martes, 9 de diciembre de 2014

Humanismo de ojos verdes



"Profesor, yo no voy a estudiar en la universidad porque tengo mucho dinero"
(estudiante del Liceo Panamericano de Guayaquil)

Ciertamente, la política da cabida al comentario cultural. El último episodio mediático que han construido esta semana se debe a Rafael Correa, presidente de Ecuador, y Doménica Tabacchi, vice-alcaldesa de Guayaquil.
Esta, en un acto del gobierno a José Mujica, en representación del Municipio de Guayaquil -desde hace veinte años en manos de la derecha oligárquica- muy suelta de palabras, fue más o menos a demostrar lo desubicada, virulenta e hipócrita que es la derecha guayaquileña. Con un discurso preparado -con conocimento de Cancillería, dice ella- dio clases de moral y buen comportamiento, de cómo se debe ser en política y en la vida privada (humilde, perdonador y sabio). Todo en nombre de la coincidencia que tienen, dicen ellos, con Mujica: su humanismo.
A renglón seguido Correa tomó la palabra y, como era de esperarse, arremetió contra la derecha y lo dicho por Tabacchi, la misma que decidió abandonar la sala en medio de silbidos y reclamos de las barras, y ante la mirada atónita de los invitados.
En el Enlace sabatino siguiente, Correa recordó el episodio y lo glosó con un comentario despectivo a los ojos verdes, el pelo claro y la tez blanca de Tabacchi, concluyendo que ella no representa a la mujer guayaquileña (se refería obviamente a la mayoría de la población, mestiza y mulata). A los pocos días, Tabacchi, acompañada del alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, cuestionaron al presidente y lo fueron tildando de psicópata, acomplejado social, etc, tópicos siempre utilizados en las redes por la derecha contra él.
Hoy, Tabacchi dice que se está en contra de una vice-alcaldesa de ojos verdes pero no de un presidente de ojos verdes (risas aquí), lo cual complejiza el tema político con especulación antropológica, la inmigración europea y su representatividad y derechos sociales en Guayaquil y Ecuador (temas de extrema fragilidad para la izquierda ecuatoriana porque no sabe qué decir, es un tema muy nuevo aún). Pero deja de lado el centro del conflicto: el humanismo del que se apropia la derecha. (Vale abordar este asunto porque ocurre también en toda América Latina). Veamos.
Hace muchos años, en un escrito titulado "Marxismo y Humanismo", Louis Althusser, estableció el humanismo como una ideología burguesa que se basa y fomenta una entidad abstracta (la humanidad) para encuadrar y comprender problemas históricos, sobre todo la explotación capitalista. Al disolver dichos problemas, lo que hace, en realidad, es ocultar la lucha de clases.
El humanismo, al ser una ideología ambigua, da cabida a muchas interpretaciones, manipulaciones y orientaciones. Y ese sigue siendo el problema de los marxistas que se preocupan por el prójimo: no haber asimilado a su plataforma de lucha un humanismo por el necesitado, por el pobre o la persona en desventaja, diferenciándolo del "humanismo burgués" predicado por sus rivales. Más aún, cuando, en el caso ecuatoriano y en el mundo entero, en nombre del Humanismo, la derecha ha organizado y organiza tanto obras de caridad como invasiones a países, masacres y golpes de estado, al mismo tiempo que le roban al estado y estafan al pueblo a través de otros medios (leyes bancarias, congelamiento de salarios, aumento del costo de la vida y de los bienes -casas, educación, transporte, etc).
El problema de la izquierda es que no puede diferenciar su humanismo del de la derecha, y tampoco impedir que ésta, abierta, personal o privadamente, se identifique con el humanismo de voluntariado. La izquierda tampoco puede pretender que la única trinchera de servicio al prójimo sea desde un puesto o cargo burocrático, pues no es su patrimonio.
Tabacchi y la derecha pueden reivindicar como suyo ese humanismo capitalista y religiosón que atribuyen a Mujica. Correa y la izquierda también, sobretodo porque no han salido de balbuceos ideológicos al rescatar un humanismo (abstracción e ideología burguesa, según el prestigioso aunque lamentable Althusser) pero sin puntualizar sus diferencias epistémicas con el contrincante.
¿Y Mujica? Seguirá siendo la piedra de la discordia por sus propios actos y palabras: él sí cree en la caridad, en dar limosna (todo el mundo lo vio hacerlo hace unas semanas) ofrece albergues (¿no es acaso lo mismo que hace la Teletón?) pero también un programa social agresivo e incluyente, lo cual está más cerca del Socialismo Moderno que del Socialcristianismo. Es decir, no es del todo descabellado que Tabacchi reclame como verdadera esa coincidencia con el mandatario uruguayo, le moleste a quien le moleste, pero tampoco es de cuestionar el que Correa lleve esa agua para su molino.
Paralelamente, a Correa no le queda mucho margen para aclarar las cosas, pues él mismo es un confeso católico curuchupa, de domingos en la iglesia, confesado y comulgado, opuesto al aborto, etc, algo con lo cual sus más acérrimos enemigos de la ultra-derecha concuerdan.
El problema del humanismo continuará siendo lo que es: una ideología, un programa y un sentimiento de los que se adueñan tirios y troyanos. (No creo necesario volver al Renacimiento, que es el período en el cual empieza a formarse). Y Mujica seguirá siendo apropiado por diferentes grupos, después de todo, ¿a quién no le gusta un viejito campechano, humilde, ex-presidiario "sabio" y sin rencor?
Queda ver en qué pararán los subtemas de los ojos verdes, su simbolismo social (si Doménica Tabacchi se volverá Dominga Tabacos para ser "verderamente guayaquileña"), la relación de estética y política, el proceso de inmigración europeo en tierra de indios y negros, etc.
Tal parece, Dominga Tabacos (concedamos) y el Mashi Correa (richarichi richarichi) tienen unos rounds más a los cuales, sin duda, se van a sumar las no menos bellas: Cynthia Viteri y Viviana Bonilla, con lo cual, esperemos, el presidente dejará que sean las damas las que se aclaren entre ellas.... A ver si aparece Nebot (el instigador que empuja para que otros peleen) quien, como dijo un amigo, "prefirió no dar la cara y mandó a pelear a su hermana".

domingo, 7 de diciembre de 2014

La película "Prometeo deportado" de Fernando Mieles


Hoy, finalmente, pude verla.  Es la primera vez que encuentro representado al Ecuador como una entidad fragmentada, en discusión y proceso, pero con la mayor honestidad y valentía del caso; es decir: sin esconder taras, errores, grietas humanas y culturales, complejos raciales y regionales, retrasos políticos e ideológicos.
La trama en sencilla y simbólica: un grupo de ecuatorianos llega a un aeropuerto pero no los dejan entrar al país y son retenidos en una sala. Luego llegan nuevos grupos de inmigrantes y la sala se va llenando. Así, empiezan a desarrollarse los personajes: el empresario ladrón, la madre de familia, las viejas religiosas, el deportista, el escritor anónimo, los falsos líderes, los embaucadores, los estafadores, el matutero, los líderes improvisados, la puta, el "mago", etc. Todos quieren salir de ahí pero no regresar al Ecuador, país del cual salieron derrotados y traicionados, y han tejido una imagen de sí mismos que es una mentira. Un traficante de animales muere desde el inicio (alusión al tráfico de drogas) y se lo ve divagando por el aeropuerto sin que nadie conteste sus llamados. Esta temprana intromisión de un rasgo fantástico en el cine realista nos recuerda que en la cultura hispanoamericana ocurre con normalidad la fusión de los opuestos, algo que en Estética se conoce como "lo grotesco".
Simbólicamente, los personajes representan los estamentos, clases sociales y étnias de Ecuador, incluyendo indios amazónicos, colorados y andinos. En la sala todos se cruzan, se conocen, se atacan, se niegan y viven en una especie de antropofagia ecuatoriana progresiva que sólo por un breve lapso se detiene: cuando hacen fila para comer o para ocupar los servicios higiénicos.  No faltan apelaciones al origen nacional a través de comidas, colores patrios, slogans, ropa, maneras de hablar, humor, etc.
Cinematográficamente, "Prometeo deportado" me recuerda algunas películas mexicanas, cubanas y del ex-bloque socialista de los 70, con su barroquismo, religiosidad y despliegue de cultura popular (una herencia de la España de la Contrarreforma, tema común de análisis en los Estudios Peninsulares, Coloniales y Culturales), también la inmersión de su arte en las aguas de la historia social. Encuentro también mucho de Fellini, por su sobrecarga de motivos, la largura de algunas escenas y tomas, la exposición abierta de lo que hay a la mano, como ocurrió con los neorealistas italianos cuando salieron a las calles destruídas de Italia, luego de la Segunda Guerra Mundial.
No hay -largo respiro de alivio aquí- por suerte, los errores en los que siempre incurre el incipiente cine ecuatoriano: jugar a ser europeo, a querer hacer un cine de autor que más refleja un triste complejo tercermundista por querer ser más papistas que el papa. No. Acá aparece lo que nunca fue retratado en ningún fresco nacional ni en el cine ecuatoriano, pero todos querían ver.
Actorialmente, "Prometeo Deportado" es una filmación engrandecida del "Guayaquil Superestar" (lo que hicieron los del grupo El Juglar en los 70 y 80). De hecho, el excelente casting se preocupó por incluir a lo mejor de las viejas y nuevas generaciones del teatro nacional, y ahí aparecen muchos rostros conocidos. (Creo la mejor actuación la de las tres viejas religiosas, de dicción fresca, espontánea y 100% verosímil, y al joven que hace de Prometeo, opuestos al naciente Andrés Crespo que deberá esperar a un Sebastián Cordero para superar la dicción de principiante, el fastidioso "dejo" para hablar sin convencer).
La película tiene tres partes y creo que pudo habérsele escapado de las manos a Mieles hacia el final, aunque el director aceptó su propio desafío y triunfó: Empieza con la posibilidad de la deportación, luego viene el desarrollo de los personajes, encerrados en la sala y, al final, se integran los conflictos individuales en el contexto de la crisis nacional (que es de identidad, pobreza, saqueo bancario, corrupción  política, caos institucional y destrucción de Estado ecuatoriano, aumentados por "la triste noche neoliberal"). El momento climático es cuando todos bailan al son de una banda de pueblo, para luego pelearse: unos mueren, otros se separan, todos se rebelan y, en masa, quieren derrumbar la puerta de la sala siendo repelidos por la policía con chorros de agua.

Lentamente, Mieles reagrupa los motivos, símbolos y temas más importantes de la película, hasta ese entonces, para darle coherencia a la narracíón visual y proponer una solución: las escenas posteriores al chorro de agua retoman una conversación entre el mago (Prometeo) y la puta (Afrodita) quienes, juntos, deciden regresar (quizá) a un Ecuador idealizado, escapándose por un baúl de magia que funciona de puerta a la utopía. Advertido esto por los demás, el baúl se convierte en la alternativa al encierro. Todos se organizan nuevamente y hacen fila, esta vez para huir de la sala y de ese Ecuador de pacotilla, de identidades falsas, complejos y caos.
Hay muchas escapadas fantásticas en el arte: la de "La autopista del sur", de Julio Cortázar, me viene a la mente. Pero otros también lo hicieron antes: Moises separa las aguas del mar para liberar a su pueblo, y Prometeo (el griego) entrega libera a la gente de la ignorancia, aunque eso le cueste la vida. Reynaldo Arenas también huye de Cuba, en "El Mundo alucinante" en una torre de botellas (Mier, el personaje) y en la película "Antes que anochezca" en un globo, como un Julio Verne caribeño que pocos querían en esos años en la isla (hablo del libro, no de Mariel). Y así huyeron también, luego de vivir su calvario de purificación, Cabeza de Vaca y Estebanico, acaso el mismo Aguirre (el de "La Cólera de Dios", de Kinski-Herzog) perdido en la Amazonía.
Hay también mucho de barroco en "Prometeo deprtado" que se podría ver, por ejemplo, desde la óptica del Auberbach que en "Mímesis" escribe sobre "el mundo en la boca de Gargantúa", o Bajtin y sus conceptos de carnaval, cronotopo y dialogismo, sin olvidar a Curtius, Huzinga, Zumthor, Caillois, entre otros.
"Prometeo deportado" es una gran película: honesta, valiente, ambiciosa, tierna y dolorosa. Su nivel de actuación, admitiendo las pocas disparidades, es preponderantemente muy bueno. Su guión, idem. No he visto mejor film de Ecuador (luego de "Ratones", Sebastián Cordero no ha vuelto a hacer nada interesante o llamativo), aunque sospecho que "Mejor no hablar de ciertas cosas" también va a gustarme. (A mi edad, la pretensiones de querer ser europeo siendo medio indio y medio negro ya no funcionan).
Espero con ansias ver "Descartes", otra película de Mieles, para muchos, lo mejor que ha hecho. O verlo a él mismo en escena porque, a más de guionista y director, es también un excelente actor.



viernes, 28 de noviembre de 2014

Lectura final de The Black Swan. The Impact of the Highly Improbable



Una lectura lenta, como la gran mayoría de las que hago desde hace un par de años, por fin llegó a felíz término el día de ayer. Esto, debido en gran parte al tipo de libro y mi necesidad de pensar sus implicaciones. Mi Fabia varias veces se burló de mi velocidad pero me confesó que le pasa igual: no los quiere terminar porque sabe que el próximo no será igual de ameno…. Y así, se fue “The Black Swan. The Impact of the Highly Improbable” escrito por el autor árabe-francés-estadounidense Nassim Nicholas Taleb. Llegué a este libro y su autor por la mención que de ellos hace el Premio Nobel de Economía, experto en estadística y psicología, Daniel Kahneman en su invalorable “Thinking, Fast and Slow”.

El libro tiene 441 páginas en su edición popular. Está compuesto de cinco partes y al final se añaden varios textos post-scriptum, un vocabulario especializado y la correspondiente bibliografía comentada por el autor. Cada parte tiene muchos subcapítulos y cada uno de ellos se divide, a su vez, en pequeñas partes (2 o 3 páginas, por lo general). Su lenguaje tiene dos avenidas: aquella que es para el lector común, como yo; y la otra que es para especialistas en estadísticas, matemáticas, finanzas y economía. Generalmente Taleb las separa y advierte al lector cuándo habrá una transición. El contenido es lo mejor y más inquietante. Veamos.

En mi lectura, como siempre, he abusado del subrayado en diferentes colores y las notas  a los costados. Siempre pretendo que mi énfasis me ayudará a centrarme en esas partes en una segunda lectura. Pero he descubierto que es sólo un ejercicio mecánico de lo que me resulta más llamativo y no se compadece del afán de selección como pretendía. En las páginas que tengo al frente, en vez de armar una comprensión global o de una de sus partes, paso a compartir frases, ideas y conceptos nuevos para mí y, me parece, nuevos también en las Ciencias Sociales, tal como las hemos conocido hasta ahora. Recuerden, Taleb tiene una gran formación filosófica y literaria (Borges incluido) y escribe de manera sencilla y amena pero lo suyo es el abrumador mundo de los números y las fórmulas… hasta cierto punto. Me tomo la libertad de traducir unas cuantas de las decenas de sugerentes líneas de su libro.

A RIO REVUELTO:

Burlándose de que en el Viejo Mundo creyeran que todos los cisnes eran blancos, hasta que apareció uno negro, dice “Esto ilustra una severa limitación de nuestro aprendizaje basado en observaciones o experiencia  y la fragilidad de nuestro conocimiento. Una simple observación puede invalidar una afirmación general derivada de miles de observaciones de millones de cisnes blancos. Todo lo que se necesita es un ejemplar (y, me dicen, bastante feo) de un pájaro negro” (Prologo, xxi)

“Me detengo y resumo el triplete: rareza, impacto extremo y predictabilidad (mas no prospectiva) retrospectiva” (P, xxii). Este punto lo empieza a desarrollar a partir de la p. 8 como “Triplet of opacity”

“La lógica del Cisne Negro hace aquello que uno no sabe, mucho más relevante que aquello que uno ya sabe. Consideren que muchos Cisnes pueden ser causados y exacerbados por su ser inesperado aparecimiento” … 

“El Cisne Negro es el resultado de limitaciones (o distorsiones) epistémicas individuales y colectivas, sobre todo confianza en el conocimiento; no es un fenómeno objetivo” (xxiii)

“Si quieren tener una idea del temperamento, ética y elegancia personal de un amigo, necesitan mirarlo bajo la prueba de circunstancias severas, no bajo el rosado brillo de la vida diaria” (xxix)

Sobre los problemas de lenguaje se burla y dice que son importantes quizá para esos que leen a Wittgenstein (y sobre W), a lo mejor también para ganar prominencia en los Departamentos de Filosofía, pero que los “practicantes y tomadores de decisiones en el mundo real” dejan para los fines de semana. (xxx-xxxi)

“Mientras más uno lee, más larga es la lista de lo que no lee. Llamaremos a esta colección de libro no leídos anti-biblioteca”… Llamemos a un anti-investigador – alguien que se centra en los libros no leídos y hace un intento por no tratar su conocimiento como un tesoro, o como una posesión ni siquiera como mecanismo de fortalecimiento de su auto-estima- escéptico empirista.” (2)

“Los acontecimientos se nos presentan de manera distorsionada ” (12)

Propone evitar la lectura de periódicos y lo tóxico de la información… aunque es más “asunto de evitar los detalles del mundo de los negocios –poco elegante, fofo, pomposo, angurriento, nada intelectual, mezquino y aburrido” (17)

Introduce dos conceptos/metáforas: Mediocristán y Extremistán para ilustrar lo continuo (que puede o no ser lineal) o lo peligroso (que es generalmente devastador, sobre todo si ocurre en lo que Taleb llama desde las matemáticas: El Cuarto Cuadrante.  Ambos conceptos son abordados de manera continua a lo largo de su libro, a veces en forma metafórica pero sugerente, a veces en ejemplos ilustrativos de aplicaciones concretas. Sin embargo, no hay un definición final de los mismos (y, debo añadir, de otros conceptos también), cosa que me recuerda mucho el trabajo de uno mis autores favoritos: Kenneth Burke, con su idea de pasar por el filtro de la Gramática de los Motivos (motivo, sacado de Aristóteles) todo lo que era producción cultural, humana… Quizá Taleb no esté de acuerdo con esta comparación porque, más adelante, critica que los arquitectos vean formas geométricas en todos lados, porque ese “cualquier lado” es siempre irregular, por lo tanto, no sujeto a una fórmula (a este respecto, recuerdo el ejemplo de Taleb que propone imaginarse cómo se derrite un cubo de hielo y luego reconstruir ese proceso para demostrar la imposibilidad de la predicción)…  La Tabla 1 de la p. 636 puede dar una idea más clara de esta caracterización multiforme de Taleb sobre ambos universos.

Falacia narrativa: “Está asociada con nuestra vulnerabilidad para interpretar demasiado y nuestra predilección por historias compactas por encima de las verdades crudas. Distorsiona severamente nuestra representación mental del mundo; es particularmente aguada cuando se trata de un evento raro” (63)

La memoria es más una máquina de revisión dinámica que se sirve a sí misma: uno recuerda la última vez que recordó un acontecimiento y, sin darse cuenta, cambia la historia en cada recuerdo posterior” (71)

Hay evidencia de los investigadores empíricos de que los científicos están también sujetos a las narrativas, poniendo énfasis en títulos sexis y oraciones llamativas en vez de dedicarse a partes de contenido más importantes. (75)

"Hemos visto cuán bueno somos para narrar hacia atrás, para inventar historias que nos convencen de que comprendemos el pasado. Para muchas personas, el conocimiento tiene el poder remarcable de producir confianza en vez de aptitudes medibles… Encuentro escandaloso que, a pesar de los records empíricos, continuemos proyectando hacia el futuro, como si fuéramos buenos para eso, usando herramientas y métodos que excluyen cualquier evento extraño” (135)

OTROS SUBTEMAS:

Malas predicciones
Conocimiento /vs información; conocer vs creer conocer
Arrogancia epistémica
(Taleb confiesa haber examinado miles de horas de “predicciones” de los “expertos” de Wall Street y sus firmas, y que nunca predijeron NADA)
Libertarismo académico
Predicción de libre albedrío
Epistemocracia (humildad epistémica vs arrogancia epistémica)
Dos maneras de acercarse a la aleatoriedad (azar)
Una revisión de su concepto de la falacia narrativa (309)
Lista de errores en la comprensión del mensaje de Taleb (330-338)

¿Qué es complejidad? “Un dominio complejo se caracteriza por lo siguiente: hay un alto nivel de interdependencia entre sus elementos, tanto temporal (una variable depende de su cambio pasado) como horizontal (las variables dependen de sí mismas) y diagonal (la variable A depende de la historia pasada de la variable B). Como resultado de esta interdependencia, los mecanismos están sujetos a lo positivo, reforzando la retroalimentación…” (358).

Diez principios para una robusta sociedad Cisne Negro (374-376).... 

Y así, dejo este libro descansar por un tiempo. Ahora, frente a mí una novela policíaca de un escritor que escuché hace un par de años. Otra deuda por saldar porque, como dice Taleb: mientras más uno lee, más larga se hace la lista de lo no leído.... "Vale".

viernes, 7 de noviembre de 2014

Bibliografía mínima para un curso de Teoría (o Crítica) Literaria

Si tuviera que enseñar cursos así, usaría esta bibliografía con aplicaciones a la literatura ecuatoriana, el Cancionero Popular, Borges o autores del Renacimiento

Adams, Hazard and Leroy Searle, eds. Critical Theory Since 1965. Tallahasse. UP of Florida, 1992.
Adorno, Theodor. Minima Moralia. Reflections on a Damage Life.  London: Verso, 1974.
Auberbach, Erich. Mimesis. Princeton-New Jersey: Princeton UP, 1953.
Baktin, Mikhail. Problems of Dostoievsky’s Poetics.  Minneapolis: U of Minnesota P, 1997.
-          Rabelais and His World. Bloomington: Indiana UP, 1984.
-          The Dialogic Imagination.  Austin: U of Texas P, 1981.
Barthes, Roland. A Lover’s Discours Fragments. New York: Hill and Wang, 1985.
Benjamin, Walter. Illuminations. Essays and Reflections. New York: Schocken
Books, 1969.
-          ReflectionsEssays, Aphorisms, Autobiographical Writings. New York: Schocken
Books, 1986.  
Bergmann, Emilie; Smith, Paul Julian, eds. ¿Entiendes? Queer Readings, Hispanic Writings. Durham: Duke UP, 1995.
Bourdieu, Pierre. The Field of Cultural Production. Columbia UP, 1993.
-          The Rules of Art. Genesis and Structure of the Literary Field. Stanford: Stanford UP, 1996.
Burke, Kenneth. Attitudes Toward History. Berkeley: U of California P, 1959.
Curtius, Ernest Robert. European Literature and the Latin Middle. New York: Harper, 1963.
Eagleton, Terry. Literary Theory: An Introduction. Minneapolis: U of Minnesota P, 2008.
-          Marxism and the Literary Criticism. Berkeley: U of California P, 1976.
Genette, Gérard. Figures III. Paris: Seuil, 1972.
Greenblatt, Stephen; Gunn, Giles, eds. The Transformation of English and American Literary       Studies. New York: MLA, 1992.
During, Simon, ed. The Cultural Studies Reader. New York: Routledge, 1999.
Derrida, Jacques. Specters of Marx. The State of the Debt, the Work of Mourning, and the New International. New York: Routledge, 1994.
Foucault, Michel. Reader. New York: Pantheon, 1984.
Gramsci, Antonio. Selections from the Prison Notebooks. New York: International Publishers. 1999.
Horkheimer, Max. Critical Theory. Selected essays. New York: Cotninuum, 1989.
Huizinga, Johan. The Waning of the Middle Ages. Mineola-New York: Dover, 1999.
Kristeva, Julia. Powers of Horror. An Essay on Abjection. New York: Columbia UP, 1982.
Jakobson, Roman. Language in Literature. Cambridge: Belknap P, 1987.
Jameson, Frederic. Postmodernism or The Cultural Logic of Late Capitalism. Durham, Duke UP, 1997.
-          Marxism and Form. Twentieth Century Dialectical Theories of Literature. New Jersey: Princeton UP, 1971.
-          The Ideologies of Theory. Essays. Vol 1. Situation of Theory. Minneapolis: U of Minnesota P, 1988.
-          Vol 2. Syntax of History. Minneapolis: U of Minnesota P, 1988.
Ong, Walter. Orality and Literacy. The Technologizing of the World. London: Methuen, 1984.
Propp, Vladimir. Morphology of the Folktale. Austin: U of Texas P, 1998.
Said, Edward. Beginnings. Intention and method. New York: Columbia UP, 1985.
-          The World, the Text, and the Critic. Cambridge: Harvard UP, 1983.
Sedgwick, Eve Kosofsky. Epistemolgy of the Closet. Berkeley: U of California P, 1990.
Shklovsky, Viktor. Theory of prose. Normal-Illinois: Dalkey Archive P, 1900.
Volpe, Galvano della. Historia del gusto. Madrid: Gráficos Montaña, 1972.
West, Cornell. The Cornell West Reader. New York: Civitas, 1999.
Williams, Raymond. The Country and the City. New York: Oxford UP, 1973.
-          The Postmodern Novel in Latin America. New York; St Matin’s P, 1996.
Zumthor, Paul. La Mesure du monde. Paris: Seuil, 1993.



viernes, 10 de octubre de 2014

El aislamiento político de Rafael Correa por los medios de comunicación de izquierda y derecha

Me refiero a la soledad política que ocurre dentro de su grupo inmediato y a nivel de los cuadros encargados de promover el programa político que él enarbola. Veamos.
promover el programa político que él enarbola. Veamos.
Los medios públicos, en su gran mayoría dirigidos por quiteños centralistas (a los que llamo “longos” pero no confundo con los que entienden de qué va la cosa), sobre todo El Telégrafo, El Ciudadano y Ecuador TV, se caracterizan por nunca sacar información que hace de Correa una figura política compleja y versátil. En varias ocasiones he escuchado al presidente hablar con mucho cariño de los Estados Unidos, de sus habitantes, experiencia que tuvo como estudiante graduado en Illinois, previo a la obtención de su doctorado. “Quizá los años más felices de mi vida”, ha dicho en más de una ocasión. Sin embargo, ni un solo periodista, ni público ni privado, le ha pedido contar más de esta experiencia. No. Todos quieren un presidente que odie a los Estados Unidos porque buscar esa aberración justifica a sus “amigos” y enemigos. Veamos otro caso.
Ha tenido que ser un grupo pro-israelí extranjero el que haya dado la pauta balanceada, medida, ecuánime, de la posición de Correa en relación a Israel, un país y cultura a los que el presidente admira mucho y pone de ejemplo en varias ocasiones, sobre todo para ilustrar a un país y pueblo que ha sobrevivido siglos de persecusión y asesinato, pero tiene el nivel intelectual más alto del mundo. Nadie en Ecuador, ni de la derecha ni la izquierda, ha realzado o hecho hincapié en esto. No. Quieren un presidente que sólo hable contra los gobiernos "imperialistas" sin reparos en bemoles. Tanto la derecha como la izquierda buscan encerrar a un presidente que confunda gobierno con habitantes. Veamos otro ejemplo de este silenciamiento que sufre Correa a cargo de su propio círculo periodístico, encargado contradictoriamente de regar su mensaje.
En varias ocasiones, Correa ha atacado el centralismo y el regionalismo. En sus desplazamientos al interior del país se entera de cómo realmente marchan las cosas. Los guayaquileños conocemos esto muy bien, y él lo sabe perfectamente porque, siendo guayaquileño de cepa popular, ha sufrido en carne propia el centralismo y el burocratismo de primera mano. Lo ataca en sus enlaces y busca las reformas necesarias, dicta leyes, da órdenes. Pero, ¿cuándo han leído ustedes esto en los diarios públicos o privados? Nunca. Y lo peor: ¿Cuántas veces han visto que se apliquen las leyes contra el quiteño-centrismo? NUNCA. Si acaso se va la oficina central de FLOPEC, desplazada de Quito a Esmeraldas, por poner un ejemplo minúsculo: ¿Quiénes creen ustedes que se tienen con los puestos mejor pagados? ¿Los esmeraldeñoa? No. La camarilla burocrática dorada del centralismo. Así de sencillo. (Y anoto: las Fuerzas Armadas son la institución que mejor representa al centralismo/regionalismo andino, y es el hueso más duro de roer. Cero revolución ciudadana por ese lado). Así, es fácil que la imagen nacional e internacional de un presidente se deteriore dentro y fuera de casa porque ha sido encuadrada en un radicalismo que justifca a sus amigos y enemigos. Pero hablamos del rol de los medios de comunicación y de la política. Y en ambos casos nada, absolutamente es resultado del olvido o la ingenuidad. Siempre he sospechado que Correa es instrumento no sólo de la justa y necesaria modernización del Estado, sino también, en algunas instancias de la reafirmación de la corrupción y el subdesarrollo mental que aún caracteriza a la sociedad ecuatoriana, pero a cargo de lo que muchos llaman "los nuevos ricos". Una sociedad donde odiar está en el menú de todos los días.
En una explicación más casera de este silenciamiento al presidente, tanto de sus acólitos de izquierda y del centralismo como de la oposición de derecha (a la que llamo oposición sin cerebro), esto también se traduce en el acaparamiento de puestos claves del estado a cargo de oportunistas políticos y laborales: esos que están un día con la derecha y al día siguiente con la izquierda (y viceversa), un día atacan al gobierno y al día siguiente lo alaban (y viceversa). Por ejemplo, ver a un personaje tan funesto para el periodismo ecuatoriano (Rubén Darío Buitrón) realizar una pésima entrevista a nombre de El Ciudadano, confirma que -mientras Correa busca honestamente combatir la corrupción, la mentira y las diferencias sociales- las ratas y cucarachas se pasean “de la sala al comedor” (canción infantil).
Pedirle a estos mismos medios públicos y privados que extraigan lo mejor y menos conocido del presidente, su gusto por la pintura flamenca, por ejemplo (holandesa) es una utopía. Y así, hay tantos detalles que escapan a este punteado del fastidio...
En lo personal, si acaso se preguntan cuál es mi posición política, lo repito: soy de derecha, pero de una derecha con cerebro.