lunes, 26 de diciembre de 2016
Michel Butor y Michel de Certeau: ¿Para qué sirve la teoría literaria?
En los años de la Católica, en una edición de Seix Barral, compré los dos tomos de Butor "Sobre literatura". Desde esa época hasta hoy, los he avanzado de a poco, sobre todo para llenar alguna curiosidad o necesidad bibliográfica específica, pero me han acompañado en mi auto-exilio. Hace un par de días decidí terminar el primer tomo. Abrí sus viejas páginas, reparé que ya no tenían portadas (¿en dónde se habrán perdido?) y que de alguna manera sigo siendo el jóven lector de esos años. Me explico: Un lector joven busca entender, aclararse, confirmar sospechas o pelearse con la crítica, en este caso. Al mismo tiempo, esa dimensión lúdica y placentera de la lectura debe verificar rigurosidad y desdén por la racionalidad extrema, pues al final es sólo una forma más de tiranía mental.
El resultado de mi lectura ha sido una experiencia muy agradable pues, a pesar de que los ensayos de Butor fueron escritos a fines de los 50s, se mantienen frescos, calmadamente eruditos, detallados y creativos.
He leído con emoción sus comentarios sobre "La princesa de Cleves", Dostoievsky, Kirkegaard y Julio Verne. Me he preguntado cómo aplicarlos a la literatura ecuatoriana, acaso a la de otras geografías. Y en ese proceso he hecho paralelismos, escrito o terminado en mi mente los ensayos que tengo en carpeta, inéditos, de los años en Oregon y un poco antes. Creo que para eso sirve la teoría literaria: para entender mejor las cosas. A mi edad (biológica e intelectual) puedo descartar con facilidad lo que no sirve o no funciona, y si la teoría no me sirve para un fin concreto (no confundir ser concreto con ser sectario) sé que nada pierdo al dejar de contar con ella. En el caso de Butor, felízmente ha ocurrido lo contrario. Sin embargo, no podría decir lo mismo de Michel de Certeau.
Jesuita francés (1925-1986) de formación clásica cuya obra se da a conocer en los 70s y 80s, no tuvo el reconocimiento mundial de Barthes, Derrida o Foucault tuvieron. Su nombre, para muchos, está aún por ser descubierto. Llegué a su obra por consejo de Piere Cesare Bori, profesor de Bologna que conocí en Oregon, cuando buscaba horizontes para mi tesis doctoral (sobre misticismo femenino en el período colonial de América Latina), pues Certeau escribió mucho sobre el tema.
Mi lectura pendiente era su "Heterologías. Discurso sobre el 'otro'", una llamativa antología de análisis literario y cultural. Al igual que con Butor, y para sorpresa mía, encontré autores en comun, sobre todo Julio Verne y Soren Kirkegaard. Pero el camino recorrido por éste investigador es más formal y árido que el de Butor, y vale la pena distinguir sus diferentes aproximaciones al material de estudio. El Certeau de "Heterologías", a pesar de su fuerte engranaje en la teoría psicoanalítica de Freud o de algunas referencias a Foucault, se deja leer, da seguridad en el tratamiento del tema y la aplicación de la teoría al material bruto. Quizá su jesuitismo lo garantiza en la destreza, quizá su mismo proceso reflexivo, independiente de las trabas del dogma religioso.
Mientras su "La práctica de la vida diaria" se asume como un libro más abierto, de hecho más
(https://monoskop.org/images/2/2a/De_Certeau_Michel_The_Practice_of_Everyday_Life.pdf) se
conocido, sin llegar a la prosa no espcializada, en cambio "La escritura de la historia" es lo contrario: largas páginas de teorización sobre el mismo objeto en una espiral que agota, frustra y no tiene sentido, a no ser que uno guste de las dificultades gratuitas o las abstracciones, ambas textualidades propias de un momento de infancia académica. He revisado con cierta disciplina y esfuerzo las páginas de este último libro y sé que forma parte de esos que no son para mí. Y, como decía al inicio: la teoría solo me importa si me sirve, si tiene una aplicación práctica que mejore la calidad de la vida (esta tesis ya la he mencionado y sale de "Practicing Philosophy. Pragmatism and The Philosophical Life" de Richard Shusterman). O, para decirlo más concretamente: para descubrir lo que la literatura, el discurso, la vida y sus manifestaciones esconden, quizá para detectar mejor los resortes de la ideología que tanto reclamaban Karl Marx y Raymond Williams, entre otros.
...
Falta poco para terminar el año y mucho ha pasado, sobre todo muchas cosas malas: han muerto nuestros amigos y artistas favoritos, y un neo-nazi, corrupto y vulgar, con dinero y atroz ignorancia, será presidente de EEUU. El lector joven que fui y aún soy quiere dar batalla contra la fatal realidad y las páginas de libros olvidados o inconclusos: "y el negro ahí", como dice la canción.
Me queda mucho por leer aún, es obvio. Lo siguiente será el segundo volumen de Michel Butor y el "The Deleuze Reader", de aquel crítico a quien vi una tarde en Paris VIII, dando clase de cine, mientras Claudia, una linda italiana que apareció en la universidad, alumna de Mario Rossi, lo esperaba, porque quería que Deleuze dirigiera su tesis....
lunes, 19 de diciembre de 2016
Música popular y teoría cultural: nuevas experiencias
A fines de Agosto pasado, inciamos el semestre de otono con un curso que ya he dado varias veces: Aplicacion de Teoría Cultural a letras de canciones representativas, el cual me sirvio para reforzar algunas aplicaciones y distribución informativa (de ahí que incluyo los blogs de mis estudiantes al final de este punteado). La tesis principal era que se podía comprender más en detalle la cultura latinoamericana al estudiar dichas letras y, con ello, entender mejor, más empíricamente, los pormenores de nuestracivilizacion.
Para hacerlo, era imprescindible la aplicacion de conceptos correspondientes a las estructuras verbales predominantes en las canciones. Asi, por ejemplo, vimos que el concepto de "cronotopo" de Bajtin era apropiado para reflexionar sobre los corridos y narco-corridos mexicanos, a veces también sobre el vallenato y el merengue, entre otros. Vimos como el hip-hop, increíble y creativamente corresponde al concepto del "flaneur" de Walter Benjamin, pero llevado a la tensa radicalidad que evocan las peligrosas calles nocturnas y sub-proletarias de la geografia hispanoamericana. En todos los géneros musicales, verificamos como omnipresentes las categorias y figuras que Walter Ong y Roland Barthes establecen como "oralidad" y "discurso amoroso", sobre todo en el bolero y la balada.
Como tela de fondo, y por tratarse de un público estudiantil femenino, me interesaba que pusieran en contacto la reflexión personal/política que Frances Aparicio hace sobre crecer escuchando la música salsa, además de reconocer los tópicos retóricos de la tradición medieval y renacentista, proponderantes en las letras de canciones.
Mis estudiantes hiceron eso y mucho más. Como siempre, hay algo logrado y un largo camino por recorrer. Al final, distribuí en clase estas conclusiones (ver abajo) que son, como ya casi todo en la vida: provisionales, pero basadas en el contexto académico actual. Dejo entonces abajo parte de lo producido, y una invitacion a que nos sigamos encontrando, sobre todo en esta época en que el mundo entra en un proceso de mayor amenaza por el avance del ne-nazismo en diferentes latitudes y nos podría hacer retroceder 80 años o más. Que el diálogo de teoría y arte popular se extienda a otras esferas de la cultura.
CONCLUSIONES
1. La cultura de una sociedad puede ser estudiada a través de sus géneros musicales y canciones representativas;
2. Las letras de las canciones hispanoamericanas tienen una dimensión histórica (son producto de la historia, a la cual reflejan, interpretan y detallan) y un registro de emociones personales (en el caso del discurso amoroso), ambas son linguística e ideológicamente sofisticadas;
3. La teoría cultural es apropiada para analizar las canciones y descubrir sus complejidades como “objetos de estudio” (no son simples formas discursivas sino que tienen niveles complejos de significado);
4. Las letras de las canciones latinoamericanas son universales: tienen una estructura linguística “universal” (que existe en otras culturas y en otras épocas); por ejemplo: la oralidad que estudia Ong, se la puede verificar en las letras de cualquier cultura del mundo y de las canciones; el cronotopo que elabora Bajtin, se configura en el corrido y narco-corrido mexicanos; el discurso amoroso de boleros y baladas corresponde a los parámetros estudiados por Barthes, etc;
5. Las letras de las canciones latinoamericanas nos informan también de situaciones antropológicas, políticas, de género sexual, de jerarquías de poder, etc, como lo analiza Frances Aparicio;
6. Son paralelas al desarrollo y tradición de la cultura española pre-moderna y colonial, y añaden elementos propios del desarrollo de la América ibérica, desde el siglo XIX hasta el presente;
7. Puede rastrearse su génesis (el momento en que nacieron) en la cual se encuentran instrumentos musicales, motivos estéticos/líricos y huellas culturales que vienen de la presencia africana, indígena y española (y sus variaciones), y se funden con la nueva geografía y la vida diaria en diferentes regiones, localidades y países;
8. No queda 100% claro que las letras latinoamericanas sean únicas, que existan con esas características, pues se puede hacer paralelismos con otras culturas, como la estadounidense, y encontrar muchas similitudes, así como diferencias (sobre todo de caracter histórico);
BLOGS DE ESTUDIANTES:
http://ldave002.blogspot.com/2016/12/un-cuento-de-sentimientos.html
http://leahmariie.blogspot.com/2016/12/mi-ensayo-para-nuestra-clase-analizando.html
http://cafecitoconsherry.blogspot.com/
http://delsi25.blogspot.com/
lunes, 12 de diciembre de 2016
Blogs de mis estudiantes de Composición (5to semestre)
https://spanish315.wordpress.com/2016/10/19/ser-bilingue-o-no-ser-bilingue/
http://naomieshaw.blogspot.com/2016/12/la-integridad-de-la-profesion.html
https://mividapreciosablog.wordpress.com/2016/12/07/las-controversias-que-rodean-los-implantes-cocleares/
https://elcafecitosite.wordpress.com/2016/12/12/el-impacto-de-la-inmigracion/
https://andreinaonline.wordpress.com/2016/11/13/lo-bueno-y-malo-de-los-medios-digitales-ensayo-final/
http://blogshailynserrataworld.tumblr.com/post/152692596909/una-carrera-m%C3%A9dica-experiencias-o-estudios
http://naomieshaw.blogspot.com/2016/12/la-integridad-de-la-profesion.html
https://mividapreciosablog.wordpress.com/2016/12/07/las-controversias-que-rodean-los-implantes-cocleares/
https://elcafecitosite.wordpress.com/2016/12/12/el-impacto-de-la-inmigracion/
https://andreinaonline.wordpress.com/2016/11/13/lo-bueno-y-malo-de-los-medios-digitales-ensayo-final/
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jueves, 10 de noviembre de 2016
¿Réquiem por Estados Unidos o celebración del Cisne Negro?
Hace algunos meses, haciéndome eco de una sospecha que se había mencionado timidamente en otros blogs, anuncié que Trump podía ganar las elecciones presidenciales de EEUU. Mis notas venían de la elaboración que Taleb hace en su libro sobre "El Cisne negro" y los eventos nunca imaginados que, de repente, llegan y desbaratan todo orden pensado, establecido e imaginado, como fue el caso de los ataques terroristas del 11 de Septiembre en Estados Unidos, y la crisis económica del 2008.
Trump ha sido en realidad el Cisne Negro que nadie esperaba: heredero de la fortuna de su padre y conocido por ser un personaje de TV, su extremo narcisismo, su vulgaridad, el mal gusto y el odio hacia las minorías, con un record empresarial que se teje entre los desfalcos al estado (declaró, solo en un año, pérdidas de casi mil millones de dólares), las quiebras de negocios (casinos, hoteles y productos varios) y las maniobras ilegales que , contradictoriamente, atacó duramente en su campaña. El mar de contradicciones entre lo que Trump dice y hace no fue nunca motivo para que perdiera; muy por el contrario: mientras más la prensa se hacía eco de sus escandalosas declaraciones, más crecía su optimismo y el número de seguidores.

Hoy, llegados al tercer momento del fenómeno llamado Cisne Negro, que es de explicación de lo inesperado como algo que se podía predecir, anoto abajo algunas de las razones por las cuales Hillary Clinton perdió las elecciones:
1- Su imagen nunca tuvo acogida optimista por parte de la mayoría de votantes (para ellos Hillary es corrupta, mentirosa, ambiciosa);
2- Los hispanos votaron por ella en mayor volumen, pero Trump sacó también más votos hispanos de lo esperado, y muchísimos más de los blancos y blancas;
3- Jamás visitó Wisconsin porque daba por hecho que estaba bajo control demócrata, y sus campañas en Ohio, Michigan y Pennsylvania fueron menores (también los suponía demócratas, cuando los 4 estados votaron a favor de Trump);
4- Los afro-americanos y una gran cantidad de jóvenes votantes, potenciales seguidores de Bernie Sanders, simplemente no salieron a votar por ella, muchos por odio o resentimiento (gracias Wikileaks), otros porque pensaban que estaba asegurado su triunfo;
5- La incidencia de Wikileaks (a cargo de Julian Assange desde la Embajada de Ecuador y con el permiso de ese gobierno, en una sospechosa coincidencia con Putin) fue de bombardeo diario: diseminaron información confidencial o personal que levantaba más sospechas de la honestidad de Hillary (nada comparado con las pillerías de Trump, pero eso ya no importaba puesto que los republicanos centraron su ataque moralista en la deshonestiddad de Hillary, y al final nadie ve la paja en el ojo propio);
6- El rol de los medios de comunicación que dieron publicidad libre y gratuita 24/7 a Trump, quien sabe que no importa el contenido del escándalo sino estar en la mente de la gente, ser tema de conversación. Lo peor: convencieron al electorado de que Hillary era la segura ganadora, el Huffington Post, por ejemplo, le daba 97% de probabilidades de ganar a la demócrata (una estupidez);
7- El rol del director del FBI, el republicano Comey, quien 10 dias antes de la votación envió una carta al Congreso diciendo que habían encontrado nuevos emails de Hillary relacionados con los casos que le investigaban (le echan la culpa porque algunos diplomático fueron aseinados en Libia), con lo cual le quitó la viada que llevaba su candidatura; todo para 2 dias antes de la elección, cuando ya el daño estaba hecho, decir que no habían encontrado nada nuevo pues eran mensajes personales -ni siquiera de ella- o copias de otros emails;
8- El jamás haber evaluado ni haberse interesado en el descontento de millones de personas, en su mayoría hombres de raza blanca con poca educación, quienes han sufrido por más de 20 años los estragos del desempleo por culpa de la globalización; sobre todo en las zonas rurales del Mid-West (estados centrales) y que estaban hartos de la politiquería y los políticos tradicionales;
9- El hecho de que Trump capitalizó el respaldo de esos sectores -sin que haya habido una respuesta firme y detallada de Hillary- al ponerlos como eje de su campaña: crear trabajos, regresar a las industrias que se mudaron a otros países, terminar con los convenios internacionales, eliminar la emigración ("los mexicanos son, en su mayoría, delincuentes, violadores y rateros") y destruir los obstáculos que el gobierno pone a los empresarios, además de bajar impuestos (su plan lo hace para todos, pero con mucho mayor énfasis para los millonarios, o sea él mismo);
10- El bombardeo constante de una propaganda patriarcal y misógina: que si se viste así o asado, que no se sonríe, que si lo hace no es real, que habla muy en serio, que parece muy tensa, que apoya el aborto, gays, etc (anotar aquí lo que se les ocurra);
11- el hecho de que las personas de Trump ("la mayoría silenciosa" como se autodenominaron) salieron a votar en masa, en proporción ni siquiera imaginada por Trump ni su equipo, con lo cual vencieron el porcentaje de votantes latinos e hispanos y jóvenes;
12- El hecho de que la mayoría de mujeres blancas (con educación o sin educación) votó a favor de Trump, lo cual también estaba fuera de cálculo;
13- Finalmente, el que en EEUU no gane el que tiene mayoría de votos (Hillary) sino el llamado Colegio Electoral, el mismo que está lejos de representar la voluntad popular real, siendo un modelo del siglo XVIII que los políticos y congresistas, por extrañas razones, no consideran cambiar.
Por ahora eso. Con seguridad, habrá más razones con el transcurso de los días, pero por ahora estas son suficiente.

Hace pocas horas escuché en la radio a una entusiasta republicana, mujer de empresa, celebrar al presidente Trump. Al pedirle una explicación sobre su apoyo dijo que ellos, gente del sector metalúrgico, habían sido golpeados por productos chinos y europeos (no sabe que Trump usó metal chino en sus construcciones o no quiso saber), que los costos eran muy bajos y la competencia feroz (no recuerda que el capitalismo tiene esa contradiccón permanente y así se mueve, o no quiere recordar). Y cree que Trump, un millonario que ha hecho siempre lo contraio de lo que ellos quieren, era el candidato ideal porque "ha sufrido en carne propia esos problemas" (en realidad, Trump heredó su fortuna y la hizo crecer gracias a quebrar a otros inversores, pero eso tampoco importa).
A más de estas razones, digo, hay otras, pero pienso que no dan cuenta de algo que se repite mucho pero se piensa poco: el odio y la frustración vuelven ciegas a las personas, y uno, al final, termina viendo y creyendo lo que le conviene para justificarse.
Hay muchas cosas que recién aparecen y escándalos que ya no importan pero volverán a la mesa cuando se den cuenta del grave error de la decisión apocalítica de elegir al candidato más egoista y menos preparado en la historia de Estados Unidos, un tipo que tiene más de 70 juicios pendientes en la justicia ordinaria por desfalco, escándalos económicos, acoso sexual, etc, desde mucho antes de ser candidato.... Pero esa es una lección dura que demorará en ser expuesta como error histórico.
Hoy es el momento del triunfalismo, de la organización de un gabinete, del tono conciliatorio... Pasado el romance, veremos si existe Dios y ocurre el milagro de que Trump haga lo contrario de lo que predicó en la campaña a avivó el legendario racismo y el Klu Klu Klan, o será otro gobierno de farsantes que se quedaron con el oro robado, o empezará el camino para convertir Estados Unidos en un simple territorio de caos en su conversión al subdesarrollo y el tercermundismo.

Trump ha sido en realidad el Cisne Negro que nadie esperaba: heredero de la fortuna de su padre y conocido por ser un personaje de TV, su extremo narcisismo, su vulgaridad, el mal gusto y el odio hacia las minorías, con un record empresarial que se teje entre los desfalcos al estado (declaró, solo en un año, pérdidas de casi mil millones de dólares), las quiebras de negocios (casinos, hoteles y productos varios) y las maniobras ilegales que , contradictoriamente, atacó duramente en su campaña. El mar de contradicciones entre lo que Trump dice y hace no fue nunca motivo para que perdiera; muy por el contrario: mientras más la prensa se hacía eco de sus escandalosas declaraciones, más crecía su optimismo y el número de seguidores.
Hoy, llegados al tercer momento del fenómeno llamado Cisne Negro, que es de explicación de lo inesperado como algo que se podía predecir, anoto abajo algunas de las razones por las cuales Hillary Clinton perdió las elecciones:
1- Su imagen nunca tuvo acogida optimista por parte de la mayoría de votantes (para ellos Hillary es corrupta, mentirosa, ambiciosa);
2- Los hispanos votaron por ella en mayor volumen, pero Trump sacó también más votos hispanos de lo esperado, y muchísimos más de los blancos y blancas;
3- Jamás visitó Wisconsin porque daba por hecho que estaba bajo control demócrata, y sus campañas en Ohio, Michigan y Pennsylvania fueron menores (también los suponía demócratas, cuando los 4 estados votaron a favor de Trump);
4- Los afro-americanos y una gran cantidad de jóvenes votantes, potenciales seguidores de Bernie Sanders, simplemente no salieron a votar por ella, muchos por odio o resentimiento (gracias Wikileaks), otros porque pensaban que estaba asegurado su triunfo;
5- La incidencia de Wikileaks (a cargo de Julian Assange desde la Embajada de Ecuador y con el permiso de ese gobierno, en una sospechosa coincidencia con Putin) fue de bombardeo diario: diseminaron información confidencial o personal que levantaba más sospechas de la honestidad de Hillary (nada comparado con las pillerías de Trump, pero eso ya no importaba puesto que los republicanos centraron su ataque moralista en la deshonestiddad de Hillary, y al final nadie ve la paja en el ojo propio);
6- El rol de los medios de comunicación que dieron publicidad libre y gratuita 24/7 a Trump, quien sabe que no importa el contenido del escándalo sino estar en la mente de la gente, ser tema de conversación. Lo peor: convencieron al electorado de que Hillary era la segura ganadora, el Huffington Post, por ejemplo, le daba 97% de probabilidades de ganar a la demócrata (una estupidez);
7- El rol del director del FBI, el republicano Comey, quien 10 dias antes de la votación envió una carta al Congreso diciendo que habían encontrado nuevos emails de Hillary relacionados con los casos que le investigaban (le echan la culpa porque algunos diplomático fueron aseinados en Libia), con lo cual le quitó la viada que llevaba su candidatura; todo para 2 dias antes de la elección, cuando ya el daño estaba hecho, decir que no habían encontrado nada nuevo pues eran mensajes personales -ni siquiera de ella- o copias de otros emails;
8- El jamás haber evaluado ni haberse interesado en el descontento de millones de personas, en su mayoría hombres de raza blanca con poca educación, quienes han sufrido por más de 20 años los estragos del desempleo por culpa de la globalización; sobre todo en las zonas rurales del Mid-West (estados centrales) y que estaban hartos de la politiquería y los políticos tradicionales;
9- El hecho de que Trump capitalizó el respaldo de esos sectores -sin que haya habido una respuesta firme y detallada de Hillary- al ponerlos como eje de su campaña: crear trabajos, regresar a las industrias que se mudaron a otros países, terminar con los convenios internacionales, eliminar la emigración ("los mexicanos son, en su mayoría, delincuentes, violadores y rateros") y destruir los obstáculos que el gobierno pone a los empresarios, además de bajar impuestos (su plan lo hace para todos, pero con mucho mayor énfasis para los millonarios, o sea él mismo);
10- El bombardeo constante de una propaganda patriarcal y misógina: que si se viste así o asado, que no se sonríe, que si lo hace no es real, que habla muy en serio, que parece muy tensa, que apoya el aborto, gays, etc (anotar aquí lo que se les ocurra);
11- el hecho de que las personas de Trump ("la mayoría silenciosa" como se autodenominaron) salieron a votar en masa, en proporción ni siquiera imaginada por Trump ni su equipo, con lo cual vencieron el porcentaje de votantes latinos e hispanos y jóvenes;
12- El hecho de que la mayoría de mujeres blancas (con educación o sin educación) votó a favor de Trump, lo cual también estaba fuera de cálculo;
13- Finalmente, el que en EEUU no gane el que tiene mayoría de votos (Hillary) sino el llamado Colegio Electoral, el mismo que está lejos de representar la voluntad popular real, siendo un modelo del siglo XVIII que los políticos y congresistas, por extrañas razones, no consideran cambiar.
Por ahora eso. Con seguridad, habrá más razones con el transcurso de los días, pero por ahora estas son suficiente.
Hace pocas horas escuché en la radio a una entusiasta republicana, mujer de empresa, celebrar al presidente Trump. Al pedirle una explicación sobre su apoyo dijo que ellos, gente del sector metalúrgico, habían sido golpeados por productos chinos y europeos (no sabe que Trump usó metal chino en sus construcciones o no quiso saber), que los costos eran muy bajos y la competencia feroz (no recuerda que el capitalismo tiene esa contradiccón permanente y así se mueve, o no quiere recordar). Y cree que Trump, un millonario que ha hecho siempre lo contraio de lo que ellos quieren, era el candidato ideal porque "ha sufrido en carne propia esos problemas" (en realidad, Trump heredó su fortuna y la hizo crecer gracias a quebrar a otros inversores, pero eso tampoco importa).
A más de estas razones, digo, hay otras, pero pienso que no dan cuenta de algo que se repite mucho pero se piensa poco: el odio y la frustración vuelven ciegas a las personas, y uno, al final, termina viendo y creyendo lo que le conviene para justificarse.
Hay muchas cosas que recién aparecen y escándalos que ya no importan pero volverán a la mesa cuando se den cuenta del grave error de la decisión apocalítica de elegir al candidato más egoista y menos preparado en la historia de Estados Unidos, un tipo que tiene más de 70 juicios pendientes en la justicia ordinaria por desfalco, escándalos económicos, acoso sexual, etc, desde mucho antes de ser candidato.... Pero esa es una lección dura que demorará en ser expuesta como error histórico.
Hoy es el momento del triunfalismo, de la organización de un gabinete, del tono conciliatorio... Pasado el romance, veremos si existe Dios y ocurre el milagro de que Trump haga lo contrario de lo que predicó en la campaña a avivó el legendario racismo y el Klu Klu Klan, o será otro gobierno de farsantes que se quedaron con el oro robado, o empezará el camino para convertir Estados Unidos en un simple territorio de caos en su conversión al subdesarrollo y el tercermundismo.
sábado, 24 de septiembre de 2016
LOS 3 LIBROS DEL CHOLO CEPEDA (de libre acceso)
https://www.academia.edu/28679670/EL_CHOLO_CEPEDA_DETECTIVE_PRIVADO
https://www.academia.edu/28679711/Otras_aventuras_del_cholo_Cepeda_Si_es_que_te_queda_cari%C3%B1o_Guayaquil_Imaginaria_2004_Ponte_duro
https://www.academia.edu/28679744/EL_REGRESO_DEL_CHOLO_CEPEDA
https://www.academia.edu/28679711/Otras_aventuras_del_cholo_Cepeda_Si_es_que_te_queda_cari%C3%B1o_Guayaquil_Imaginaria_2004_Ponte_duro
https://www.academia.edu/28679744/EL_REGRESO_DEL_CHOLO_CEPEDA
miércoles, 17 de agosto de 2016
Sonido y música en la literatura ecuatoriana
David Toop es un autor que estudia el sonido y la música en la cultura popular desde el arte pictórico, literario y cinematográfico. Su "Ocean of Sound. Aether Talk, Ambient Sound and Imaginary World" y "Sinister Resonance. The Medium of the Listener" contienen exploraciones, análisis y sugerencias del diálogo entre la historia del sonido, su física y estructura en la vida diaria del presente o del pasado. No trabaja con tesis directas sino con un conjunto de ideas que se redefinen en cada objeto que analiza.
A puertas de mi curso de "Cultura latinoamericana a través de su música" (conozco el material, lo he enseñado antes tanto en EEUU como en Ecuador) y de una siempre necesaria actualización informativa o renovación de contenido, pienso que el trabajo de Toop servirá para generar una buena discusión. Paralelamente, como siempre me ocurre, cotejo la validez práctica de lo que leo con la literatura ecuatoriana y, acaso, con la de otros países.
En este recordatorio debo partir de la herencia pre-hispánica, de la cual tenemos sólo vestigios materiales (que serían altamente estimados por el Michel Foucault de "Arqueología del saber" e incluso el Léevi Strauss de "Tristes Trópicos"), acaso una lengua hegemónica llegada de Bolivia y Perú, y las decenas que aún se hablan en la Amazonía junto a la de los Sáchilas (Tsáfiqui).
Sobre esta última: hace muchos años usé una antología de relatos orales que editó el Banco Central de Ecuador, en la cual el mundo del sonido era perfectamente descrito como "paisaje" o "ambiente", aunque tirando a protagonismo porque en la selva y el campo todo es sonido. Sonidos que van del rumor del viento al mecer las ramas, de algún animal que salta o llega a su destino, de alguna fruta que cae a las breves olas del río o el torrente del mar (Costa Huancavilca aquí). De hecho, el sonido sibilante de la selva crea expectativas en los personales de los relatos, temores, tensiones narrativas. Así lo podemos confirmar en las crónicas de Conquista y Colonia que, si acaso ocurren en la urbe, van a añadir las voces de la naciente pre-Modernidad: los gritos en la plaza del pueblo, el galope de los caballos en rodeos y corridas de toros, el regateo en los mercados y ferias semanales, el agua que es echada en los recipientes para ser bebida, bañarse o limpiar enseres.
En la urbe latinoamericana y ecuatoriana, tan apegada al campo y su historia, los sonidos se funden y devienen en música, en las abundantes descripciones de sonidos y música de la "Generación del 30" que continuan las menciones del siglo XIX de los cronistas urbanos, poetas y periodistas (ya he escrito sobre algunos de ellos en este mismo blog) con sus fandangos, fiestas de pueblo y reuniones de salones.
Luego de la "Generación del 30" (que tanto le dio a Ecuador y al mundo), luego de logros como (años 70s) la "Sinfonía de los antepasados" (Hugo Salazar), en "El funeral de los pájaros" (León Hi Fong) o "Cuadernos de Bantú" del gran Agustín Vulgarín, en Guayaquil la música será asumida como fuerza identitaria urbana y porteña tropical, gracias al Grupo "Sicoseo": Fernando Nieto Cadena a la cabeza, seguido por el llorado Fernando Artieda y el negro riobambeño más guayaquileño que hay: Edwin Ulloa. Junto a ellos, otros que nos han dejado sus obras con música gravitando las acciones o como componente esencial (para configurar el "cronotopo" de Bajtin) son: Hipólito Alvarado en sus poemas (recuerdo la descripción sonora del chorro de orine de un niño en un poema que tradujismo y publicamos en EEUU), Carlos Béjar Portilla o Carlos Eduardo Jaramillo (que tanto ha poetizado el jazz), entre otros.
Este uso del sonido natural o artificial en la literatura ecuatoriana -que incluye obras con serenatas, bandas de pueblo, amorfinos, valses, pasacalles y pasillos- luego será usado frontalmente por algunos escritores que titulan sus obras con nombres de canciones famosas, o parafrasean sus letras, usualmente románticas, para describir el sentimentalismo de sus personajes. Para ese momento, entrados en los 80s, los escritores del centralismo quiteño ya habrán dejado su conocido provincianismo intelectual y aprendido la lección de que toda cultura popular es musical, y que todo pueblo origina a sus grandes autores: Tolstoi, Dostoievsky, Kafta, Joyce, The Lost Generation, Borges, Cortázar, Lezama Lima, etc, (recuerdo a Jaime Guevara cantando en una plaza del Quito colonial y a un viejo bailando que daba gusto, y vagamente un cuento largo con titulo copiado, escrito por Raúl Pérez). ¿Y los que vinieron después?
Los nuevos escritores que deben su estilo y poética al nuevo siglo, dejarán de lado esa herencia o la abordarán directamente desde su condición de clase (burgueses que leen o entienden el inglés) y, como es lógico, crearán o se moverán en una nueva epistomología, propia del post-colonialismo, el post-modernismo. Y esa es una historia que, a mi edad, la puedo comparar con mucho escepticismo con el espíritu de rebeldía propio de los 60's y 70's y la cultura mundial de esos años (hippies, Vietnam, anti-imperialismo, Guerra Fría, anti-colonialismo). Sin embargo, sus bases mismas me son ajenas: poco sé del reguetón o la salsa-choque. Veo más un juego de máscaras para proyectarse como expertos en algo que no conocen, en el auto-bombo y la improvisación. No veo música de ellos, asumida, definitoria, cuanto apropiación de un pasado que quieren afanosamente remozar.
En mi afán de reflexionar como simple lector (o simple profesor) desde los libros de David Toop, y buscando una mayor sofisticación temática e imaginativa, propongo incluir en cualquier discusión o investigación sobre literatura ecuatoriana, temas como:
1- La poética del silencio (cuando los personajes callan pero dicen mucho)
2- La poética de los sonidos naturales en la "Generación del 30"
3- Momentos de espionaje versus escuchar algo "por accidente"
4- Oralidad como musicalidad y sus efectos (cuando se dicen amorfinos y se cantan pasillos: ¿Qué ocurre?)
5- Sonido social en la literatura ecuatoriana (gritos de protestas, quejas, insultos, discursos, chistes y burlas)
Mis primeras clases partirán también de algunos cuadros que David Troop menciona o analiza en sus libros, y otros que creo necesarios, pues, obviamente, así como en la literatura, el sonido y la música existen en la pintura. A abrir archivos se ha dicho:
https://silverandexact.files.wordpress.com/2013/04/hoogstraten-peepshow.jpg
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/9/9e/Samuel_van_Hoogstraten_002.jpg
http://file1.npage.de/002740/52/bilder/55.91_mann_und_kind_am_fenster_hohe_aufloesung.jpg
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A puertas de mi curso de "Cultura latinoamericana a través de su música" (conozco el material, lo he enseñado antes tanto en EEUU como en Ecuador) y de una siempre necesaria actualización informativa o renovación de contenido, pienso que el trabajo de Toop servirá para generar una buena discusión. Paralelamente, como siempre me ocurre, cotejo la validez práctica de lo que leo con la literatura ecuatoriana y, acaso, con la de otros países.
En este recordatorio debo partir de la herencia pre-hispánica, de la cual tenemos sólo vestigios materiales (que serían altamente estimados por el Michel Foucault de "Arqueología del saber" e incluso el Léevi Strauss de "Tristes Trópicos"), acaso una lengua hegemónica llegada de Bolivia y Perú, y las decenas que aún se hablan en la Amazonía junto a la de los Sáchilas (Tsáfiqui).
Sobre esta última: hace muchos años usé una antología de relatos orales que editó el Banco Central de Ecuador, en la cual el mundo del sonido era perfectamente descrito como "paisaje" o "ambiente", aunque tirando a protagonismo porque en la selva y el campo todo es sonido. Sonidos que van del rumor del viento al mecer las ramas, de algún animal que salta o llega a su destino, de alguna fruta que cae a las breves olas del río o el torrente del mar (Costa Huancavilca aquí). De hecho, el sonido sibilante de la selva crea expectativas en los personales de los relatos, temores, tensiones narrativas. Así lo podemos confirmar en las crónicas de Conquista y Colonia que, si acaso ocurren en la urbe, van a añadir las voces de la naciente pre-Modernidad: los gritos en la plaza del pueblo, el galope de los caballos en rodeos y corridas de toros, el regateo en los mercados y ferias semanales, el agua que es echada en los recipientes para ser bebida, bañarse o limpiar enseres.
En la urbe latinoamericana y ecuatoriana, tan apegada al campo y su historia, los sonidos se funden y devienen en música, en las abundantes descripciones de sonidos y música de la "Generación del 30" que continuan las menciones del siglo XIX de los cronistas urbanos, poetas y periodistas (ya he escrito sobre algunos de ellos en este mismo blog) con sus fandangos, fiestas de pueblo y reuniones de salones.
Luego de la "Generación del 30" (que tanto le dio a Ecuador y al mundo), luego de logros como (años 70s) la "Sinfonía de los antepasados" (Hugo Salazar), en "El funeral de los pájaros" (León Hi Fong) o "Cuadernos de Bantú" del gran Agustín Vulgarín, en Guayaquil la música será asumida como fuerza identitaria urbana y porteña tropical, gracias al Grupo "Sicoseo": Fernando Nieto Cadena a la cabeza, seguido por el llorado Fernando Artieda y el negro riobambeño más guayaquileño que hay: Edwin Ulloa. Junto a ellos, otros que nos han dejado sus obras con música gravitando las acciones o como componente esencial (para configurar el "cronotopo" de Bajtin) son: Hipólito Alvarado en sus poemas (recuerdo la descripción sonora del chorro de orine de un niño en un poema que tradujismo y publicamos en EEUU), Carlos Béjar Portilla o Carlos Eduardo Jaramillo (que tanto ha poetizado el jazz), entre otros.
Este uso del sonido natural o artificial en la literatura ecuatoriana -que incluye obras con serenatas, bandas de pueblo, amorfinos, valses, pasacalles y pasillos- luego será usado frontalmente por algunos escritores que titulan sus obras con nombres de canciones famosas, o parafrasean sus letras, usualmente románticas, para describir el sentimentalismo de sus personajes. Para ese momento, entrados en los 80s, los escritores del centralismo quiteño ya habrán dejado su conocido provincianismo intelectual y aprendido la lección de que toda cultura popular es musical, y que todo pueblo origina a sus grandes autores: Tolstoi, Dostoievsky, Kafta, Joyce, The Lost Generation, Borges, Cortázar, Lezama Lima, etc, (recuerdo a Jaime Guevara cantando en una plaza del Quito colonial y a un viejo bailando que daba gusto, y vagamente un cuento largo con titulo copiado, escrito por Raúl Pérez). ¿Y los que vinieron después?
Los nuevos escritores que deben su estilo y poética al nuevo siglo, dejarán de lado esa herencia o la abordarán directamente desde su condición de clase (burgueses que leen o entienden el inglés) y, como es lógico, crearán o se moverán en una nueva epistomología, propia del post-colonialismo, el post-modernismo. Y esa es una historia que, a mi edad, la puedo comparar con mucho escepticismo con el espíritu de rebeldía propio de los 60's y 70's y la cultura mundial de esos años (hippies, Vietnam, anti-imperialismo, Guerra Fría, anti-colonialismo). Sin embargo, sus bases mismas me son ajenas: poco sé del reguetón o la salsa-choque. Veo más un juego de máscaras para proyectarse como expertos en algo que no conocen, en el auto-bombo y la improvisación. No veo música de ellos, asumida, definitoria, cuanto apropiación de un pasado que quieren afanosamente remozar.
En mi afán de reflexionar como simple lector (o simple profesor) desde los libros de David Toop, y buscando una mayor sofisticación temática e imaginativa, propongo incluir en cualquier discusión o investigación sobre literatura ecuatoriana, temas como:
1- La poética del silencio (cuando los personajes callan pero dicen mucho)
2- La poética de los sonidos naturales en la "Generación del 30"
3- Momentos de espionaje versus escuchar algo "por accidente"
4- Oralidad como musicalidad y sus efectos (cuando se dicen amorfinos y se cantan pasillos: ¿Qué ocurre?)
5- Sonido social en la literatura ecuatoriana (gritos de protestas, quejas, insultos, discursos, chistes y burlas)
Mis primeras clases partirán también de algunos cuadros que David Troop menciona o analiza en sus libros, y otros que creo necesarios, pues, obviamente, así como en la literatura, el sonido y la música existen en la pintura. A abrir archivos se ha dicho:
https://silverandexact.files.wordpress.com/2013/04/hoogstraten-peepshow.jpg
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viernes, 5 de agosto de 2016
La desconocida literatura colonial ecuatoriana: de Gaspar de Villarroel a Asunción Lavrin
Como muchas cosas, a mi edad el recuerdo es el mejor, acaso único archivo para la recuperación del pasado. En este punteado, abrevio lo relacionado con la literatura colonial ecuatoriana, esa que va del siglo XVII (luego del período de "Conquista y Pacificación", asi dicen los estudiosos) hasta principios del XIX.
Se ha escrito realmente muy poco de los autores coloniales, acaso una mención colegial, vías clases de literatura, de las "Décimas a Guayaquil y Quito" de Juan Bautista Aguirre, a lo mejor unas líneas sobre el padre Juan de Velasco y su "Historia", los datos clichés sobre Eugenio Espejo y raras menciones de Pedro Vicente Maldonado. Todo esto circunscrito a datos biográficos y quizá rasgos de estilo, pero nunca, jamás adentrados en sus textos propiamente, en lo que escribieron. Más historiografía y biografismo que estudio serio de los originales.
La educación universitaria, en este aspecto, no fue superior a la colegial: de hecho, no recuerdo haberme familiarizado con la prosa de esos autores. Solo luego de dejar la universidad pude conocerlos, y descubrir curiosidades y falencias del período. Recuerdo que hacia 1980 tuve en mis manos el voluminoso tomo de Gaspar de Villarroel, parte de la Biblioteca Ecuatoriana Mínima, publicada en Puebla (México) y prácticamente inexistente en Ecuador. El mismo libro volvería a revisarlo años más tarde, en la Universidad de Oregon, mientras devoraba crónicas de Conquista, de la fabulosa Biblioteca de Autores Españoles (BAE) y me adentraba con fervor en el período colonial. Pocos años antes, como buen latinoamericano europeísta, pensaba que lo mío era o había sido la literatura de la Edad Media, hasta que llegué a Paris y me di cuenta de que mi Edad Media era, en realidad, el período colonial de mi geografía.
Desde los años de Oregon (90-93 y 95-98) hasta la fecha, he leído lo necesario para tener una buena comprensión de este fascinante bloque de historia y cultura. Sin embargo, en el caso de Ecuador queda como lamentable la falta de conocimiento, actualización y dedicación al tema. Veamos.
Hay poquísima producción erudita y confiable sobre esos autores: no se conocen sus convenciones, no se entiende "el idioma español" de esos siglos ni sus variaciones, no se estudia en relación a la tradición medieval (de la cual depende), y se repiten ideas manidas, superficiales, superadas en otros países (como aquella de que Espejo era periodista y mestizo, como si ahí acabara el asunto; o que Juan Bautista Aguirre reprodujo el odio por el centralismo (yoquitocentrismo) de sus años. Acaso un par de "historias" de la literatura ecuatoriana merezcan ser consultadas con esceptiscismo, dada el sectarismo de sus autores, pues padecen de "andinismo" y de una limitadísima consulta a fuentes originales o comparación con otras investigaciones. Pero esos fueron y son los estudiosos del vigente "canon" ecuatoriano, y no queda otra que consultarlos.
Paralelo a esta frustrante circunstancia intelectual e investigativa, no se diga profesional e idológica, no existe un interés por conocer la literatura colonial ecuatoriana, y se sigue pecando de los mismos errores: eso de creer que Quito es el centro del país y hasta de la región se lo han tomado en serio, yse ha cerrado todo espacio de diversificación de autores y perspectivas diferentes. Por ejemplo, la lamentable Historia de Ayala ni siquiera incluye a las mujeres religiosas-escritoras coloniales (he insistido bastante en este punto): Gertrudis de San Ildefonso, Catalina de Jesus Herrera y Madre Antonia Lucia Maldonado, esta dos últimas de Guayaquil.
Pero tampoco hay, en la investigación literaria, nombres de nuevos autores, análisis diferentes de los consagrados, ni inclusión de nuevos materiales, como los que se encuentran en actas y archivos de parroquias, sedes religiosas o cabildos, no se diga en los Archivos de Indias. De hecho, ese mundo ha quedado relegado solo a algunos historiadores, gracias a sus relaciones personales -siempre más pragmáticos que los literatos- y que han realizado excelentes publicaciones sobre relaciones humanas en la vida diaria.
A este grave error se añade la ausencia de teoría social contemporánea y post-estructuralista o la falta de manejo diestro y sentido común (para mejorar la comprensión, no entorpecerla), acompañadas del uso de fuentes secundarias o conceptos mal traducidos: es comun ver que citan a un autor de EEUU o Europa desde un ensayo escrito en países como Chile, Argentina o México, algo vergonzoso desde el punto de vista del prestigio intelectual que quiere enarbolar excelencia académica. Y también se debe añadir lo opuesto: la suplantación del análisis por una verborrea tremenda y vacía basada en en juego de palabras o conceptismos que nadie entiende. El mejor ejemplo es un suplemento lamentable -publicado con la venia del gobierno de Rafael Correa, llamado Cartón piedra del diario El Telégrafo- que es verdadero campo de batalla de autores de poca formación que compiten entre ellos por demostrar quién dice las cosas de manera más confusa (concurso en el que todos ganan).
Finalmente, como otra característica de este irreparable olvido de la literatura colonial, añado la ausencia de temas actualizados, de importancia social y política para el Ecuador (y región del Pacífico) de hoy. Olvido entendible, contradictoriamente, porque ¿cómo se puede escribir de manera actualizada sobre algo que no se ha leído?
Hace cuarenta años aparecieron los tomitos de Clásicos Ariel en Ecuador. Uno de ellos, el 97, es una selección del Gobierno Eclasiástico-Pacífico de Gaspar de Villarroel. Lo he leído con afecto y entusiasmo y recordado la hermosa Silva Varia del judío español Pero Mexía, un autor que augura la Modernidad en las letras del Siglo de Oro. Anoto abajo algunos temas que quizá interesen al desocupado:
1- Estilo picaresco y mensaje conservador,
2- Costumbres de la vida diaria y modernidad
3- Historia de la moda (como el Sartus Resartus de Carlyle, tan elogiado por Borges)
4- Historia del corte de pelo (abundante información sobre por qué los hombres usan el pelo largo)
5- Misoginia y el rol de las criadas
6- ¿A favor o en contra de los toros?
7- La dieta y el consumo de grasa
8- Tema recurrente en la Colonia: El peligro de las Comedias
9- La escritura autobiográfica versus las confesiones personales
10- Las relaciones del confesor y la confesada.
Sobre este último tema, quien más y mejor ha trabajado es mi maestra, amiga y madre intelectual, la historiadora Asunción Lavrin (Sor Asunción), en su último mensaje, al comentarle sobre la edad de los obispos para confesar -tema que elabora Villarroel- ella anota lo siguiente:
Se ha escrito realmente muy poco de los autores coloniales, acaso una mención colegial, vías clases de literatura, de las "Décimas a Guayaquil y Quito" de Juan Bautista Aguirre, a lo mejor unas líneas sobre el padre Juan de Velasco y su "Historia", los datos clichés sobre Eugenio Espejo y raras menciones de Pedro Vicente Maldonado. Todo esto circunscrito a datos biográficos y quizá rasgos de estilo, pero nunca, jamás adentrados en sus textos propiamente, en lo que escribieron. Más historiografía y biografismo que estudio serio de los originales.
La educación universitaria, en este aspecto, no fue superior a la colegial: de hecho, no recuerdo haberme familiarizado con la prosa de esos autores. Solo luego de dejar la universidad pude conocerlos, y descubrir curiosidades y falencias del período. Recuerdo que hacia 1980 tuve en mis manos el voluminoso tomo de Gaspar de Villarroel, parte de la Biblioteca Ecuatoriana Mínima, publicada en Puebla (México) y prácticamente inexistente en Ecuador. El mismo libro volvería a revisarlo años más tarde, en la Universidad de Oregon, mientras devoraba crónicas de Conquista, de la fabulosa Biblioteca de Autores Españoles (BAE) y me adentraba con fervor en el período colonial. Pocos años antes, como buen latinoamericano europeísta, pensaba que lo mío era o había sido la literatura de la Edad Media, hasta que llegué a Paris y me di cuenta de que mi Edad Media era, en realidad, el período colonial de mi geografía.
Desde los años de Oregon (90-93 y 95-98) hasta la fecha, he leído lo necesario para tener una buena comprensión de este fascinante bloque de historia y cultura. Sin embargo, en el caso de Ecuador queda como lamentable la falta de conocimiento, actualización y dedicación al tema. Veamos.
Hay poquísima producción erudita y confiable sobre esos autores: no se conocen sus convenciones, no se entiende "el idioma español" de esos siglos ni sus variaciones, no se estudia en relación a la tradición medieval (de la cual depende), y se repiten ideas manidas, superficiales, superadas en otros países (como aquella de que Espejo era periodista y mestizo, como si ahí acabara el asunto; o que Juan Bautista Aguirre reprodujo el odio por el centralismo (yoquitocentrismo) de sus años. Acaso un par de "historias" de la literatura ecuatoriana merezcan ser consultadas con esceptiscismo, dada el sectarismo de sus autores, pues padecen de "andinismo" y de una limitadísima consulta a fuentes originales o comparación con otras investigaciones. Pero esos fueron y son los estudiosos del vigente "canon" ecuatoriano, y no queda otra que consultarlos.
Paralelo a esta frustrante circunstancia intelectual e investigativa, no se diga profesional e idológica, no existe un interés por conocer la literatura colonial ecuatoriana, y se sigue pecando de los mismos errores: eso de creer que Quito es el centro del país y hasta de la región se lo han tomado en serio, yse ha cerrado todo espacio de diversificación de autores y perspectivas diferentes. Por ejemplo, la lamentable Historia de Ayala ni siquiera incluye a las mujeres religiosas-escritoras coloniales (he insistido bastante en este punto): Gertrudis de San Ildefonso, Catalina de Jesus Herrera y Madre Antonia Lucia Maldonado, esta dos últimas de Guayaquil.
Pero tampoco hay, en la investigación literaria, nombres de nuevos autores, análisis diferentes de los consagrados, ni inclusión de nuevos materiales, como los que se encuentran en actas y archivos de parroquias, sedes religiosas o cabildos, no se diga en los Archivos de Indias. De hecho, ese mundo ha quedado relegado solo a algunos historiadores, gracias a sus relaciones personales -siempre más pragmáticos que los literatos- y que han realizado excelentes publicaciones sobre relaciones humanas en la vida diaria.
A este grave error se añade la ausencia de teoría social contemporánea y post-estructuralista o la falta de manejo diestro y sentido común (para mejorar la comprensión, no entorpecerla), acompañadas del uso de fuentes secundarias o conceptos mal traducidos: es comun ver que citan a un autor de EEUU o Europa desde un ensayo escrito en países como Chile, Argentina o México, algo vergonzoso desde el punto de vista del prestigio intelectual que quiere enarbolar excelencia académica. Y también se debe añadir lo opuesto: la suplantación del análisis por una verborrea tremenda y vacía basada en en juego de palabras o conceptismos que nadie entiende. El mejor ejemplo es un suplemento lamentable -publicado con la venia del gobierno de Rafael Correa, llamado Cartón piedra del diario El Telégrafo- que es verdadero campo de batalla de autores de poca formación que compiten entre ellos por demostrar quién dice las cosas de manera más confusa (concurso en el que todos ganan).
Finalmente, como otra característica de este irreparable olvido de la literatura colonial, añado la ausencia de temas actualizados, de importancia social y política para el Ecuador (y región del Pacífico) de hoy. Olvido entendible, contradictoriamente, porque ¿cómo se puede escribir de manera actualizada sobre algo que no se ha leído?
Hace cuarenta años aparecieron los tomitos de Clásicos Ariel en Ecuador. Uno de ellos, el 97, es una selección del Gobierno Eclasiástico-Pacífico de Gaspar de Villarroel. Lo he leído con afecto y entusiasmo y recordado la hermosa Silva Varia del judío español Pero Mexía, un autor que augura la Modernidad en las letras del Siglo de Oro. Anoto abajo algunos temas que quizá interesen al desocupado:
1- Estilo picaresco y mensaje conservador,
2- Costumbres de la vida diaria y modernidad
3- Historia de la moda (como el Sartus Resartus de Carlyle, tan elogiado por Borges)
4- Historia del corte de pelo (abundante información sobre por qué los hombres usan el pelo largo)
5- Misoginia y el rol de las criadas
6- ¿A favor o en contra de los toros?
7- La dieta y el consumo de grasa
8- Tema recurrente en la Colonia: El peligro de las Comedias
9- La escritura autobiográfica versus las confesiones personales
10- Las relaciones del confesor y la confesada.
Sobre este último tema, quien más y mejor ha trabajado es mi maestra, amiga y madre intelectual, la historiadora Asunción Lavrin (Sor Asunción), en su último mensaje, al comentarle sobre la edad de los obispos para confesar -tema que elabora Villarroel- ella anota lo siguiente:
"En cuanto a lo referido arriba sobre el obispo y las
mujeres que se querían confesar con él -es histórico, aunque los obispos
RARAMENTE confesaban. Tenían otras cosas que hacer. Los que confesaban a diario
eran los del clero y los frailes que tenían derecho a hacerlo. En cuanto a las
mujeres y los confesores, hay dos tipos:
1. Las que se horrorizaban
(escandalizaban es la palabra inquisitorial)
2. Las que iban a conversar con el confesor
pretendiendo estar confesándonse. Entre esas estaban aquéllas que eran unos
flirts y otras que de veras se erotizaban con el hombre...Y no era un caso de
la mujer estar embelesada -era que él tenía sus artes para embelesarlas. Lo que
ha recogido el cuestionario histórico de la Inquisición en los casos de
solicitacion ad turpia es increíble--detallado y sin sacar nada. No te lo puedo
contar todo, pero algo quedará en el capítulo, que es solo un sumario de la
realidad. Me he pasado meses leyendo estos testimonios y cada uno de ellos es
un cuadro diferente de la realidad. Los veo como scripts de novelas de TV o
aún películas. La historia es fascinante por su realidad, pero de esa realidad
se salta muy libremente a la imaginación. No hay ficción. La ficción es una
evolución de la realidad.
Respecto a eso de los 40 años, es parcialmetne verdadero.
No creo que hubo un número fijo -pero había que prepararse y ser maduro para
poder manejar los "pecados" de toda la humanidad con discreción y
juicio. Así que se preferían hombres que se suponía habían ya pasado del
verdor jugoso de la juventud -fisica e intelectualmente.
Sin embargo, eso era un ideal. NADIE es perfecto y
lamentablemente hubo muchos confesores que distaron mucho de ser juiciosos, equitativos, benignos jueces del
resto de la humanidad. Las
solicitaciones muestran que algunos siguieron siendo tentados por la carne y no
solo tentados sino arrastrados.
El problema radica en la imposición del celibato a
los religiosos. Es ir contra la corriente y, francamente, se condenaban a esos
hombres a vivir sin el calor del amor -y hablo de amor en general, no solamente
de una mujer. Vivían entre hombres, se les enseñaba a odiar a las mujeres, a
huir de ellas, y verter todo su "amor" en una virgen pura e
inalcanzable. Y, mientras vivían en este mundo, caminaban por un camino erizado
de contradicciones sin ninguna conexión humana que pudiera humanizarlos
sentimentalmente. Y, ¿qué es la vida sin sentimientos? Un yermo." (fin de la hermosa cita de Asunción).
Es lamentable que un período tan rico como el colonial no sea atendido con seriedad y conocimiento por los críticos literarios, lástima que no se lo enseñe en escuelas y colegios, que no se lo conozca ni se sepa cómo leerlo. Siglos de cultura olvidados por la docta ignorancia.
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