juzgada, no hay nada que hacer.
En los últimos 20 años, en Guayaquil la gente ha visto, paralelamente, el desarrollo de un modelo de construcción vía privada ("sólo para la gallada", como diría el mashi Correa) que busca rescatar espacios emblemáticos, adornarlos y funcionalizarlos de acuerdo a la lógica comercial del Municipio: el Malecón dejó de ser un sucio y largo parque lleno de muelles viejos y malolientes, infestado de ratas y personajes marginales, y pasó a ser un mall de comida rápida frente, con breves espacios verdes, parqueadero y una que otra distracción de temporada. Algo similar ocurrió con El Salado y sectores aledaños, sin olvidar aquello de maquillar la pobreza al obligar a pintar las covachas de colores vivos. Dentro de la ciudad propiamente, los pocos y viejos parques fueron limpiados, pintados y cercados.  En ambos casos se hizo una amplia propaganda del supuesto beneficio para esas labores, algo que todavía dura pero convence menos. O, mejor dicho, se muestra como muy limitado a la hora de rendir cuentas.
Irónicamente, la clase media-alta y la vieja oligarquía de Guayaquil, cuando empezó este proceso, simplemente huyeron al otro lado del río: construyeron algo que llaman erróneamente Samborondón, a imagen y semejanza de urbanizaciones del sur de EEUU, desde Miami hasta San Diego, sin pensarlo dos veces. 
¿Y qué tiene ahora Guayaquil, hablando del turismo? Nada que le interese al turista internacional y poco al nacional: un minúsculo parque con iguanas, si acaso. ¿Qué le falta? Demasiado: respeto al ciudadano, espaciosas veredas para caminar y descansar, parques y lugares públicos agradables, educación de conductores por aquello de que le tiran el carro a los peatones, hacen uso innecesario de pitos y no obedecen las señales de tránsito, espectáculos variados de calidad y a bajo precio, menos violencia verbal y práctica, etc. ¿Le interesa eso a la Municipalidad? Concediendo que la burguesía guayaquileña sea medianamente inteligente, diría que no le interesa, si fuera lo contrario otra sería la historia. No les interesa atraer turistas a Guayaquil porque eso supone tener una actitud de servicio al prójimo y de inversión a largo plazo (las buenas costumbres demoran en asimilarse), y no hay nada más mezquino en Guayaquil que un viejo ricachón o un nuevo rico. Les interesa creerse exclusivos y fingir que viven en una ciudad extranjera, así se explica todo lo que es y ocurre en Samborondón.  Y hacer dinero de lo que se pueda, total, viviendo en la búrbuja, al otro lado del río, es innecesario perder el tiempo en gente e historias que no les afectan.
Estas son parte de las razones por las que Guayaquil no es y no será un destino turístico de importancia. Si acaso algún día esto ocurre será gracias a un cambio de visión e interés social muy grande de sus habitantes y autoridades. Y eso, ahora mismo, parece imposible. 
Este caso de Guayaquil como destino no-turístico, genera mucha resistencia y pone a la gente a la defensiva. La inseguridad es tan grande que no nos gusta aceptar nuestros errores ni debilidades. Vemos lo mismo en otras áreas, como la educación: las universidades ecuatorianas son pésimas, en general y en particular, pero pocos quieren aceptarlo, no importa la evidencia. Es la misma inconsistencia que hemos visto año a año en el fútbol, de tanto interés para los guayaquileños: sea la selección nacional, Barcelona o Emelec, importa sólo si cumple el mínimo de calidad. Así, Guayaquil vive de improvisación en improvisación, de nerviosismo en nerviosismo. Personalmente, dudo que esto cambie con una nueva administración, pues, pese a que la actual está desgastada, la alternativa no reúne las condiciones para cambiar las cosas porque la matriz ideológica y estructural de las clases sociales es mucho más poderosa que las intenciones de un día.

lunes, 11 de noviembre de 2013

¿Quién le entiende a Correa cuando habla inglés o francés?

Una pregunta así escribieron hace poco en mi muro de facebook con motivo de la charla del presidente Correa en la Sorbona (no recuerdo si era Sorbona la Nueva, aunque de ser así seguro le quitarán méritos los exquisitos). Como la persona que lo hizo odia profundamente al mandatario, asumo que es otro de los argumentos que se repiten en las redes sociales. Mi respuesta fue corta y quisiera ampliarla en estas líneas que vienen.

1- En EEUU, que es donde vivo y enseño español, hace muchos años los gringos dejaron de preocuparse por "el acento" de los extranjeros cuando hablan inglés porque lo importante no es tal (cosa por demáas social, regional e histórica) sino la claridad con la que se comunican las ideas y se logra la intercomunicación. Cuando la mala pronunciación impide comprender el mensaje, se trata de un problema real, humano, pues es la relación humana misma que está en juego. Ejemplos de esta molestia y confusión hay millones, cuento sólo uno personal: en un viaje a Londres una policía inglesa me ordenaba en francés: PA-LA, a lo cual yo me movía hacia el extremo opuesto del lugar que ella señalaba; ella volvía y repetía con ánimo y molestia, ya gritando: PA-LA, PA-LA, y yo hacía lo mismo. Luego me di cuenta de que ella quería decír PAR LA, es decir: por allá; y no: no aquí, que era lo que yo entendía. En algunos casos, más vale tratar de pronunciar bien las cosas para evitar problemas (aunque al poder nunca le interesa hablar claro). Muchas veces, los hispanos quedamos pagando en eso pues hay sonidos que simplemente no tenemos en la lengua de Cervantes, la "i" del inglés it por ejemplo, que suena más bien tirando a "e". Algo parecido ocurre con la doble e en inglés y su pronunciación: una exagerada y clara "i", como en la palabra "fino"... etc etc. Pero el nivel de tolerancia linguística del inglés es más amplio que el del español y el francés. ¿Por qué entonces la resistencia a los "acentos" en países como Ecuador, o de los ecuatorianos cuando otros ecuatorianos hablan en una lengua extranjera?

2- El caracter conservador de los hispanoamericanos en relación a la ortografía y a la pronunciación del español se fraguó desde el siglo XIX, aunque no descarto que haya sido desde muchos antes, desde la época colonial misma, pues eso explica en parte que el español hablado aún por algunos grupos ultra explotados, como los indios y los campesinos, sea un español pre-moderno que muchos confunden con "incorrecto" (cuando en realidad es el buen español de esos siglos): ellos lo aprendieron a sangre por aquello de que "la letra con sangre entra" (era la lengua del imperio, en ese entonces) y hoy por hoy es huella de un proceso de culturización violento, salvaje, pero que se mantiene y ha forjado una identidad, cuestionable quizá pero real. Este mismo conservadurismo nos lleva a ser menos tolerantes con los extranjeros que hablan español. Pero no sólo eso: ocurre lo mismo cuando hablamos "mal" una lengua extranjera: inmediatamente alguien se burlará de nuestra pronunciación. Ese alguien, contradictoriamente, también habla con acento esa lengua extranjera, si es que la habla. Pero eso no importa, siempre vemos la paja en el ojo ajeno, nunca en el nuestro. Consecuentemente, se ve como un logro que un adulto hable "sin acento", y quizá lo sea porque reproducir sonidos foráneos con un órgano y cuerdas vocales que han sido reentrenadas y forzadas a producir sonidos para los que ya no estaban preparadas es digno de elogio, pues lograrlo toma mucho tiempo, práctica y contexto. Así, los hispanoamericanos somos más papistas que el papa en esta aplicación casi atávica de la defensa de un español puro, que realmente no existe. ¿Cómo es eso?

3- En mis años en la Católica tuve una compañera de Guayaquil (nacida y crecida, como se dice) que pronunciaba las zetas y ces, al más puro estilo castellano. ¿Por qué hablas así? le pregunté una vez. Su respuesta: ¡porque así debe hablarse! respondió. Ella no sabía que más de la mitad de España no habla así y que nuestra pronunciación varía simplemente porque fuimos "conquistados" por andaluces y gente del sur en varios períodos de manera simultánea, o por gente de Castilla y el norte, en otras ocasiones. Eso explica que el acento del Caribe, de una ciudad como Barranquilla por ejemplo, esté más cercano a la pronunciación de los guayaquileños y costeños de Ecuador que a la de los bogotanos. Y que la de Quito, por ejemplo, sea más parecida a la México DF que a la de Veracruz. A este empeño interiorizado cabe otra razón: el notable impulso dado por el franquismo y la ideología fascista protohispana (generalmente cirstiana del Opus-Dei, anti-judía y anti-árabe) en los años posteriores a la República, que tanto caló en las burguesías locales latinoamericanas, siempre alienadas, mirando al exterior.

4- Termino: ¿Quién le entiende a Correa cuando habla en inglés o francés? Cualquier persona natural de esas lenguas y cualquiera que los hable bien. Nunca hay problema de acento cuando lo importante es el contenido expresado de manera gramaticalmente correcta. El caso del presidente de Ecuador, en este sentido, es ejemplar: es un tipo que ha bregado mucho por estar en donde está y que no se dio tiempo de aprender a hablar "sin acento" porque tenía otras prioridades. Para él, es obvio, hablar otras lenguas nunca fue un fin sino un medio: el de su superación académica, política, profesional... aunque algunos encontrarán siempre cómo quitarle el mérito a quien lo tiene por razones que no vienen al caso pero que las visten de sensatez. Un conocido ecuatoriano que vive desde hace más de 30 años en la ciudad de NY, y habla inglés desde niño, me confesó que al principio le interesaba mucho hablar "perfecto", pero que luego se hostigó de eso y desde entonces habla con "su" inglés, y quiere dejar en claro que no le interesa ya más ni la perfección y, menos aún, pasar por gringo.

Hay muchas cosas en las que no comulgo con el presidente Correa, pero es un honor tenerlo como primer mandatario en el contexto que señalo arriba, sobre todo con la biografía que tiene (sumo el haberse ido a vivir con los indios y aprender quichua, con acento o sin él, a enseñarles matemáticas y español) sobre todo al ser de Ecuador, un país saqueado por los viejo y nuevos piratas, un país que, no obstante, como dijo Thomas Merton: "es un niño sabio hambriento, un niño antiguo, como el niño de los proverbios bíblicos que estuvo jugando siempre en el mundo frente al rostro del Creador..."


lunes, 4 de noviembre de 2013

Dos pinturas de Mauricio Valdiviezo


Este pintor ecuatoriano me ha llamado poderamente la atención por su diálogo con la tradición pictórica contemporánea (estadounidense, sobre todo) y renacentista, pero desde un claro sabor local, guayaquileño y ecuatoriano. No abundo en lo obvio e invito a que cada uno elabore su propia lectura en los detalles.

lunes, 28 de octubre de 2013

De espionaje e ídolos caídos

Como es obvio, no posteo con la misma frecuencia inicial. Las razones son varias: ocupaciones profesionales y familiares, reorganización del tiempo y prioridades, silencio por no ver nada nuevo bajo el cielo. Sin embargo, estas últimas semanas he tomado interés el tema del espionaje que el mundo vive, sobre todo en el plano internacional, y la imagen del presidente Obama, que poco a poco va cayendo, en medio de una oposición a ultranza de la extrema derecha estadounidense -representada en la camarilla de radicales conservadores que sirven de voceros al maléfico Tea Party, así como en los millonarios que financian sus campañas- y su palabra diciendo que no estaba al tanto del espionaje telefónico.

Así, me pregunto cuánto realmente llega a saber un presidente de un país como EEUU, de cuánto es verdaderamente informado, por quiénes y cuándo. ¿O el presidente miente? Constatar que Obama ha mantenido una postura similar a la de Bush en el plano internacional es sorprendente, aunque no tanto: los círculos de poder y control, tanto militar como financiero, están más unidos que nunca y han hecho de su estilo el modelo político de seguridad. El caso de Cuba y su poco interés por Latinoamérica son a menudo justificados porque Obama tiene otras prioridades nacionales que atender. Pero no es la excusa lo que me llama la atención sino el libertinaje de las estructuras estatales. Es claro, por ejemplo, que el Departamento de Estado marcha por un lado y las aspiraciones personales y políticas de Obama por otro: estar entre la espada y la pared, al menos por ahora, a nivel diplomático con sus amigos europeos y algunos "aliados" latinoamericanos, luego de que se descubriera que los presidentes de muchos países han sido y son espiados por servicios del gobierno de EEUU, refleja claramente la incoherencia entre el presidente y sus subalternos.

Esto no me interesarían tanto si no lo viera también en el caso ecuatoriano: la semana anterior el presidente, una vez más, se bautizó de las linduras de las Fuerzas Armadas ecuatorianas: descubrió que una de sus "compañías" (sí, esa es la palabra, como empresa privada) estaba contratada por la Texaco-Chevron -los mismos que están en férrea lucha legal contra Ecuador, su gente y su gobierno-  y que debía darles reportes semanales de inteligencia, seguridad personal a sus miembros y alojarlos en una casa exclusiva construída en uno de los cuarteles de la Amazonía. ¿Acaso un presidente no está llamado a conocer este tipo de detalles de antemano? Se supone que sí pero la realidad es otra. Los cuadros militares y mandos medios de la burocracia, así como la oposición anti-nacionalista, siempre hacen lo posible por cubrir cualquier cosa que devele su sobre juego: tanto en EEUU como en Ecuador, los miltares, los mandos medios, las transnacionales con sus sirvientes (periodistas, abogados, políticos, etc) sólo trabajan en beneficio propio. Dijo Correa que denunciar esto podría costarle la vida, y es verdad. Lo mismo podría haber ocurrido con Obama en caso de haber implementado una política radical que mejorara la calidad de vida de la clase media y los pobres de EEUU. Pero no ha ocurrido así. Y mucho me temo que, en el caso de Ecuador, a pesar de los avances, la amenaza de estancarse y volver al pasado sea un posibilidad plausible.

Estas dicotomías en EEUU y Ecuador me han llamado poderamente la atención. Asumo que mucho tiene que ver el Seminario que doy, el cual me obliga a leer y revisar detalles de cómo el control del capital financiero cuaja en las políticas internacionales y nacionales de los gobiernos y los actores.

Termino con una reflexión personal: Si este es el mundo que constato día a día, resulta comprensible dedicarme a actividades que me alejen de lo absurdo e inservible que es preocuparse por lo que está más allá de mi control. Sin embargo, no dejo de extrañar un síntoma de mejora en todo este asunto de juegos políticos y angurrias privadas y tampoco olvido pensar que, al final, "la vida está en otra parte".

miércoles, 18 de septiembre de 2013

¿Me gané un premio? Bueno, más o menos... como autor de 4 canciones en un CD de salsa de mi pana rick davies...

August 22, 2013

'Salsa Norteña' still hot, hot, hot

PLATTSBURGH — The 12th Independent Music Award’s Latin Vox Pop (People’s Choice) Award was decided after 65,000 votes.
Dr. Rick Davies walked away the winner with his salsa and Latin-jazz masterpiece, “Salsa Norteña.”
“I don’t know how many I got (votes),” said Davies, who is a professor of music at SUNY Plattsburgh. “It’s a global award.”
His first music award ever (there were a scattering of pre-Grammy nominations), Davies received his first congratulations from his brother, Keith, who lives in Denver.
Davies checked his email and found a formal congrats from the Independent Music Awards, “a prestigious international program that connects top ranked artists to new audiences and revenue opportunities,” according to the agency’s press release.
“They give you a lot of promotion, press,” Davies said. “They put your music on thousands of jukeboxes. I get royalties from the jukeboxes, any kind of air play orstreaming. They promote the nominees, but they promote the winners more.”
The IMA artist- and industry-judging panel included Tom Waits, Meshell Ndegeocello, Pete Wentz, Suzanne Vega, Ziggy Marley, G. Love, Anthony DeCurtis (“Rolling Stone”), Kevin Lyman (Warped Tour) and Colleen Fischer (“Austin City Limits Live”).
Davies was nominated in two categories, including Best Latin Song for “Baile de Amor” (“Dance of Love”).
A composer and trombonist, Davies has performed with icons in Latin, jazz, pop and Caribbean music. He was music director for the legendary salsa band Wayne Gorbea and Salsa Picante. 
On the Adirondack Coast, Davies founded the all-star Jazzismo and most recently, the Thugtets. At the college, he directs the Plattsburgh State Jazz Ensemble and Mambo Combo. Davies received his doctorate in 1999 from New York University. His dissertation-turned-book, “Trompeta: Chappottín, Chocolate, and the Afro-Cuban Trumpet Style,” was published by Scarecrow Press in 2003.
At the college, Davies has served as chair of the Music Department and is the recipient of the SUNY Chancellors Award for Scholarship and Creative Activities.
Chip Boaz in “The Latin Jazz Corner Magazine” wrote: “trombonist Rick Davies shows a deep understanding of salsa and an innate ability to apply those aesthetics to Latin Jazz on the energetic and highly danceable release Salsa Norteña.”
In describing his unique trombone style, Raul da Gama of the Latin Jazz Network wrote: “His beautiful burnished tone and bronzed colours are accompanied by some of the finest smears and growls that so uplift his instrument that he is elevated to the top echelons of it.”
For “Salsa Norteña,” Davies tapped Jorge “Papo” Ross (vocals), Alex Stewart (saxophone), Tom Cleary (piano), John Rivers (bass), Jeff Salisbury (percussion), Steve Ferraris (percussion), Neville “Pichi” Ainsley (conguero), Ray Vega (trumpet) and Jonathan Maldonado (drummer).
The disc features eight Davies’ originals, a tribute to salsa dura, a style popular in 1970s New York.
“The album came out last July,” Davies said. “There are four vocal songs. My co-writer is lyricist Fernando Iturburu, a professor of Spanish at Plattsburgh State. He is a poet from Ecuador. When I finished it, I knew it was the best one I’ve done. It was my third album. Every song on it was good. Usually, there are one or two songs not at the same level. I had a great time. I recorded mostly in Montreal.”
He snagged Grammy-nominated recording engineer Ricky Campanelli.
“It has really professional sound,” Davies said.
Davies brought Campanelli and Ross to Lane Gibson Studio in Charlotte, Vt.
“Ray Vega was the guest artist on the stuff we did in Vermont,” Davies said. “He’s a great player. They’re all great players. They are either from Montreal or Vermont. I’m the only one from Northern New York, but I’m the boss.”